miércoles, 29 de abril de 2026
Un lustro sin "Concho", nostalgias de su rica oralidad y los anhelos de vida
lunes, 27 de abril de 2026
Puerto Betania del Caguán, un pueblo congelado en el tiempo y abandonado por el Estado
Puerto Betania es otro socio del club de pequeños municipios y centros poblados abandonados por un Estado excluyente, mentiroso, corrupto y déspota que solo los reconoce como suyos cuando una de sus postales hermosas causa sensación en círculos internacionales, cuando los buscan en el mapa para definir alguna estrategia militar represiva o para el diseño de planes demagógicos que nunca tienen impacto sobre sus habitantes. Es un club de pueblos perdidos en la fascinante amazonia, fundados casi todos por compatriotas expulsados de sus territorios nativos por la violencia, el hambre y la falta de oportunidades, o simplemente atraídos por el misterioso encanto de la manigua.
Hasta hace 25 años, este pueblo sobre el río Caguán, situado entre San Vicente y Cartagena del Chairá, aguas abajo de Santa Rosa, fue el centro de confluencia de una extensa zona en donde en la última década surgieron otros asentamientos importantes como consecuencia del auge de la ganadería y la construcción comunitaria de carreteras y nuevos caminos. como Villalobos, La Novia, Las piscinas, Las Damas, La Chipa y Laureles, entre otros.
Su desarrollo y crecimiento se detuvieron hasta el punto de que su aspecto es como la misma foto del año 2000, modificada solamente por la adecuación de su parque y la construcción del polideportivo; sus calles arenosas, sus casas de tabla, la brisa que llega desde el río, los niños que corren tras una pelota y tambén, la misma simpatía y hospitalidad de sus habitantes. Y, aparentemente por haberse quedado detenida en el tiempo, el alto gobierno también detuvo sus programas, como la electrificación y construcción de su acueducto y alcantarillado. A pesar de estar cerca de puntos interconectados a la red eléctrica nacional, como Campo Hermoso, la Chipa, Laureles y Tres Esquinas, Betania fue dejada por fuera de los proyectos. En materia de acueducto, los habitantes reciben agua bombeada directamente del río, sin tratamiento, cada dos días durante 3 horas.
Con el auge del transporte terrestre, el río, que fue la vida de ese caserio, en él se tejieron miles de historias dramáticas amorosas, mágicas y hasta de terror. perdió protagonismo. El bullicio del puerto, los pescadores que llegaban con sus cosechas, los botes que pitaron al zarpar y el hormiguero de gente, fueron una estampa de la Amazonia seductora, de la belleza natural y humana.
La más atractiva decoración que vi en Puerto Betania, fue la de algunos ancianos que me hablaron sonrientes, aceptaron que fueron desterrados desde el "Antiguo Caldas" y se declararon felices con los relatos de sus desventuras, las noches sin sueños y algunas lágrimas que les quemaron los ojos.
Uno de ellos me llamó tras despedirme...
-Le autorizo unas fotos pero si las tomamos en el cementerio, porque ya estoy en las puertas de la muerte...
jueves, 9 de abril de 2026
A 78 años de su asesinato. Para Gaitán, "el Pueblo, principal protagonista".
Hoy, es otra de esas fechas míticas que se conmemoran ritualmente pero en las que no se reivindican los legados político-ideológicos de los personajes recordados. La conmemoración casi ritual del aniversario del asesinato de Gaitán, hace parecer que su muerte fuera el legado más importante del caudillo liberal.
La mejor forma de vengar la muerte de Gaitán es persistir en la conformación de un partido que proponga, defienda y saque adelante las reformas que el pueblo necesita, sin tener que acudir a las alianzas coyunturales que a la postre resultaron muy nocivas para los intereses de la mayoría de colombianos.
El origen de la última época violenta en Colombia está en el 9 de abril de 1948, por cuenta de una oligarquía antidemocrática que recurre al asesinato cuando siente amenazados sus privilegios. Muy poco ha cambiado y después de Gaitán otros dirigentes populares han sido acribillados: Guadalupe Salcedo, Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo, Carlos Pizarro, Luis Carlos Galán, Jaime Garzón, por nombrar solo algunos.
Después de Gaitán, solo quedó la mueca de la elocuencia en el Congreso colombiano. Ahora solo escuchamos parlanchines ebrios de poder, corruptos e incapaces. La voz del pueblo ya no les cabe en sus gargantas. El pueblo ya no tiene representación porque la traición de los políticos deriva en ilegitimidad.
A los 78 años del magnicidio, ¿son posibles el desarme de los espíritus, la convivencia y la cicatrización de las heridas de la violencia??. Por lo que se observa en la actual campaña presidencial, el odio, la provocación y las trampas, remplazaron el debate argumentado paras conquistar electores y percibimos más histriones que candidatos, las estupideces despiertan carcajadas entre el público. Algunos de los pocos políticos que se esfuerzan, también han caido en el pantano y la soberbia. Pero, del mismo modo, existen vigorosas excepciones de quienes se levantan en medio de la tormenta y su aleteo formidable despierta esperanzas, llavecitas.



