jueves, 30 de abril de 2015

Morocha, la mula de la alcaldía



Algunos la llaman "Panchita", otros le dicen "Pelanga", su nombre oficial es Morocha pero la mayoría de la gente la conoce simplemente como La Mula de la alcaldía, una bestia grande, ya matalona, que durante 22 años consecutivos tiró el coche o carrettilla recolectora de las basuras en el municipio de Solano, en el departamento del Caquetá.

La llegada de una volqueta moderna provocó el retiro del armatoste, el descanso del animal y el cambio de oficio de don Joaquín Olarte Zambrano, el domador, cabestrero del animal y conductor de la carretilla -o coche- durante más de 20 años, y a quien no le ha llegado la pensión a pesar de sus 65 años de edad y 30 de servicio como empleado de la alcaldía municipal.
Han pasado 6 años del retiro de La Morocha que ya esta muy vieja y cansada, pero es muy visible en el parque, calles principales y potreros de los contornos del pueblo pues su gran tamaño la convirtió en "madrina" de caballos, yeguas, burros y congéneres suyos que en recua deambulan por las calles y potreros de los contornos de este municipio, el más extenso del departamento, el único sin vía terrestre de acceso y el que tiene el mayor número de necesidades insatisfechas.
La rutina diaria durante más de 20 años desde el casco urbano hasta el basurero local generó en la Morocha una respuesta condicionada, de tal manera que cada vez que la enlazan, le ponen una enjalma o alguien se le monta, inevitablemente, toma la ruta del basurero y allí se detiene.
Campesinos acosados por el tiempo, borrachos que pretenden hacerle una broma a su propietario desconocido, muchachos inquietos y hasta los ladrones, fracasan sucesivamente en sus intentos porque la mula de la alcaldía de Solano no da ni un paso adelante después del antiguo basurero municipal. Ni a rejo, ni a palo, ni con espuelas y menos de cabestro. La mula se planta justamente frente al viejo basurero y se sostiene insolente y desafiante, con la orejas tiradas hacia atrás, los ojos a punto de salirse de sus órbitas y el hocico inflado, como señales inequívocas de enfado. Muchas personas han intentado en vano tomar caminos alternativos para sacarla del pueblo, pero la Morocha se va para el basurero por atajos, siempre en abierta desobediencia de sus montadores.
Hace 4 años, un campesino estuvo a punto de morir ahogado cuando pretendió transportarla en una canoa, desde el puerto principal. La Morocha entró en un estrés frenético y sus movimientos sacudieron la embarcación con violencia, hasta hundirla. Con su hocico inflado, el animal brotó a pocos metros, nadó despacio hasta un embarcadero de ganado y, peyendo fuertemente, tomó la calle principal, atravesó el puerto y se enrumbó hacia el antiguo basurero.




Don Joaquín recordó que el animal fue comprado a Tiberio Beltrán, por $150.000 durante la administración del alcalde Helio Fabio Guarnizo y nos contó, además, que antes de la Morocha la recolección de las basuras se hizo con un coche jalado con el caballo amarillo entregado por Enrique Garzón, "el diablo", como pago de los impuestos de 7 años. Y muchos años antes, las basuras se recogieron en angarillas o armazón de palos en cuadros sobre los cuales se colgaban los bultos con los desechos.
Pero el fracaso más sonado de todos los intentos por montar a la Morocha fue el de "Pájaro", Alex Penagos.
Después de varios meses de una relación furtiva que se volvió insostenible por la oposición familiar, Alexander Penagos y su novia Mónica Morales, decidieron fugarse y al anochecer de un sábado se encontraron en la salida de la población, en un camino, otrora carreteable, que conduce a la base militar de Tres Esquinas y a otras veredas, con el fin de ultimar detalles de su huida inminente. Pero ante el asedio de algunos familiares de Mónica, Alex repentizó una salida: utilizando su correa, cogió la Mula de la alcaldía, tomó a su amada por la cintura y la puso en el lomo de la bestia. De un salto de asustado, también quedó acaballado y tras dos talonazos en el vientre de la Morocha, se metieron en la oscuridad del monte.
Felices y agradecidos con el trote de la mula, se abrazaron, se besaron y gritaron alborozados aunque no tenían un destino definido. Cuando comenzaron a darle rienda suelta a sus fantasías, la mula se detuvo bruscamente. Ante la tenaz obstinación de la bestia, improvisaron un cambuche y por la noche se comieron el avío...Inamovibles -como La Morocha- en su decisión de formalizar la relación, la pareja madrugó al pueblo y enfrentó con valor las contradicciones con la familia. Ese trance fue decisivo para el futuro de la joven pareja.
Cuando visite a Solano y por alguna razón necesite salir del pueblo con urgencia, recuerde que la Morocha es una mula de mala traza que solo lo lleva hasta el antiguo basurero. Y, entonces, como "pájaro", tendrá que comerse el fiambre al comienzo del viaje. O como dicen los muchachos, "le tocará comerse los dulces antes del recreo.
Posdata: de espaldas a la vida, después de muchos triunfos y ovaciones,"perreras", trotes, mordiscos, patadas y relinchos, cuando ya no esperaba nada, sola, enferma y abandonada, Morocha renunció a la lucha por la vida, tomó su sendero inolvidable y llegando al basurero soltó un pedo tan fuerte que rompió sus entrañas. Las reverberaciones de esa indigestión son escuchadas todavía por colonos, campesinos e indígenas que cruzan el antiguo basurero como vía obligada rumbo a sus parcelas, del mismo modo que los madrazos de los arrieros en las cañadas de Antioquia y el eje cafetero.
Pero esta historia de vida y muerte, como la de un héroe de novela tiene un remate singular, como solo son capaces de hacerlo los habitantes de esa alejada población, acosados por su pobreza y sometidos por la "viveza" de los rebuscadores que llegaron del interior con motivo de la ya nostálgica bonanza coquera.
Como señala Henry James, "aquí el cuento se sitúa en el punto donde se acaba la poesía y comienza la realidad", pues un matarife local -el que sacrifica un animal para vender su carne- se encargó de darle el toque fascinante, muy particular: con un garrote remató a la Morocha, atasajó su carne, la colgó en los ganchos de expendio y los inocentes habitantes, literalmente, se comieron la mula de la alcaldía.
La "película" de la mula quedó fuera de lugar, con un remate nostálgico y repugnante.

sábado, 25 de abril de 2015

Ultraje a la memoria de un artista circasiano


De espaldas a la vida, después de muchos triunfos y ovaciones, cuando ya no esperaba nada, solo, enfermo y abandonado, Noel Ramírez Londoño, una de las estrellas más brillantes de la música popular, entró en una etapa superior a la desesperación: la desesperanza, que es como la renunciación a la lucha, a la vida.
 Su amigo del alma, el autor y compositor quindiano Jorge Eliécer Gaviria, quien lo acompañó solidariamente durante los últimos años y conoció de cerca las penurias de Noel para sobrevivir en medio de las dificultades económicas, entre la crueldad del olvido,la ingratitud y el irrespeto, en una especie de destierro voluntario, nos acompañó, con llanto, nostalgia y enojo, en un recorrido por las huellas del Maestro.
De las fiestas de vecinos, que amenizaba en dúo con una de sus hermanas, cuando apenas tenía 14 años, Noel saltó a escenarios internacionales, principalmente en Estados Unidos y Panamá, tras muchas presentaciones en vivo en los radioteatros de las principales emisoras y con cientos de temas grabados en los sellos más famosos, acompañado por las mejores orquestas, entre ellas Los Caballeros del tango, de Raúl Garcés.
Cantó como solista y con muchos artistas, comenzando con Alfonso Arroyo, en Pereira; con Nano Molina y Renán Salazar en el trío Grancolomiano, pero sus mayores éxitos y los temas más recordados los interpretó con su amigo, Obdulio Arias, con quien conformó el legendario dúo Ramírez y Arias, cuya impronta es "La Nieve de los Años"…se está poniendo blanca mi cabellera…
“Cuando volví al Quindío, en 1993, vi en Noel no solo su alma solitaria, vi el alma de la humanidad y en ella toda la miseria y la ingratitud en su terrible desnudez”, declaró Jorge Gaviria en su casa de Circasia cuando le pedimos su compañía para revivir los últimos años del artista, hijo de ese municipio. Su declaración fue un anticipo de las denuncias sobre la indolencia oficial frente a los artistas, específicamente del gobierno local que desatendió reiteradas peticiones de apoyo material para Noel.
Las almas que un día fueron aprisionadas por las canciones que interpretó NoelRamírez como vocalista, en dúo con Obdulio Arias y con el trío Grancolombiano, están en el abismo de la eternidad o todavía tienen heridos sus corazones porque el fantasma del olvido extendió sus alas sobre estas glorias emblemáticas del folclor nacional.
Aunque la muerte es para los artistas el comienzo de su inmortalidad, por sus creaciones, su decadencia física es el comienzo del olvido, que los golpea y acelera sus dolores en los años previos a su partida. Los hombres meritorios, cuya vida ha sido como un poema heroico, merecen un reconocimiento de sus batallas, en vida, como consuelo, que les llegue al fondo de sus corazones en el atardecer de sus vidas, como un acto de admiración y de respeto.


La vida de los hombre especiales es el sueño de muchas cosas y la obligación social debe ser, entonces, ayudarles a su realización. Es el caso de Noel, como el de muchos otros artistas, que se vieron obligados a entrar en el silencio previo a la muerte sin satisfacer sus necesidades fundamentales, por causa de la indiferencia oficial.
¿Para qué los homenajes póstumos? ¿Para qué las rosas de perfume perturbador en la tumba de un ser querido? ¿Para hacer menos triste nuestro sentimiento de culpa por las ingratitudes? ¿Un paliativo placebo o simplemente una absurda costumbre social?.
Jorge Gaviria recordó con ira y tristeza que le pidió al alcalde de Circasia, Gemay Adolfo Arias Mora, un apoyo material para Noel Ramírez, cuando apenas comenzaba su campaña electoral y, como la mayoría de los políticos, dijo que sí, pero no. Caído sobre las ruinas de sus ideales, conversando con su amigo Humberto Díaz y su compañera durante 40 años, Rosalina Bermúdez, fumándose el último cigarrillo, el artista circasiano murió en Pereira y sus cenizas no han llegado a su tierra natal, como fue su deseo, porque el candidato promesero no ha tenido la voluntad política para trasladarlas desde Medellín. Porque en el fondo de muchas fraternidades políticas siempre vive un Caín, que promete y consuela con su boca, mientras sostiene en su mano la carraca del burro.
“Noel murió en diciembre pasado”, dijo Jorge Gaviria, “pero solo hasta hoy un medio de comunicación del Quindío lo quiere recordar porque no era un artista rock del extranjero” y  lamentó que la radio, los periódicos y la televisión no le den la importancia que merece mucha gente de la región.
Cuando Noel interpretaba el tema “Soy colombiano”, siempre cambiaba el remate:  “me siento orgulloso de ser circasiano…cantaba, como expresión del apego y el amor por su natal municipio que algún día lo tendrá en el osario local, para admiración y ejemplo de las nuevas generaciones.
La tristeza es –o era?- el alma de las canciones y es ella la que las hace sensibles y elocuentes. No hay nada, pero nada, más bello que una pena convertida de manera inmortal en un verso. Sin embargo, muchos dejamos marchitar esa belleza al caer en las manos brutales e insensibles de la tecnología que nos deshumaniza y, como en el caso de Noel, nos quedamos con las rosas caducas del olvido y de la ingratitud.

jueves, 23 de abril de 2015

Dia del Idioma. La palabra, verboducto mágico y sonoro para el transporte de los pensamientos


Como trabajadores de la palabra, no podemos dejar pasar este 23 de abril sin mencionar el día del Idioma. Porque los periodistas somos operadores semánticos fundamentales en el proceso de convertir los hechos en noticias. Los hechos son independientes de la noticias porque existen de manera objetiva mientras las noticias necesitan la intermediación del operador semántico para alcanzar esa condición. Un bus accidentado, con 40 personas a bordo, es un hecho que solamente se convertirá en noticia cuando sea objeto de intervención por parte de un operador lingüístico. Los falsos positivos existieron, fueron una realidad desde el momento de la comisión de los crímenes pero solo se convirtieron en noticias cuando fueron objeto de una operación lingüística. Del mismo modo, algunos hechos se convierten en noticias que no corresponden con la realidad porque sufren manipulaciones derivadas de la extorsión, el chantaje, las amenazas, las desinformación o simplemente la autointimidación, o la gratificación del operador por la fuente de información.
La Palabra es el molde en el que vaciamos las ideas. Un molde mágico y sonoro, es el verboducto para transportar los pensamientos libertarios o esclavos; valientes o cobardes; alegres o tristes, porque la palabra lo abarca todo, contiene todo, hasta la posibilidad de viajar por fuera del planeta y la de sobrevivir después de la muerte.
La Palabra puede ser mentirosa o verdadera, luminosa u oscura, inmunda o armoniosa, en prosa o en verso. La Palabra construye, destruye, puede ser el cántico de un pájaro o el rugido de un león. Puede ser ciencia o ficción, voluptuosa, apasionada o imperturbable, mito, leyenda o realidad.
La Palabra sale de las manos y la boca de Rubén Dario, de Víctor Hugo, del obrero, del embolador; de García Márquez, de Vargas Llosa; de la señora de la tienda, de la secretaria; de Ramón del Valle Inclán, de D`Annuncio; del vendedor de comistrajos, de la puta esquinera; de Maeterlink, de Fernando Vallejo, del ladrón, del político, del corrupto –que es el mismo-; del niño de brazos, del anciano, de la niña y hasta del bobo del pueblo.
La palabra puede ser ambigua o clara, derrotada o gloriosa, envidiosa, rencorosa, guerrera, pacífica, mínima, infinita, dogmática, dialéctica, atea, religiosa, amarilla, azul, verde, roja, sanguinaria, tranquila, dulce, agria o lo que queramos, la Palabra es todo, la Palabra es la vida.
El silencio, que es su antípoda, es el cómplice del crimen y el engaño porque es a la sombra del silencio que prospera el mal. Y cuando ese silencio proviene de quienes tenemos  la capacidad para interpretar los símbolos de la realidad, es un crimen cometido con alevosía  contra la humanidad entera.
El único silencio justificable es el provocado por la parca, es el silencio inmaculado de la eternidad, cuando comienza la inmortalidad de lo que dijimos y escribimos antes de ingresar al seno de las tinieblas. El diálogo silencioso y perpetuo con lo desconocido, sin rodilleras, sin azote, sin conveniencias, sin “engrases”, sin amigos, sin enemigos. La muerte es, por eso, la Libertad absoluta y como no la amamos, nos pasamos la vida combatiendo contra la parca.


La Palabra es todo y no hay nada contra ella. La palabra es como el fiambre para el paseo hacia lo desconocido, hacia la fantasía. La Palabra también es rebelde, es superior a las normas que quieren gobernarla y definirla.
En mis clases de filosofía aprendí que la Libertad se llama Verbo…que la Tiranía se llama silencio. Desde entonces, eché a volar mi palabra, interrumpida algunas veces por la indisciplina, otras por las intimidaciones y otras por las soledades del mismo silencio.
Pero solo en las manos y en la boca de un artista, la Palabra es bella y elocuente. Y en los hombres libres, la Palabra es reveladora, apasionada, solidaria y gloriosa.
El apostolado de la palabra es y será siempre la simiente de la vida porque ella crea, propone, dinamiza la vida de los pueblos y los salva de la infamia de la mentira y el engaño. Y su antagónico, el silencio, es la muerte porque es a la sombra de la complicidad que prospera el delito. Somos operadores semánticos y debemos ser fieles defensores de la verdad en el proceso de conversión de los hechos en noticias, porque, de lo contrario,  seremos como un sembrador que se come el grano y no lo siembra.

Pero, del mismo modo, la Palabra debe ser un acto que convenza, un ejemplo que fecunde. Nuestras palabras siempre deben corresponder con lo que pensamos y lo que hacemos siempre debe coincidir con lo que decimos. De lo contrario, nuestra Palabra sería tan traidora como el silencio cómplice.
Porque somos hombres de palabra, escribámosla correctamente.
Porque somos hombres de palabra, hablémosla con propiedad.
Porque somos hombres de palabra, ¡hagámosla cumplir!




domingo, 19 de abril de 2015

Los sueños que me dibujò la anestesia


El terror inconmensurable que siempre me produjo la anestesia general y sus consecuentes estados de inconciencia, insensibilidad y abolición de reflejos, me sacó dos veces del quirófano, después de haber pasado por la evaluación preoperatoria, a pocos minutos de la iniciación de los procedimientos. En Florencia, salí corriendo de la sala de cirugía del hospital María Inmaculada, a donde llegué entre tembloroso y angustiado después de 2 días de ayuno, con las amígdalas como dos pepas de guama. Y en Neiva, 10 años después, me "fugué" de  la clìnica del antiguo ISS, a las 5 de la mañana, una hora antes de la prevista "cuchillada" con la que se pretendía corregir mi aguda e histórica ùlcera duodenal.
Tras un mes de intensos dolores abdominales y del ya habitual "paseo de la muerte" por clínicas y hospitales de Villavicencio, Bogotá y Neiva, con el que las EPS te ponen "entre Herodes y Pilatos", como dice mi mamá, y te dan citas para después de la muerte, una joven medica costeña, que resultó ser más terrorista que Aurelio Baldor, el del álgebra, me dijo lacónicamente:-Tienes varios cálculos en tu vesícula, uno de ellos de 14 mm, la inflamación es muy grande y si esperas mucho tiempo para someterte a la colecistectomía, te puedes quedar en el procedimiento".
El dolor intenso que me llevó a la sala de urgencias de la clìnica de Emcosalud a las 7 de la mañana, fue remplazado por un sentimiento combinado de angustia, indefensión desamparo y pánico, solo comparable al que viví al llegar a las ruinas de Armero un día después  de su destrucción. La sombría admonición de la medica me trasladó a un quirófano imaginario y entonces, sometido a un procedimiento, ya fui mucho más allá del terror que siempre he sentido y pensé en eventuales trastornos emocionales, psicológicos y psiquiátricos que sobrevendrían. Pensé en lo que los cirujanos llaman como un "despertar intraoperatorio", en el que el paciente es conciente de los hechos que ocurren bajo la anestesia, con percepciones auditivas, me sentí tetrapléjico y vi cómo los monitores se enloquecieron...en todos quedaron las lìneas verdes horizontales, las rayas de la muerte.
-Señor Cataño, te dejaré hospitalizado porque necesitas la cirugía con carácter urgente, me dijo la costeña, sacudiendo mi mano zurda, que dejé sobre su escritorio mientras "viajè" a la sala de cirugía.
-¿No me escuchas?
Entonces llamó a Oscar, mi hijo, quien esperaba afuera, impaciente.
-Por favor, reclama en la ventanilla la orden respectiva para que ingreses con tu papá por aquella puerta, le señalò.
Incorporándome, y en un intento por aplazar la hospitalización, le rebatì:
-Tengo una ecografía pendiente para el 4 de septiembre, grité, mientras me empujaban hacia la camilla de observación.
-Ahora mismo te la toman y en una hora te informaré sus resultados, me contestó mientras me daba una palmadita suave en la cara.
A tiempo que me canalizaba, la simpàtica auxiliar me preguntó si estaba en ayunas.
-¿Alérgico a algo?
-Si, señorita, al uribismo, a la corrupción y en general a la politiquería.
-¿En dónde tiene su historia?
-Tengo cientos de historias...en mi blog catanochucho.blogspot.com he colgado al menos 100 notas, de cotidianidad y paisajismo... siempre he creído que todos tenemos una historia que contar.
-¿Antecedentes?
-Disciplinarios, familiares, penales y unos pocos pasionales pero sin muertos
-Señor, por favor, respóndanos con seriedad porque ya le van a tomar los exámenes, me pidió la enfermera jefe que llegó en labores de supervisión del servicio.
-Me salvé del servicio militar porque perdí los exámenes de aptitud física y por eso mi papá no tuvo el honor del presidente Santos, de tener un hijo en el ejercito, poniéndole el pecho a la guerrilla.
-Pónganle el suero de la verdad, ordenó, sin mirarme.
Dos horas más tarde, mi historia clínica tenla más folios que la investigación por el asesinato de Galán. 
Hemogramas, placas de tórax, ecografía de vìas hepàticas y vesícula biliar...hasta el tamaño de mi próstata y el resultado del antígeno prostático reposaban en manos del equipo de anestesiología que a partir de esas informaciones comenzó la elaboración de su estrategia de trabajo.
Conocedora de mi temor irracional compulsivo por la anestesia, mi hija Liliana Rocío previno a sus colegas, cirujanos, auxiliares y hasta a los celadores, acerca de una posible fuga del paciente de la habitación 314, "programado para un procedimiento en los próximos días".
Pero la "Chiqui" Rocìo también puso a funcionar el  positivo reconocimiento del que goza en el medio, ganado a base de simpatía, eficiencia y profesionalismo. Los mejores cirujanos confirmaron su disposición de efectuar la operación, a pesar de que sus agendas estaban más congestionadas que "puente torcido", de Neiva, en horas pico.
El anestesiólogo Jaime Salcedo, el hombre que me puso la mascarilla con los gases que me llevaron al coma farmacológico, recordó a mi hija como "la única que ha puesto a la USCO por encima de todas las universidades del país en las pruebas para estudiantes de ultimo semestre"...también fue lo último que escuché. No tuve tiempo para enfrentarme a mis fobias y en cuestión de segundos quedé bloqueado y a expensas del grupo que hizo su trabajo con lujo de competencias. En ese acto medico controlado, con o sin compromiso de conciencia, se fundieron todas mis aversiones, cuyos vapores incentivaron algunos sueños que recordé con claridad en los primeros momentos postoperatorios.
-Vi al hacker Andrès Sepúlveda cuando Uribe le decìa: "nos jodiste, marica, hijueputa, olvídate de los $300 millones que te debemos!!!"
-Al Procuragodo Ordoñez, en la elaboraciòn de la carta de protesta al presidente Santos por el nombramiento de dos lesbianas en el gabinete
-A Darìo Arismendy, rabioso ante su desprestigio y pérdida de sintonía por causa de sus ridículos contenidos editoriales
-Adiviné el odio que se palpa en todo el país, a pesar del perdón pedido y de la causa pagada por "Popeye"...es el mismo odio que no permitirá la consolidación de la convivencia aunque guerrilla y gobierno suscriban un acuerdo de paz
-Imaginé a un deportivo Cali recuperado, pero al verlo el domingo ùltimo en Neiva, me dieron ganas de llorar
-Me vi sentado en una poltrona, con "Rayuela", de Cortàzar,  que cumpliría 100 años por estos dìas, para reencontrarme con sus personajes, enredados en mis temas preferidos: el amor, la muerte y los celos
-También estuve en la superintendencia de salud y denuncié la arbitraria e ilegal negativa de la empresa "Servimèdicos", de Villavicencio para aceptar el traslado de mis servicios médicos a esa ciudad
-Me encontré con mis amigos muertos -que ya son más numerosos que los vivos- e hicimos un reconocimiento experimental del poder de la palabra. De la palabra que llevamos a los diálogos fantásticos y de la que dejamos para que fantaseen los vivos
-Mi mamá Alicia, con la voz cansada por sus 93 años, me hablò desde Armenia para pedirme que volviera con ella.
Y mis hijos Liliana Rocìo, Miguel Àngel, Oscar Fernando, y hasta mi yerno Manuel, gritaban mi nombre, en coro.-
¿A qué horas es la cirugía?, les pregunté
-Levántate la bata quirúrgica y mírate el abdomen, Catañito, me dijo Miguel
Sentí un complejo de castración, de invasión no autorizada. El cirujano Luis Ramiro Núñez había hecho lo suyo, tal como me lo explicó temprano en la habitación. Ingresó por el ombligo, corrigió una hernia y desde allí, ayudado por minúsculas herramientas y una lente óptica conectada a una minicámara, se apoderó de mi vesícula biliar. Me enojé con el anestesiólogo por haberme mentido cuando me mostró la mascarilla, me puse a llorar y cuando le iba a mentar la madre, me quedé dormido.
Mañana me retirarán los puntos, después del primer examen postoperatorio. Por lo vivido, creo que perdí no solo la vesícula sino también el sentimiento de miedo intenso por la anestesia, ese procedimiento magnánimo que permite la supresión del dolor y cuyos avances han sido notables en los últimos años. 

sábado, 11 de abril de 2015

Cumbre de Las Américas, servilismo facilitador de la conquista


 La indiferencia y el silencio son cómplices necesarios en la comisión de un delito. Cuando el miedo sella los labios o frena las denuncias en las redes sociales, en los periódicos, en la radio, en la TV o en los libros, comienza la agonía de la verdad, el florecimiento del servilismo, la insolencia de los amos y la sentencia de muerte de los pueblos.
La llamada "cumbre de las américas" que se cumple por estos días y cuya verdadera denominación debería ser la presa de las américas, es un evento que resume la sumisión facilitadora de la conquista -con dos o tres excepciones- y confirma que la libertad, la justicia y la igualdad en la región son apenas un sueño. Porque mientras el coloso del norte clava sus uñas en el corazón de este continente, sus "dirigentes" sonríen, con un idiotismo amable y bufo, y la prensa tan mediocre como venal pone sus avances tecnológicos al servicio del espectáculo y sus enviados especiales ahogan sus voces de patrioterismo, orgullosos por tener cerca a Obama, a Castro y a Maduro.
Y esas muecas de benevolencia, de los gobernantes y de los "periodistas" confirman la desaparición de los grandes hombres, de los pensadores, a causa del miedo, del silencio voluntario o forzoso, mientras unos pocos, especialmente los jóvenes, sueñan con la defensa de la patria. Cubriendo sus pechos con sus manos, como  única armadura, son devorados por el anonimato y entonces sus voces se pierden en el horizonte, en medio del golgorio de los otros.
La palabra verdadera es la vida, el silencio es la muerte, aprendí en clase de filosofía. Pero la verdad dejó de florecer en los labios inspirados, mientras los trinos mesquinos y nostálgicos de Uribe se esparcen por la red como un viento de pavor que marchita las frases de inconformidad que ponemos algunos tercos soñadores.
Los rumores de los inconformes son anatemas, mientras la dominación avanza  disfrazada de generosidad del coloso del norte que nos codicia y también nos desprecia. Pero desde lo más alto del gobierno y desde los medios de comunicación se dibuja como solidaridad lo que realamente es una ambición y la gente cree, así como cree en las nuevas estrellas de "Yo me llamo", de "Colombia tiene talento" y de "Master Chef". Y también aprendí que la admiración abre el camino a la sumisión o a la invasión, que es casi lo mismo.
Pocas voces de protesta se han escuchado ante el avance de la bandera estrellada que desde este viernes ondea en las propias narices de los colombianos, en el canal de Panamá, como símbolo del pillaje y la conquista.  Pero también como un emblema de la guerra, ese huracán que ha encrespado mares y sepultado cientos de miles de seres humanos en distintos sitios del planeta.

Lo he escrito muchas veces y debo repetirlo ahora: Ante la conquista simulada, con el beneplácito de nuestros gobernantes y el silencio despectivo de los papeles periódicos y de las emisoras de radio,  y ante un pueblo borracho por la telebobelas y por los realities, el silencio es un delito.
Con la palabra tenemos el deber de despertar a los cóndores de la lucha que duermen en la cimas porque mientras exista una sola persona capaz de sacrificar sus comodidades y dispuesta a morir por una causa justa,  habrá una esperanza, llavecitas.

viernes, 10 de abril de 2015

Tradición oral / El entierro de don Jesús Jehová Cortés

Tras la lectura de la nota de cotidianidad titulada "El entierro de la mano de Topo Gigio", Lucas Soria, celador de la institución educativa Campo Elìas Marulanda,  llegó a mi casa "para contarle una historia de la tradición oral de Solano, Caquetá, que se refiere a un entierro de verdad", el de don Jesús Jehová Cortés.
Nos advirtió que las personalidades, características, los detalles y en general toda la narración es  verídica y no tiene exageraciones. Además, reiteró el respeto por la memoria del difunto y renovó su solidaridad con los familiares.
El señor Jesús Jehová Cortés murió en desarrollo de violentos episodios que conmovieron a toda la población y como se trataba de una de las personalidades más destacadas, a sus exequias concurrió "hasta el perro y el gato", como dice mi mamá Alicia. Y sin plañideras. Las casas quedaron solas y las mujeres se llevaron hasta sus niños de brazos quienes con sus llantos completaron el cuadro de lágrimas y dolor colectivos.
Cuando la cabeza del desfile fúnebre llegó al centro del cementerio, la cola de la caravana apenas pasaba por el parque principal. Descargado el ataúd junto al hoyo para su sepultura, la gente ingresaba lentamente al cementerio, como metida en un embudo gigante. De manera sorpresiva, un hermano del difunto, moreno, alto, de pelo quieto, con el tórax de un levantador de pesas, saltó sobre la caja mortuoria, la abrió bruscamente, apretó con fuerza la mortaja que envolvía a don Jesús, lo abrazó y lo descargó de nuevo en el cajón. Con voz trémula  y a gritos preguntó: "¿quién fue el hijo de puta que mató a mi hermano?", y empuñando un cuchillo de carnicería, le acariciaba la cara al cadáver.


Asustados, los cercanos concurrentes emprendieron carrera y un pánico colectivo se apoderó de toda la asistencia después de que un charlatán gritó que el muerto se había parado.El brusco reflujo del público hacia la puerta de ingreso dejó contusos y heridos con las púas del cerco que demarca el campo santo y, empujados por una ola parecida a esas que se hacen ahora en las tribunas de los estadios, el grueso de la multitud quedó en el centro del parque, aterrorizada y a la espera de que don Jesús, quien de acuerdo con la versión proveniente del cementerio, se había levantado y venía rumbo a su casa, envuelto en las sábanas blancas.
El hombre corpulento se quedó solo junto a su hermano muerto y al cabo de una hora de espera y acosado por la noche le tocó empujar el estuche con don Jesús hacia la fosa y sin echarle tierra se vino de regreso. Al salir del cementerio se encontró con una calle de honor que hizo la gente para celebrar la primera resurrección en la historia de Solano, la del señor Cortés. Sin comprender lo que ocurría, el negro grandulón caminó de prisa y entonces doña Gregoria Collazos se desmayó con el supuesto milagro de la resurrección y ese hecho aumentó la confusión. Cuando estaba a punto de llegar a la casa de sus familiares, el hombre se acordó de su cuchillo y se devolvió velozmente por entre la calle de honor y entonces la gente empezó a santiguarse y en desbandada se metió a las casas ajenas hasta el día siguiente cuando algunos pocos familiares de don Jesús completaron la inhumación suspendida por el susto del moreno y el cuchillo.

domingo, 5 de abril de 2015

Reírnos de nosotros mismos, un seguro contra la tristeza


Quienes saben reír y, especialmente quienes sabemos reírnos de nosotros mismos, tenemos un seguro contra la tristeza. Reír es muy fácil, es un adorno en la personalidad de la gente, una compañía en la soledad y un descanso en las fatigas de la cotidianidad...Ah, y una provocación para los bobitos que no reconocen en el buen humor una expresión de genialidad.
Los humoristas pertenecen a una categoría, privilegiada y escasícima, pero también existimos muchas personas que charlamos por pasatiempo, que le otorgamos demasiada importancia al hecho de reír con los demás y a quienes nos gusta, del mismo modo, volvernos objetos mismos de la risa como me ocurrió recientemente con mi hijo Oscar Fernando, a quien le pedí que me hiciera un retrato a lápiz para calibrar sus avances en artística, aunque estudió Lengua Castellana. Con gruesos trazos plasmó mi imagen, con enormes orejas y dos lagrimones que escurrían hasta los pies.
-¿Por qué me pintaste tan triste y orejón?
-Cuando pìntaba, me dijo, bambino, el gato, saltó sobre el escritorio y me movió la mano, así que una oreja me salió muy grande y por tanto tuve que hacer la otra igual.
-¿Y las lágrimas?
-Esto que tiene en las manos es un espejo y cómo no iba a llorar al verse semejante cara, me explicó en medio una risa estrepitosa.

Y hace apenas unas semanas, en Armenia, al mirar el monitor de una cámara de vigilancia en un supermercado, le dije a mi mamá, con sus 94 años bien vividos:
-A ese tipo medio calvo, barrigón, que mueve los hombros sucesivamente, que cabecea como una garza, con las manos en los bolsillos, lo tienen enfocado hace rato.
-Ahora si me doy cuenta de que te has vuelto viejo, mijo, pues no ves que eres tu mismo visto desde atrás, me respondió, también entre una carcajada estruendosa que llamó la atención de los clientes y de los hombres de seguridad.

Hace unos pocos días apenas, me fui con Inés, mi esposa, a la finca de unos amigos y nos llevamos la mascota doberman de Oscar para que nos acompañara en las labores de exploración. Debido a una lluvia inesperada, nos pasamos toda la tarde recluidos con el can en la improvisada tolda de campaña.La profe aprovechó, entonces, para practicar las ordenes que le daba el adiestrador...Negro, siéntese....negro, súbase...negro, bájese...quieto, negro...venga, negro...tan lindo, negro... tome, negro...hágale, negro...rapidísimo, negro. Al día siguiente y mientras empacábamos para regresar, un hombre que había acampado a pocos metros de nosotros vino para pedirme prestado un encendedor...Se lo pasé, me miró de arriba a abajo, soltó una sonrisa medio pendeja y me dijo: gracias, negro.

Llegamos a Florencia, Caquetá, y pocos días después de mi cumpleaños 62, Inés visitó a un médico amigo para pedirle que me dejara enérgico como un toro.
-Con mucho gusto, siga, profesora, y desvístase, le dijo el profesional
-Le aclaro doctor que se trata, como le pedí, de renovar al señor Cataño
-Precisamente, como me pide que le deje a don Jesús como un toro, comencemos poniéndole los cachos, le dijo el muy descarado médico amigo.
Naturalmente ella le hizo un drama de enojo, pero en casa nos reímos con la insolente y desleal actitud del hijueputa.



jueves, 2 de abril de 2015

Mirando con el espejo retrovisor: una derecha criminal...una izquierda anafrodita


Volviendo los ojos a las luchas de los caqueteños en la década de los años setentas, cuando ayudamos con el pensamiento y con la palabra a la organización y a la unidad de los sectores populares, se espanta el corazón al constatar la dispersión, desorganización y sumisión de los actuales intentos orientados a la satisfacción de las necesidades más sentidas de la población.
Los paros casi recurrentes de los campesinos, la movilización histórica por la interconexión eléctrica y las luchas del magisterio, especialmente la que desembocó con el estatuto docente 2277, son las expresiones más recordadas, los logros más significativos alcanzados tras enfrentamientos vigorosos y organizados contra el abandono oficial, los abusos y el recorte de las libertades colectivas e individuales, en una época muy similar a la del dueño del Ubérrimo.
Como ráfagas, los movimientos populares lucharon contra los oprobios y fabricaron, con el ingenio popular, los instrumentos que permitieron alcanzar importantes conquistas gremiales y políticas, en una inobjetable y exitosa resistencia al despotismo y al olvido de las regiones, entonces conocidas como "Territorios Nacionales".
Una resistencia transformada en combate pacífico pero enérgico, una rebeldía organizada de un puñado de personas que creímos en la vitalidad indestructible de las ideas y con ellas comenzamos lo que pensamos sería el edificio del provenir.
Pero ese despertar de almas amenazadas fue efímero, si tenemos en cuenta que para la historia un lustro es un segundo. Treinta años después, el pueblo está dormido, se distorsionó el sentido de la libertad y el sentido de la lucha no tiene norte porque los dirigentes de la llamada izquierda perdieron la brújula mientras sostienen constantes discusiones que se nutren de teorías afectadas por vicios históricos como el radicalismo, el sectarismo y el individualismo.

Las ráfagas de lucha fueron remplazadas por vendavales que llevaron no solo al Caquetá sino a la nación entera hacia los abismos profundos desde donde parece casi imposible regresar a la superficie. Es un limbo de miedo en donde muy pocos se alzan contra el crimen, la corrupción y la impunidad. Un laberinto donde crece un rebaño dominado por la política tormentosa y criminal de la derecha y por la política anafrodita de la izquierda.
Los espíritus luchadores plegaron sus alas y desde las cumbres de la confrontación cayeron en picada en el fango de la rendición y el conformismo.
Un profundo desencanto me invadió el sábado último con motivo de la visita del gobernador del Caquetá al municipio de Solano, la población con mayor número de necesidades insatisfechas del departamento. La resignación y la sumisión bufa sustituyeron la beligerancia de las épocas que recordamos y su espíritu combativo ha sido transformado en una melancólica, desentonada y ridícula banda de aplausos. Un pueblo olvidado y en el que la corrupción y la incapacidad de sus dirigentes ha campeado a lo largo de sus más de 42 mil kilómetros de extensión, asitió, como palomas que van al grano, a un acto en el que les ofrecieron algunas plantas eléctricas, molinos de maíz, sillas escolares y una carretera cuyo trazado aún es incierto. Ni una sola voz de inconformidad con el gobierno local, ni con el departamental interrumpió la escena de los estómagos ansiosos que concurrieron a la reunión.
Por qué???. Porque muchos de quienes tenemos el privilegio de la palabra fuimos silenciados por la indisciplina, por las amenazas o por el desencanto ante la inanidad de nuestro trabajo.

Entonces, el miedo y la incredulidad son ahora los centinelas que guardan nuestros pensamientos y palabras, y de paso nos convierte en cómplices silenciosos de las sucesivas afrentas públicas que soportamos. La mentira fue coronada como reina, el derecho ha sido asesinado y la justicia aletea hacia lo lejos, con la velocidad y piruetas que describen los aviones de combate despegando desde la base aérea de Tres Esquinas.

Levantémosnos contra la corrupción y contra el crimen!!!...es el deber de la hora actual, revivamos la glorias olvidadas, llavecitas
Estoy triste por la muerte de las luchas...pero más triste por mi incapacidad y por mi silencio.

miércoles, 1 de abril de 2015

El triunfo de "Concho"


Esa figura tétrica, representada por el esqueleto humano, con su guadaña y su sonrisa hipócrita, que se mueve suspendida unos metros arriba del suelo, entró a la habitación de César, mi hermano, en un hospital de USA, lo encontró sin aire en los pulmones, abatido por una neumonía y, tras atarlo suavemente, lo tomó en sus brazos. Cuando  abrió la ventana para lanzarse al vacío, César logró desprenderse pero la parca lo sometió de nuevo y comenzó una batalla que duró una semana.
Entre convulsiones y estremecimientos nerviosos, asistido por un grupo de profesionales brillantes, con la compañía física de su esposa, sus hijos y sus 3 hermanas residentes en el coloso del norte, y a la distancia su madre de 94 años, sus hermanos, familiares y amigos, el "concho", como le decimos familiarmente, resistió la implacable y cautelosa invasión de la parca.
Cada una de las tres deidades hermanas de la mitología, Cloto, Láquesis y Átropos, con figuras de viejas, de las cuales la primera hilaba, la segunda devanaba y la tercera cortaba el hilo de la vida del hombre, desfilaron alternativamente y lucharon cuerpo a cuerpo con mi hermano menor, entubado y con sus signos vitales reducidos al mínimo después de que una junta médica determinó la suspensión de medicamentos y demás ayudas…solo quedó conectado a la máquina como un gesto de tipo humanitario.


Se recreó con Cloto y con Láquesis y les permitió sentarse en su lecho mientras jugaba con el hilo de la vida que la primera sacaba de la manta y la segunda envolvía en un carrete grande, por cuyo eje cóncavo empezó a ver imágenes a la distancia y a escuchar rumores como en una plaza de mercado. Entonces se convenció de que estaba metido en el túnel de la eternidad y sintió miedo porque Átropos amenazaba con suspender las tareas de sus hermanas…su vida pendía de un hilo y entonces, resignado, escribió con caracteres grandes, casi ilegibles, que su voz se apagaba. La familia lloró y empezamos a despedirlo.
Pero “sentí más miedo por los que estaban fuera del túnel, por aquellos que tenían que quedarse cuando definitivamente me cortaran el hilo que las otras dos integrantes de la parca envolvían en el carrete”, me dijo hace un par de horas en  una video llamada a través de Skype. Un médico negro llegó hasta su cama y le hizo firmar el acta de defunción, recordó con énfasis, y entonces se sacudió del letargo derivado de la morfina y tomó a la tercera viejita de la parca por el cuello.
Controlada la situación, avanzó por el túnel y al atravesarlo se sintió estacionado en un parqueadero cercano, pero el vehículo era una máquina no convencional dotada de un gran poder magnético y en cuyo interior hacía calor sofocante, como en Neiva. Comenzó el Padrenuestro una y otra vez, pero nunca lo terminó pues se envolataba con la ráfaga de imágenes que desfilaron por ese hueco tenebroso e inconmensurable. Despertó, vio a toda la familia reunida, desesperada y sintió el eco de muchas respiraciones entrecortadas.


Sintió miedo de nuevo y aunque le aplicaron sucesivas dosis de morfina y somníferos, no pudieron dormirlo…tenía miedo de no volver a despertar. El cura entró en la habitación y, por segunda vez, le aplicó el aceite de oliva que usa la iglesia católica como una “unción extrema” a los moribundos. En el 2004, el mismo sacerdote cumplió con ese mandato, en el comienzo de su calvario con la grave enfermedad.
Inmovilizado por la entubación y por la enfermedad y vencido por los medicamentos, regresó al túnel macabro y repulsivo pero cuando estaba a punto de reventarse el hilo de la vida y su familia se preparaba para lo peor, un médico hindú tuvo una inspiración en su casa, a las dos de la madrugada y en una demostración de profesionalismo sin igual, corrió al hospital y propuso un procedimiento que tuvo éxito en muchos pacientes hace más de 20 años: Eloesser flap colgajo, se llama. Un procedimiento invasivo que representó la pérdida de dos costillas pero la ganancia de una vida y la recuperación de la alegría de muchas personas.
En un procedimiento de alto riesgo, con un paciente que no tenía condiciones para aceptar el oxígeno a través de la máquina, se llegó de manera directa hasta el pulmón destruido e invadido, al cual no llegaban ya los antibióticos. Terminada la cirugía, los médicos   proclamaron el éxito del procedimiento que, además, fue reconocido por la comunidad médica del Estado.


Entre tanto, en Colombia y en USA, la familia, parientes y amigos, tuvieron el mejor regalo de año nuevo al disfrutar con este triunfo de César y del grupo médico, que también ha generado una disputa entre los camanduleros del entorno sobre el éxito de sus oraciones. Para unos, fueron los ángeles los responsables de esta resurrección, para otros, como mi madre, Jesús de los milagros fue el salvador y otros creen que Cristo le acaba de dar una oportunidad a este hombre para que se arrepienta y pueda obtener la salvación eterna. Algunos le atribuyen el milagro a San Gregorio, el venezolano.
De todas maneras, “Concho” triunfó sobre la parca y nos devolvió la alegría perdida por la inminente partida del hermano menor y puso en evidencia la unidad familiar que celebramos con alegría el fin de año en nuestra natal Armenia.
¡¡Adelante, mi hermano!!.