viernes, 17 de febrero de 2023

Con una patada en el estómago que le dieron a su creador, comenzó la devaluación del uso de la bandera del Caquetá


 “Los símbolos patrios son la base de la identidad de una Nación”, repiten constantemente los fanáticos del patrioterismo, “esos que alardean de manera excesiva e inoportuna de su falso patriotismo y amor a la Nación”, escribió Rafael Uribe Uribe, de los Uribe buenos.

Con patriotismo, hay que admitir, efectivamente, que la bandera, al lado del himno y el escudo, son elementos representativos que de cierta manera sustentan la identidad y unidad de un territorio o comunidad.

Sin profundizar en la vexilología de las banderas ni en los signos de su semiótica, las banderas existen desde cuando surgió la necesidad del entendimiento y de la comunicación no verbal entre los humanos.

El Decreto 1967 de 1991 reglamentó el uso de los símbolos patrios: la Bandera, el Escudo y el Himno Nacional, pero de manera progresiva se han prostituido y banalizado esos emblemas, hemos perdido elementos distintivos de nuestra identidad nacional, como algunas costumbres, valores, elementos culturales y tradiciones, lo que se conoce como el sentimiento de pertenencia por lo colectivo. El individualismo y el desprestigio de la clase política nacional, que vende la patria y modifica la verdad histórica, motivan el desinterés hacia los elementos representativos de la unidad nacional. La indiferencia, la resignación, el conformismo y, peor, el silencio ante la realidad nacional son una caracteerística de las masas colombianas que saben de quién huir pero no a dónde llegar. Conocen a sus enemigos pero, por causa de los sucesivos engaños, les cuesta demasiado confiar en eventuales nuevos amigos.

En los actos oficiales, se les brindan “homenajes”,  a los símbolos patrios, pero son meramente protocolarios, sin sentimiento.A los jóvenes, por su parte, les importan poco, mejor, desprecian esos actos oficiales porque saben que son manifestaciones hipócritas. 

-"Mientras piden respeto por un himno, una banderaa, un escudo o un minuto de silencio, matan a quien opine distinto al Estableccimiento", me dijo un muchacho cuando le hablé del tema.

 Los inspiradores y creadores de los himnos, escudos y banderas, son artistas, esas personas singulares que son capaces de pintar la muerte sin sentirla, que le dan inmortalidad a lo que tocan o escriben, así sea en los himnos, las banderas y los escudos de los pueblos de la “otra Colombia”.

En 1980, durante la campaña de departamentalización del Caquetá, se hizo una convocatoria a los productores intelectuales con el fin de encontrar el diseño, simbología y colores de la bandera del territorio que, a la postre se convirtió en nuevo departamento. El reconocido artista de la época, Mario Vela Herrera, ganó el concurso y recibió las palmaditas en el hombro y el beneplácito de la dirigencia política y cultural de la época.En la fotos, Luis Angel Nieto y Amparo Ossa, en momentos de entregar el reconocimiento al creador de la bandera del Caquetá, en 1980.

Muy pronto pasó el entusiasmo, “como el del caballo capón”, decía mi papá Jesusma para expresar de manera gráfica las alegrías pasajeras. Cuarenta y tres años después del acto de reconocimiento, acurrucado en su soledad, Mario Vela Herrera, creador de la bandera del Caquetá, devora la ingratitud de la dirigencia política y cultural de su departamento, siente que su arte fue lapidado y que, definitivamente, las leyendas también envejecen.

Con actitud tranquila, pero nostálgico, frente a las actitudes altaneras de sus coterráneos, Vela cree que la gente lo mira con los ojos horribes del desprecio. Entonces, le habla por celular a su hermano Rodolfo, reconocido gestor cultural del Caquetá:

-“Con el paso de los años su nombre ha quedado en el olvido, desconociendo su importante legado; algo que la historia no puede pasar por alto y que, para él, a sus 70 años, significa demasiado”, relata Rodolfo en un tono combinado de enojo e impotencia. “Lo que él quiere es que se le reconozca lo que hizo, porque se lo ganó”, agrega.

Mario es uno de los diez hijos de Hernando Vela Cabrera y María Emma Herrera Herrera, colonos huilenses que aportaron a la fundación de Morelia, y después se trasladaron a Florencia en la búsqueda de mejores oportunidades, como en efecto las encontraron, empezando por el acceso a la educación en el Colegio Nacional La Salle.

Desde pequeño, Mario mostró sus habilidades para el dibujo y la pintura; eso le abrió un panorama halagador, que le facilitó incorporarse a la vida laboral con algunos privilegios. Ganador del concurso, la bandera que hoy enarbola el departamento, con sus 16 estrellas y las siete franjas horizontales, es de su autoría, como se lo reconocieron en su momento (1980) el entonces Intendente Nacional del Caquetá, Félix Tovar Zambrano, el Consejo Intendencial y el Comité Prodepartamentalización del Caquetá, con su presidente, el abogado Floresmiro Robles Rojas. entre otros.


Vive en Barranquilla, mermado por los años y las secuelas de un accidente que le afectó su movilidad desde joven, reclama un reconocimiento porque, de manera increíbe, en ninguna instancia oficial, ni siquiera en Wikipedia, aparece su nombre como creador de la bandera. Ninguna entidad del resorte departamental pudo explicar las razones de esa cachetada contra el artista. Muchos funcionarios ignoran el origen de la bandera y algunos especularon sobre su creador.


El hondo desprecio que los artistas le inspiran a la clase política después de haberlos usado, es una conducta predominante que muchos de quienes trabajamos con la palabra debemos combatir, a punta de no caer en sus expediciones de egoísmo e hipocresía, porque muchas veces necesitamos más virtudes para describir el dolor de los demás, que para contar los nuestros. Las tragedias ajenas no les duelen a los políticos, pero sí las usan para ganar votos.

Aunque en el departamento del Caquetá, seis meses después de la posesión del presidente Petro no se ha sentido el cambio en el alto gobierno, se percibe la esperanza de alcanzar la dignidadad, para que todos seamos tratados en condición de igualdad, que podamos gozar de los derechos fundamentales que de ella se derivan.

Un artista, desarrapado o en un santuario, siempre tendrá el valor de la imaginación y la belleza de su elocuencia…

…son el fiambre de su expedición terrenal…

Algunos pueden escribir notas demoledoras, azotes para quienes los desconocen, pero prefieren castigarlos con su desprecio.

 

 

           

jueves, 9 de febrero de 2023

Saludo a los periodistas colombianos

 

Aquellos que madrugan todos los días a levantarse la noticia de cada día, la que es igual al pan de cada día. Al romántico canalla que tiene que golpear las puertas del comercio local para poder financiar con la pauta del tendero su programa de noticias, de variedades, de opinión, de música o de deportes.

Por: Fernando Calderón España


Y otros. A aquel que tiene que perseguir la manipuladora pauta del gobierno de turno para poder pagarle al concesionario, dueño de nada porque el Estado sigue siendo dueño del espectro, el espacio arrendado con el que hace periodismo radial y de paso hace el mercado para poder alimentar a su familia y llevar una vida mas o menos digna.

En Colombia, la dignidad es más o menos. Depende de lo que se tenga en el bolsillo. A ese que tiene que perseguir al político de turno o al ex-político bien colocado en el turno oficial, para arrancarle un patrocinio para esa renta con la que muchos "radio-comercializadores", igualmente auspiciados por la transacción política con la que consiguieron la frecuencia, adquirieron pedigrí y, tambien, otra vida digna.

A esos que luchan por el aviso de mitad de cuarto de página, con que a duras penas se paga la impresión. A ese que anda a pie y que cuando le pagan, anda en bus o buseta. A los más ricos que en esos pueblos alejados de la gran capital, andan en bicicleta.

A los que la sociedad convertida en oyente, señala en muchas ocasiones como culpables de los muchos males que afectan a Colombia, pero que gracias a ellos, la misma sociedad convertida en oyente, sabe de las maniobras habilidosas convertidas en delitos, protagonizadas por esa parte de la sociedad que ha sido elegida. A los que pisan la alfombra o el mármol de los salones de cocteles y luego salen a "agarrar el bus" o cualquier transporte popular. A los que comen más y beben más en esos mismos cocteles e, incluso, "agarran" una manzana para aguantar el viaje de regreso a casa.

A los que crean ilusiones en un país sin fantasía. A los que cada día se la juegan por la verdad en medio de las mentiras.¡ A los que no pudieron convertir sus deseos en su propia gran noticia!".



Premios de periodismo: chantajes ocultos y rapiña por el dinero de los ganadores

 El único premio para los trabajadores de la palabra es el placer que produce la escritura cuando se cumple con el deber verdadero, con la pasión por la Justicia y por la Libertad. 


Los "premios" inventados por el gobierno y los políticos son una mentira y hacen parte de las dádivas ofrecidas a cambio de actitudes acríticas y complacientes, es decir, son un soborno disfrazado que reproduce constantemente el estereotipo del periodismo costeado por los poderosos y ejercido por canarios que les cantan, les ponen incienso, construyen calumnias y, cuando menos, guardan silencio sobre sus mentiras sustentadoras de la  tiranía progresiva que asfixia a los colombianos. El triunfo de la verdad es, por sí solo, un aplauso apoteósico, el mejor reconocimiento para el periodista. Lo demás es un asunto de vanidad y de chantaje. 


Aunque todo acto de exhibición del deber cumplido es innecesario, en Colombia los únicos premios de periodismo que pasan, son los del CPB, porque son reconocimientos creados por periodistas, para periodistas. Ese espíritu funcionaría de manera más práctica y pedagógica si al mismo tiempo con los premios se definiera un decálogo de castigos para señalar las faltas contra el ejercicio de la profesión.

 Los criterios universales para la calificación de los trabajos que presentan los candidatos a premios de Periodismo son: Originalidad del enfoque, Innovación en el uso de lenguajes y medios; Impacto en la opinión pública, Rigor investigativo y Ética en el manejo de la información.

No obstante, gobernaciones, alcaldías, Concejos, Asambleas y otras entidades públicas y privadas, han establecido Premios de Periodismo, como propuestas surgidas de sus debilidades, para acorazarse ante la prensa libre que les puede poner el ojo, porque temen que sus actos de inmoralidad y corrupción sean descubiertos. Entonces, poco importa la calidad de los trabajos porque en la práctica eso no cuenta y siempre se cuidan en la conformación de los jurados para asegurarse que los ganadores sean siempre aquellos acólitos más fervorosos del patrocinador. Hay un dicho muy popular: "quien paga la orquesta, decide la clase de música que se toca".

Tales "premios" tienen una retribución en dinero, proveniente del impuesto de los contribuyentes, y son utilizados en la mayoría de los casos por gobernantes y caciques políticos para seducir a periodistas, o al menos, neutralizarlos. Los "premios" y la pauta oficial son los vientos que hacen sonar las flautas en las cabinas de radio y en las redacciones de los periódicos. Son los mismos vientos que ahogan el Derecho de la información. Muchas veces -tristemente, la mayoría- logran comprar periodistas que, acosados por los bajos salarios y por las crisis económicas, quedan encadenados a la pauta e, irónicamente, deben dedicar más tiempo a las ventas de publicidad que a sus investigaciones. Entonces los operadores semánticos que convertían  hechos en noticias se transforman  en asesores comerciales. Los periodistas se vuelven propagandistas. Y la información, una mercancía.

Y por causa de la cultura violenta que se entronizó con más fuerza que el "Corazon de Jesús" en todos los colombianos, si no funciona la mordaza de los premios y las pautas, al periodista le ponen el tapabocas definitivo con las intimidaciones desestabilizadoras o con la eliminación física. Es más importante tener habilidades para las ventas de pautas que para la escritura y la fonética.

En la provincia, principalmente, los "engrases" a los periodistas se hacen a través de medios escritos cuyos editores muchas veces imprimen solamente la cantidad de ejemplares requeridos para la presentación de las cuentas de cobro, y en programas radiales que escasamente son escuchados por el personal de la planta transmisora. No son proyectos periodísticos sino "machetes" para sobrevivir e incensarios para "progresar". En algunos casos, se puede configurar un detrimento patrimonial por parte de funcionarios oficiales y ejecutivos "vitrineros" de empresas privadas. 

Recientemente, cuando comenté este tema con algunos colegas del departamento de Caquetá, recordamos que el Premio de Periodismo Diosa del Chairá, establecido por el gobierno regional, también ha sentido las garras de los políticos y de la corrupción. Hace algunos años, "traicionados" por el jurado calificador, y nadando en las aguas de la ilegalidad, los políticos de la época modificaron el acta de premiación. El caso no tuvo la resonancia debida precisamente por la condición lacaya de algunos colegas y por el miedo a las represalias.

También se conocieron casos de jefes de prensa que "vendieron humo" a precios altos para mover sus influencias a favor de algunos periodistas, candidatos a obtener premios oficiales.
Pero la más perversa aberración en la historia de los premios Diosa del Chairá, como “Yarupayí”, el dios malo que en la leyenda llevaba en sus brazos a la doncella para su sacrificio, es la rapiña de los propietarios de los Medios en los que se han publicado trabajos premiados, para despojar a los ganadores del billete retribuido por el patrocinador.

Los mismos periodistas saben -y lo ratificaron durante la tertulia- de casos en que el dueño de la publicación presiona al periodista ganador para que le transfiera el dinero, parcial o totalmente. Como en la misma leyenda de la Diosa del Chairá, en la que era necesario sacrificar a la mejor de las mujeres, el periodista es expoliado con iniquidad y no pasa nada porque para el dueño del concurso es más importante el comerciante que el periodista.
 En un sano ejercicio periodístico, para los editores, los  premios deben ser un estímulo y un orgullo y el único rédito debe ser la etiqueta o pegatina que lo identifica como Medio ganador de la distinción.
Parodiando a la leyenda de la Diosa del Chairá, que inspiró el premio, podemos decir que los dueños de algunos Medios en el Caquetá, ejercen el nuevo reinado al dios supremo del dinero, pero es muy posible que antes de terminar la próxima luna, los periodistas no estén listos para la boda sino para el divorcio. 
El sequito divino hace su aparición y ocupa los respectivos tronos. ”Usianamú”, dios supremo, inicia la ceremonia y cuando el Chairá se levanta del trono nupcial para recibir el billete, reaparecerá la silueta del periodista saliendo de las aguas para decorar su dignidad.


 

sábado, 21 de enero de 2023

Animales virtuosos por el río Caquetá


A lo largo de un recorrido por el río Caquetá, encontré 4 animalesfamosos por sus virtudes asociadas con la vida y con la muerte. Aunque 3 de ellos han sido reconocidos en otras regiones del Colombia, son muy abundantes en el exótico, variado y espectacular zoológico de la selva caqueteña.
La Conga, una hormiga muy peligrosa, capaz de causar, con una sola picadura, intenso dolor muscular y fiebre delirante durante una semana,  considerada como la reina de las hormigas, presenta un singular y cinematográfico caso de transformación en el que la muerte es el comienzo de una nueva vida. Este insecto himenóptero, muy querido por la población indígena y temido por los "occidentales", blancos y negros, tiene una especial predilección por las semillas del yaré, el bejuco utilizado por colonos y campesinos para remplazar al alambre. Las semillas germinan en su abdomen, producen la muerte de la hormiga, que se fija en el arbusto huésped de la planta parásita y pocos días después se pueden observar las raicillas que salen por los ojos, por la boca y paralelas a las patas de la conga. Los indígenas utilizan el yaré -no confundirlo con el yagé- para amarrar las bigas de sus malocas, para la construcción de utensilios de cocina y en distintas actividades de artesanía.
También existe en la región una mariposa de llamativos colores, distintos en el anverso y el reverso de sus alas, muy voraz, cuyo macho se distingue por exhibir un bellísimo azul tornasolado, del cual también nace otra parásita muy común en la región. El espectáculo que ofrece la germinación de la planta al brotar por los ojos reales y por los ojos pintados de este insecto, es sencillamente abrumador por el contraste de colores que forman un arco iris flotante con los movimientos producidos por el viento suave.
A pocos metros de la desembocadura del río Caguán que tributa sus agua al hermano mayor dela hidrografía regional, el  Caquetá, y en la parcela de un extraño hombre promiscuo e incestuoso, que tuvo 20 hijos en dos mujeres hermanas y en las hijas de sus hijas, los gallos que salen de las distintas camadas no pisan a sus hermanas, en un contraste con las relaciones del citado colono. Es increíble, pero los descendientes de Chelo, "el cojo", como se llama el personaje, tienen que conseguir los huevos para la reproducción entre los vecinos lejanos porque sus gallos tampoco permiten la presencia de machos traídos de otros corrales.
Finalmente, la boa, conocida como "el monstruo de Solano", famosa porque se ha tragado atropelladamente y sin mascar, a muchas personas y animales en presencia de bañistas y transportadores, fue vista de nuevo hace pocos días en el antiguo puerto principal, hoy muelle de la inspección fluvial. El último engullido fue un trabajador adscrito al servicio de erradicación de la malaria, quien cayó de un yate y entró directamente a las fauces de la enorme serpiente. Este monstruo de la muerte se mueve constantemente entre la bocana del Orteguaza y el muelle de ese municipio y su vivienda es una insondable cueva que ya comenzó a provocar un serio fenómeno erosivo por cuenta del cual el muelle local podría desaparecer.
PD: a propósito de la conga, a un estudiante de la escuela La Esperanza, a solo una hora a pie del perímetro urbano de Solano, le preguntaron ¿cuál es el insecto que pone los huevos más grandes?.
-"La conga", respondió el muchacho...
-"Cómo que la conga, explícame, por favor", le dijo la profesora extrañada por la inusual respuesta...
-"Pues a mi papá lo picó una conga y sus huevos se le pusieron muy grandes", replicó el estudiante en medio de la ingenuidad y sin sonrojarse por la respuesta.

lunes, 24 de octubre de 2022

Universidad de la Amazonia, cosechas sin temperamento

 



Empujado por la crisis permanente que atraviesa la universidad de la Amazonia, y a propósito de la elección de su rector, prevista para este 28 de octubre, tomé el periscopio familiar para hacer una observación de ese centro élite de la academia amazónica, inspirado en la necesidad de formar hombres encumbrados capaces de hacer un paralelo con la intelectualidad de otras zonas del país y en momentos en que el mundo entero se rinde ante el valor inconmensurable de los servicios ambientales, ecosistémicos y de soporte a la vida de la región que le da su nombre.



Lo que veo a través de estos prismas instalados en la granja de descanso en Solano, capital de la Amazonia caqueteña, es una reproducción del  pálido y mediocre progreso de la madre nutricia de la región amazónica, en la que ha desaparecido el alma de esos pueblos, en donde abundan los muertos heroicos que siguen la lucha desde sus tumbas sin encontrar académicos que propicien la revalidación de su pensamiento y de sus virtudes para ponerlas al servicio del pueblo.

La aristocracia mental que se atornilló en la universidad solo ha servido para conducirla hacia su prosperidad física y a la formación de generaciones cuyo academicismo ha desembocado en una intelectualidad dirigida a la resolución de sus problemas particulares, a la cosecha de “triunfos” personales, a la materialización de exitosos proyectos de vida, entendido el éxito como la habilidad para buscar el metal, el dinero y las mercancías. Y la capacidad para joder al otro.

Lo que veo es la fisonomía promedio de un centro de educación superior y por ninguna parte encuentro personas o grupos de conductores, de reflectores brillantes capaces de convertirse en eje del desarrollo social, económico y político de la región. Esa flora exquisita del pensamiento que pueda atraer la atención del mundo hacia sus riquezas hídricas, hacia su flora y fauna exóticas, hacia la quietud de su selva. Que seduzca la mirada y conquiste la admiración de los colombianos y el reconocimiento internacional.

Aunque giré mi periscopio, no encuentro a los pensadores, a los poetas, a los artistas, a los administradores,  a los científicos, a los investigadores que, egresados de la Uniamazonía, le den dirección a una región caracterizada por el contubernio vergonzoso de la audacia y la ignorancia. Una sociedad “dirigida” por el “Patrón de patrones”,  que busca la cura de su propia insuficiencia; un pueblo que tuvo como alcaldesa a una exreina del bambuco y a un candoroso pastor de la iglesia, léase, del negocio, de la tristemente célebre María Luisa Piraquive, como gobernador. Que tiene, del mismo modo, a las dos cabezas visibles de los partidos tradicionales, condenados por graves delitos, después de que las luchas populares sacudieron al pueblo de la tenaza hegemónica godoturbayista.


Un departamento en donde la resignación y la sumisión bufa sustituyeron la beligerancia de las épocas de lucha popular que  recordamos con nostalgia Su espíritu combativo ha sido transformado en una melancólica, desentonada y ridícula banda  de aplausos. Un pueblo olvidado y en el que la corrupción y la incapacidad de sus dirigentes ha campeado a lo largo de sus más de 42 mil kilómetros de extensión.

Y es la Uniamazonnia responsable de estas ausencias y de otras, expresadas por ejemplo en la vigencia de congresistas acerebrados, cuyos votos han sido conquistados a fuerza de retóricas basadas en doctrinas hipotéticas y en sus virtudes comerciales, cuando no comprados con los dineros de la corrupción. Los principales frutos de la cosecha de la universidad son los filósofos de la conveniencia, los inventores de la moral como antídoto contra el inconformismo, los licenciados en reproducción de los valores de la ideología dominante, los profesionales de la mentira, los abogados de sentencias inapelables que matan la controversia constructiva y, en fin, de los autosuficientes de mirada agresiva con la que tapan su incapacidad.

Veo, del mismo modo, excepcionales muestras de profesionales honestos egresados de la Uniamazonia, brillantes exponentes del genio y el ingenio caqueteños en distintas partes del país. Pero, “¿qué puede hacer un hombre dónde ha muerto un pueblo?”.

Veo, en el interior de la universidad, muy pocos sobrevivientes de aquellos grupos que entre los estudiantes y docentes propusieron con vehemencia otras orientaciones, incapaces de  sostener un esfuerzo, a causa del sectarismo que dispersa los sacrificios de los espíritus inquietos y rebeldes. O por el miedo ante el despotismo que sucedió al nepotismo característico de algunas administraciones dentro del roscograma que ha manejado nuestra Alma Mater.  Son demasiado débiles para provocar los cambios que necesita la universidad.

Veo que muchos luchan sin éxito –como el movimiento que puso al recordado estudiante  Albeiro  al borde de la muerte por su heroísmo frente a la indolencia del entonces rector Leonidas Rico, a quien las mieles del poder modificaron su universo cultural hasta el punto de convertirse en el único directivo que ha puesto las bestias del ESMAD en los predios universitarios para golpear a los estudiantes, traicionando una tradición de hombre de izquierda y dirigente sindical del magisterio.  


Mientras en la universidad de la Amazonia no se abran los espacios para la confrontación y el debate saludables, y el unanimismo sea el común denominador en la toma de las decisiones que la enrumban, las próximas promociones de egresados no serán más que soberbios dioses de la academia.

Los integrantes del Consejo Superior de la Unimazonia tienen una gran responsabilidad, a propósito de la elección del nuevo rector, pero, específicamente, le corresponde al presidente Petro, a  través de los delegados del alto gobierno, cortar de raíz los votos de “viveza” y de confabulación, votos de rapiña que históricamente han frenado el desarrollo del Alma Mater de la Amazonia.

En ese limbo de componendas y “muñequeo”, en donde muy pocos se alzan contra la corrupción y la impunidad; en ese laberinto donde crece un rebaño dominado por el ejercicio tormentoso y criminal de la politiquería, le corresponde al nuevo gobierno proponer con autoridad el comienzo de un nuevo proceso en el seno de la Uniamazonia.

 


miércoles, 20 de julio de 2022

20 de julio, ¿cuál independencia?


 "Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos el oro y la tierra. Y nos dijeron: "Cierren los ojos y recen". Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y las riquezas y nosotros teníamos la Biblia". Eduardo Galeano

El Imperio romano desapareció, vencido por unos bárbaros crueles, pero surgieron los dioses y los césares, tan violentos como aquellos, y entonces continuó la edad del lodo y de la sangre; de la piedad y la de la penitencia; de la opresión y la esclavitud; del arte y de la literatura en nombre de la cruz y sus derivados. El trono y el altar pusieron sus reyes y el pueblo siguió sometido en la esperanza de un renacimiento que efectivamente llegó pero como un movimiento artístico, no político, pues la gente siguió sometida y arrodillada ante los dogmas por los siglos de los siglos, amén.

El "descubrimiento" de América no fue otra cosa que la invasión de los españoles, el choque entre los blancos y los indios; entre los católicos y los adoradores del sol y de la luna. Bien los define Eduardo Galeano: "los indios tenían la tierra, el oro y las riquezas y los españoles trajeron la biblia y se la metieron por lo ojos a los nativos hasta dormirlos. Cuando despertarn, los españoles tenían el oro, la tierra y las riquezas y ellos solo tenían las biblias".
Los españoles utilizaron a los indios para exterminar a los indios, como lo hacen en la actualidad los "dueños del país" que utilizan soldados y policías del pueblo, contra el pueblo, en una intervención que provocó -y provoca todavía- el aniquilamiento de pueblos y comunidades en todo el país.
Los españoles y sus religiosos destruyeron la sociedad primitiva, al derrumbar su gobierno, sus creencias y sus métodos de trabajo. Y su lenguaje, intervenido por el castellano y otras lenguas que llegaron con los "conquistadores", especialmente desde el Perú. Remplazaron sus dioses reales, vivos, objetos de su adoración -el sol, la luna, las estrellas, la Naturaleza, los animales, las plantas, el agua, los ríos, el fuego- por figuras inventadas, imaginadas. Les robaron su cosmovisón.
En Colombia, se conquistó la independencia del yugo español en 1810 pero el pueblo sigue sometido, políticamente, a la oligarquía criolla e, ideológicamente, a las sectas religiosas, después de haber pasado por periodos  como la tristemente célebre “Regeneración”, encabezada por el fantasma sanguinario de Rafael Núñez, que fue como una avalancha de hombres de todos los bandos que cayeron sobre el país, como cayeron los bárbaros sobre Roma. 
La Constitución del 86 fue su parto, considerada como la reaparición del siglo XVI en pleno siglo XIX, es recordada tristemente porque en ella nunca se mencionaron los derechos, pero sí impuso deberes y en ninguna parte se mencionó al pueblo pero evocó a Dios como refugio de los cavernícolas que humillaron a los colombianos en medio de  crímenes atroces, el silenciamiento de las imprentas de entonces y el establecimiento de la horca, pero no para los criminales sino para los contradictores del régimen. Una Constitución que violó todos los derechos, incluido el derecho a la vida, con la pena de muerte.
Colombia, además, sigue sometida al Imperio gringo, ante el cual, políticos, gobernantes y empresarios hacen venias constantes y entregan las riquezas nacionales. Asistencia de Fuerza de Seguridad (SFAB, por sus siglas en inglés) es el nombre de la brigada que llegó hace apenas un par de años a territorio colombiano, sin autorización previa del Senado, como establece la Constitución.  "Para ayudar a Colombia en su lucha contra narcóticos", fue la explicación oficial de USA sobre la llegada de soldados estadounidenses. “La alianza entre Colombia y EE.UU. nunca ha sido tan firme”, embajador ante la ONU.

 El país ha visto desaparecer a sus dirigentes, a sus voceros, a sus apóstoles, a los grandes hombres, a los más brillantes parlamentarios y hasta a los grandes partidos que fueron la esperanza de respuesta a los círculos siniestros que se hacen alrededor del poder, hoy caracterizados por la simbiosis del narcotráfico, la politiquería, la corrupción, y sus hijos, la infamia, el despotismo, el arrasamiento y la exclusión.
  
En 1991,como resultado de un proceso glorioso pero doloroso de luchas populares, caracterizado por un auge de masas sin precedentes y de una fallida reforma en 1988 con la cual se pretendía garantizar la participación ciudadana en las  grandes decisiones nacionales, el movimiento estudiantil logró, mediante la denominada séptima papeleta, la convocatoria de a Asamblea Nacional Constituyente que desembocó con la promulgación de la nueva Carta el 4 de julio de ese año.
Desde entonces, "los dueños del país" han motilado sucesivamente la Carta, y poco a poco recortaron numerosas reivindicaciones obtenidas por el pueblo y a pesar de que sobreviven figuras importantes como la Tutela, la manguala de jueces y políticos la hacen cada vez menos eficiente en la lucha por los derechos fundamentales de los ciudadanos.
El pueblo no se ha apropiado adecuadamente de los contenidos de la Constitución, especialmente en lo relacionado con su participación política, como consecuencia de la manipulación que ejercen los caciques regionales en el manejo de los asuntos en la provincia. El miedo, el conformismo derivado de la influencia religiosa y de los grandes medios de comunicación; la indiferencia, las amenazas, el chantaje, la persecución y la eliminación física de los contradictores del Estado y de los partidos tradicionales, también atentan contra el ejercicio de los derechos establecidos en la Carta.




La Constitución del 91 fue como un rayo que iluminó el cielo colombiano para iniciar el camino hacia su Libertad pero todavía hace falta el volcán que revolucione el ejercicio político, que sepulte la actual clase política y sus vicios: la corrupción, el narcotráfico, el padrinazgo y la deslealtad con la gente que la elige.
Solo con la organización y la lucha de los colombianos se podrá terminar con la bacanal de la politiquería y con el abandono estatal, como está demostrado con los movimientos populares que se han desarrollado en Colombia durante los últimos años: en El Catatumbo, el de los habitantes de zonas escogidas para la explotación minera y petrolera; el movimiento de los camioneros y de los campesinos, el de los cafeteros, de los cocaleros, el de los educadores, el de los indígenas, el gran movimiento de masas del 2019, que sobrevivirán y triunfarán a pesar de la satanización y criminalización por parte del alto gobierno, de los Medios de comunicación y de algunos periodistas vendidos.
Cuando se cumplen 212 años de la Independencia del yugo imperial español, el pueblo colombiano tiene una tarea igualmente heroica, la de su lucha por una  real independencia, porque el proceso de conquista sigue vigente e igualmente violento, para los sectores populares, para los indígenas, para los afroamericanos. La corona española cobraba impuestos, ahora los "dueños del poder" cobran cuotas de sangre, de hambre, de Libertad, de autonomía. 
Por momentos como el de hoy, cuando se posesiona el nuevo Congreso en medio de grandes esperanzas, se sienten como oleadas de rebelión por encima de las amenazas y de las dudas y temores sobre eventuales traiciones de algunos dirigentes. Porque, como en la canción popular, "después de una ilusión, un desengaño" se apodera de la gente que asume como propia la lucha por la justicia y por la Libertad.
Da la impresión de que también ahora, como durante los 6 años que Nariño denominó como "La Patria Boba" (1810-1816), quienes creemos en la "utopía de la vida" de la que habló García Márquez, "en la que nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir...en donde las estirpes condenadas a 100 años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra, esa utopía no sea más que un simple ideal.
Solo así, en la lucha y en las conquistas, derrotando a los caudillos sin virtud, perdiendo el miedo a sonrojarse con los gritos de la verdad, podemos soñar con la independencia que vemos en el calendario pero que todavía no celebramos.