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| Calle 36 con carrera 26, barrio El Jazmín, hoy Santander |
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| Calle 36 No 26-42, casa paterna entre los años 1956 y 1961 |
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| Esquina de la calle 36 con carrera 22, costado sur-oriental del actual parque del barrio Santander |
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| Calle 36 con carrera 26, barrio El Jazmín, hoy Santander |
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| Calle 36 No 26-42, casa paterna entre los años 1956 y 1961 |
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| Esquina de la calle 36 con carrera 22, costado sur-oriental del actual parque del barrio Santander |
Después de la primera fotografía obtenida en 1826 por el francés Joseph Nicephore, y del primer proceso fotográfico de uso comercial logrado por Luis Daguerre, de donde surgió el daguerrotipo, que utiliza una placa de cobre, recubierta por una placa de plata pulida como un espejo, expuesta a vapores de yodo, aparecieron unos locos inmortales, virtuosos del entusiasmo que, con el sentido común y la visión de Don Quijote, se apoderaron de esos procesos, establecieron verdaderos laboratorios químicos ambulantes y le brindaron alegría a los sectores populares, al retratar la cotidianidad de manera casi instantánea y a la vista de todos.
Son los fotógrafos de cajón o de agüita, que se hicieron famosos en plazas, parques, ferias y eventos populares en momentos en que los estudios fotográficos eran un lujo, exclusivos de la "clase alta" que se pavoneaba con ostentaciones vanidosas en sus clubes privados y presumía con las "fotografías de estudio" en sus fiestas familiares elegantes.
De esa rebelión sobre un trípode rústico, sacada del entorno por el huracán de la tecnología, sobreviven unos pocos héroes que parecen estar clavados a los escenarios en donde fueron figuras del paisaje urbano. En medio del calor abrasador de Guayaquil, Ecuador, en el parque Centenario, a pocos metros del monumento a los próceres del 9 de octubre, nos sorprendió don Antón Calderón, a quien vimos mientras metía la cabeza y sus manos por entre un trapo rojo para manipular los líquidos al oscuro. Nos llegaron a la memoria estos personajes anónimos que fueron actores importantes en la identidad de pueblos y ciudades, esa identidad que se construye en los barrios, en las comunas, en los núcleos precursores de la sociedad, que se manifiesta principalmente en los parques y sitios de concentración popular. Con su cámara antigua, capta la imagen directamente sobre el papel fotográfico y obtiene un negativo, al que le coloca un material fijador. Enseguida, pone el negativo húmedo sobre un soporte frente al lente de la cámara y le toma una foto, espera que seque...y está la fotografía lista, claro, en blanco y Negro.
El desarrollo tecnológico y la popularización de cámaras instantáneas les quitó, de a poco, su protagonismo y su forma de generar ingresos y entonces los fotografos del pajarito y el cartel se fueron diluyendo en el olvido y en el escenario público. -"Este trípode está prácticamente sembrado aquí porque llevo 60 años convirtiendo la gente común y corriente, en seres inmortales", nos dijo don Antón, que siempre está acompañado de su esposa, doña Anita, quien se conmovió por el impacto causado entre nosotros, un fotógrafo y un periodista colombianos, por ese dibujo prácticamente desaparecido en el país de García Márquez.
Un niño preguntó por el caballito para tomarse la foto montado en él, pero el cucho le dijo que tenía un pajarito que cantaba muy bonito y que sus notas quedaban en las fotos. El niño no le comió cuento y entonces le pedimos que nos hiciera nuestras fotos. Volvió a meter su brazo izquierdo por entre la manga maloliente, sus dedos se mueven cuidadosamaente, como los de un cirujano, toca el papel fotosensible y lo desliza hacia una cubeta con agua. Ese proceso es vigilado desde un visor de vidrio en el techo de la cámara misteriosa; mi foto empieza a surgir del papel como un fantasma que sale de la neblina. Hace un enjuague breve y le manda el fijador. Sacando la mano, extrae el negativo húmedo y con la velocidad de un relámpaago, lo coloca frente al lente para retratarlo de nuevo. Con un par de pinzas muestra la foto mientras el aire termina la revelación. Con unas tijeras viejas, recorta los papeles y nos entrega las fotos, que obviamente, no tienen la calidad ni la resolucion de las que tomamos con el celular o las cámaras profesionales.
-Y el canto del pajarito, dónde quedó, le pregunté
-No alcanzó a quedar, pero dentro de 50 años tus bisnietos y tataranietos podrán verte porque desde este momento te volviste inmortal, señor periodista.
Entré en una laguna de nostalgia, ese afecto y melancolía hacia los viejos tiempos y, velozmente, pasaron por mi cabeza las imágenes de los juegos con parafina los días del "alumbrado", las noticias perifoneadas por en personaje del pueblo, las esperas hasta de 48 horas para disfrutar de un helado en las neveras de petróleo, los juegos de "bolas" -hoy les dicen canicas-, las "calles" de trompos, con su "puchador", llamado también el de los "quiñes", los escondites, la "lleva"...hasta las primeras caricias, por lo regular con una prima...pero, por sobre todo, ¡la falta de responsabilidad!
-Son 20 dólares, dijo don Antón
-Pero acordamos solo 10, le reclamó Jorge Enrique, su colega, mi compañero de expedición.
Sí, pero en ese acuerdo verbal no incluimos la inmortalización, respondió con una sonrisa, poniendo su brazo mágico sobre mi hombro derecho...¡ese brazo que apenas unos minutos antes se estiró hasta el siglo XIX.
En las horas decisivas de la humanidad, los locos siempre han alumbrado el paisaje repetitivo de los hombres normales. Cuánta faltan hacen hoy cuando, a pesar del desarrollo, la globalización y la inmediatez, estamos asustados frente a los ojos de lo infinito, una noche profunda, más profunda que la misma parca.
Esa vieja pasión locuaz y vivaz por los recaudos de beneficencia, muy común en la politiquería, por lo regular tiene el perfume del engaño, la avaricia y el pillaje. ¡Pero, no importa, porque Genaro tiene colgadas, orgulloso, las medallas que le pusieron para disfrazar el acto demagógico y electorero de los dos altos funcionarios, a quienes solo les interesa el ruido provocado por sus áulicos en los alrededores de la vivienda del campeón, en donde se ejecutan unas mínimás obras de reparación de su batería sanitaria.
Fue un atrevido, brillante y generoso acto de publicidad pero manchado con la tinta asquerosa de la politiquería, que alimenta el vago sueño de poder de la dupla de nuevos dominadores exóticos de la actividad pública del departamento. Pero, aunque los otros actores políticos de la región, no lo crean, estos actos pasan como una fanfarria de advertencia que muchas veces tienen aclamaciones del público y de a poco pueden convertirse en explosiones que ayudan al triunfo de sus protagonistas.
Una miirada oculta desde mi periscopio instalado en una cafetería de Florencia
Un pueblo fatigado por sus luchas, que conoció el heroismo, quedó en medio de los disparos cruzados de los actores armados y a expensas de los pontífices de la mentira y la retórica, acolitados por un periodismo comercial que le agregó a la pauta, la venta de perfiles inflados. Muy pronto, quienes murieron por la defensa de los intereses populares y quienes sufrieron los rigores de las torturas y las desapariciones, fueron cobijados por el silencio y el olvido, y muchos sectores, entre ellos el magisterio, aprovecharon las victorias parciales, las reivindicaciones gremiales, para hacer fila en la competencia individualista de la vida, en una clara oposición a los intereses colectivos.
Cientos de profesores, quienes gracias a las luchas de entonces, validaron su bachillerato y su normal, y después coronaron un pregrado por las presiones para que la universidad estableciera los programas extramurales, ascendieron velozmente a la cumbre del escalafón docente, arriaron la bandera de las luchas e izaron la del arribismo sin escrúpulos que los puso en el camino de los "triunfos" y levantaron una muralla que los librara de los bullicios de la protesta sindical que entró en agonía. El miedo puso a la gente a hablar cada vez más bajo y los únicos que elevaron sus gritos fueron los caciques políticos y sus cortesanos que, sobre las necesidades de la comunidad, construyeron castillos, engañaron a los inocentes y compraron conciencias con tejas de zinc y mercaditos de segunda para legitimar una representación en los distintos organos de elección popular.
Con alardes de preciosismo literario y siempre secundados por los papagayos de la prensa y la radio, con raras y valientes excepciones, la mentira triunfó y entonces el fantasma de Atila -la fuerza, el engaño y la intolerancia- comenzó a proyectar sus tenebrosos efectos, a modificar el mapa político del departamento, a sembrar la semilla de la ressignacion. Las antorchas de la lucha y del inconformismo se consumieron hasta convertirse en unos cirios mortuorios que velan la agonía de un pueblo indiferente, sometido por el despotismo que avanza hacia la subordinación.
Porque cuando un gobernador pendiente de resoluciones judiciales, que ha mostrado su desprecio por las altas Cortes, que vive más preocupado por los esguinces y estiramientos de los procesos legales, por las maquinaciones que puedan aplazar sucesivamente las decisiones sobre sus señaladas conductas ilegales, que por sus funciones administrativas, ya se configura una situación efectivamente anómala. Aunque por regla general, estar bajo investigación no implica la pérdida automática del empleo debido al principio de presunción de inocencia, la presencia de funcionarios en ejercicio, investigados por la justicia genera, profundas distorsiones en el sistema institucional, afectando la estabilidad, la legitimidad y la eficiencia del Estado.
Esa actitud prepotente de sentirse por encima de la ley le pone a las actividades del gobernador un perfume de feudalismo y, obviamente, de la época de esclavitud, cuando los Amos disponían de la voluntad de sus esclavos. Y lo más grave, como consecuencia del cultivo de la indiferencia y el conformismo, los esclavos sumisos ejecutan la voluntad del "patrón" y muchos de ellos, entrre quienes se encuentran los viejos "liberales auténticos", los "godos con dignidad" y la izquierda que perdió su fuerza operativa, su pasión ideológica y su capacidad de transformación real, que quedó desconectada de las realidades materiales, han pasado de "agache" ante los piruetas del "costeño" que, como un gato, se tomó el poder de un solo salto. La indiferencia e incapacidad del colectivo político del Caquetá favoreció los intereses del soberbio "EmperadorRuíz", quien tiene ante sí una avenida despejada para desarrollar sus pilatunas. Ah, el alcalde Marlon, que sigue las "lecciones" del Emperador y ya es un elemento irreconocible, lejos del profesor universitario cordial y comprensivo. El poder los sedujo y le ha causado mucho daño. Por ese carril despejado, el gobernador ya puso a su esposa en la carrera por la gobernación para el próximo periódo y tiene asegurada la financiación para su eventual vacancia derivada de la inminente condena por parte de la Corte Suprema.
Como buenos demagogos y expertos en mercadotecnia, se subieron a un cuadrilátero improvisado y fingiendo una pela de boxeo en medio de la gritería de fanáticos -no del deporte, sino de la politiquería- se dieron en la jeta por algunos minutos, durante los cuales el alcalde sufrió más que el gobernador. Minutos antes, sus respectivos jefes de prensa, difundieron los perfiles de los contrincantes.
Ruíz Aguilar: astuto, feroz, perverso, autoritario, inculto, saltó al estrellato como un gato, de un solo brinco.
Monsalve Ascanio: libre, indómito, fogoso pero tímido, con temperamento perfecto para ascender en el podio de la historia regional.
Sin esperar la decisión de los jueces, el "Emperadoruíz" se autoproclamó ganador y en una lacónica comunicación dijo que todos los tribunales, todos los políticos, todas las entidades, todos los Medios de comunicacion, todos las páginas de redes sociales y toda la gente del Caquetá deben ponerse al servicio de su causa y de la de su esposa, que será la próxima gobernadora. Como en todas las ruedas de prensa, nadie preguntó y todo el mundo aplaudió.
Tras el nocaut -más verbal que físico- el alcalde Marlon se sintió sin gloria, sin corona, desnudado...revivió sus tiempos en la Universidad de la Amazonia, solitario, humilde, aislado de la gangrena de la politiquería. En voz baja, les dijo a sus "asesores" que tomará el mismo camino del gobernador, sus mismas tácticas de soborno de los Medios y de los dirigentes de barrio, los alentará en sus sueños de dominio porque "tengo la esperanza de que, caído el "Emperadoruiz", podemos vencer a la primera dama".