lunes, 26 de enero de 2026

Rector para Uniamazonia, un ping pong con muchas raquetas

 


La designación de rector para la Universidad de la Amazonia se convirtió en un juego de ping pong en el que muchas raquetas le tiran a la bola, cuyos componentes han perdido durabilidad y están a punto de acabar con su resistencia. Es tanto el frenesí del juego que, con pocas horas de diferencia, un juzgado autorizó la continuación del partido, y el CSU lo suspendió. Es como sentarse sobre la cama de  un faquir.

Ahora, superadas las demandas ante el poder judicial, el juego quedó detenido por cuenta de las recusaciones contra algunos consejeros, cuyas identidades no fueron suministradas, ni tampoco el tipo de quejas que se presentaron. Los espectadores de este juego están desconcertados por esta partida inédita en los procesos de designación de rector del alma mater regional. Ese desconcierto se transsformó en disgustos y cuestionamientos sobre los eventuales perjuicios que las disputas le puedan ocasionar al funcionamiento de la universidad, pues, justamente como consecuencia de los rifirrafes alrededor de la designación del rector, al MEN le tocó también coger una raqueta para jugarle a la inspección minuciosa de la Uniamazonia.

De conformidad con la ley 1437, los recusados tienen 5 días para manifestar si aceptan o no la causal invocada. "En caso negativo, la autoridad competente decidirá de plano sobre el impedimento dentro de los diez (10) días siguientes a la fecha de su recibo. Si acepta el impedimento, determinará a quién corresponde el conocimiento del asunto, pudiendo, si es preciso, designar un funcionario ad hoc". (art.12).- Es posible, entonces, que el proceso sufra otro alargue. 

Los alargues excepcionales han tenido, al menos, tres asuntos positivos: la depreciación de los votos de los consejeros para un desempate de la votación, que históricamente han tenido precios escandalosos; la continuación de los asuntos administrativos de cara a la iniciación del calendario académico y la posibilidad de que los estudiantes definan en asamblea el sentido de su voto a través del consejero que los representa en el CSU.

Confíemos en que este partido de ping pong, que por ahora tiene la pelota en la malla, complete el set definitivo y el ganador sea la comunidad educativa que avanzará en la consolidación de la universidad para toda la Amazonia.


domingo, 25 de enero de 2026

Parque Mirador Las Tres Cruces

 Afectado por la enfermedad del momento, la sórdida politiquería, el alcalde de Neiva, German Casagua, y su director del IMDER, hicieron tremenda algarabía durante una semana desde el Parque Mirador del Sur, Las Tres Cruces para anunciar la recuperación y restauración de ese escenario, el de mayor personalidad ambiental de la ciudad. Pintaron las escalinatas y las cruces, entregaron algunos uniformes e implementos deportivos, ofrecieron garantias de seguridad para los usuarios de las canchas de microfútbol, basquetbol, la piscina y los juegos, así como la de los caminantes, quienes principalmente pidieron la reposición de la red de concertinas para evitar el ingreso y huida de delincuentes. 
Pasaron dos meses y el parque sin mantenimiento se convirtió en un bosque espeso donde se asentaron de nuevo los delincuentes, que ya han hurtado bicicletas y celulares. La vigilancia no fue reforzada y se supo que hasta este viernes no les han pagado el sueldo de diciembre al personal de celadores.
La  gente sabe que sobre esta onda electorera flotan los malabaristas verbales que desatan la tempestad de las promesas mentirosas, pero es que el alcalde Casagua tiene un compromiso con la ciudad y su incumplimiento  ya tiene su reputación más caída que la de los Congresistas.
¿Cuándo será que el enojo de la gente haga desaparecer  para siempre hasta la sombra de los politiqueros mentirosos?

















miércoles, 21 de enero de 2026

Rector Uniamazonia


Por términos judiciales asociados a los actos procesales, entre hoy y mañana se deben conocer nuevos pronunciamientos alrededor del accidentado y suspendido proceso de designación de nuevo rector para la Universidad de la Amazonia. De conformidad con testimonios de algunos consejeros y personas cercanas al rector encargado, 
Fausto Andrés Ortiz Morea, este ha dejado ver su autonomía para tomar decisiones importantes sobre el futuro de la universidad y ha reiterado claramente su percepción frente a la autonomía universitaria, como garantía constitucional, en virtud del cual las universidades tienen la potestad de “darse sus directivas y regirse por sus propios estatutos, de acuerdo con la ley”.

Aunque en círculos allegados al Derecho y a los docentes de la Uniamazonia, se han hecho distintas especulaciones sobre el nuevo panorama que planteará la decisión del juzagado que suspendió la designación, se estima que el proceso tendrá que arrancar de cero, para corregir los vicios que lo infectaron desde su comienzo, aparentemente contaminados por el saliente rector Buriticá quien tejió un entramado que le permitiera seguir en cuerpo ajeno en la rectoría. Aunque Ortíz Morea fue designado de manera inánime, es obvio que la correlación de fuerzas se modificará para la elecció en propiedad y de acuerdo con algunos movimientos silenciosos, el grupo de agroecólogos se habría interesado en coquetear con algunos candidatos, tentados por la "palomita" de su colega en la rectoría.

Un asunto positivo es que con el alargue excepcional del proceso, los estudiantes podrán deliberar en Asamblea General para decidir el sentido del voto que se expresará a través de su delegado, que ya no podrá actuar como rueda suelta durante la votación. Los Estudiantes regresarán la primera semana de Febrero.


 

sábado, 17 de enero de 2026

Aniversario de muerte de Rojas Pinilla



Hace 51 años murió Rojas Pinilla, el hombre que cayó dos veces de la Presidencia de Colombia: La primera, el 10 de mayo de 1957, tras su deslinde del bipartidismo, después de que en 1953 fuera apoyado por las élites civiles y militares para dar el golpe contra Laureano Gómez, enfermo, y Roberto Urdaneta, encargado.  La segunda, el 20 de abril 1970, cuando el mismo bipartidismo que le ayudó para el golpe militar y la clase política tradicional representada por el candidato Misael Pastrana Borrero, con la anuencia del gobierno de turno, de Carlos Lleras Restrepo, planificó y ejecutó el fraude electoral de 1970. Este hecho originó el surgimiento del M-19, del cual fue activista el actual presidente Gustavo Petro, llavecitas.


miércoles, 14 de enero de 2026

De a poco, se hunde la radio de los grandes Medios

 

Primero, RCN, ahora Caracol, hacen piruetas, se revuelcan, en un intento por frenar su hundimiento en la derrota ante el veredicto implacable de los receptores de su trabajo, los oyentes, alejados de sus propuestas hasta dejarlos con bajísimos registros de sintonía que, a su vez, provocaron la crisis económica por la disminución de anunciantes.

La cercanía, la inmediatez, la amenidad, la imaginación, la dicción, la inspiración, el servicio y la Verdad, hacen de la Radio un instrumento mágico para la información, para el  tratamiento constructivo de las diferencias, para el cultivo de la tolerancia y para la promoción de la convivencia. A pesar del auge de la tecnología y las redes sociales, la Radio es el medio de comunicación más dinámico y atractivo gracias al vínculo siembre renovado e imperturbable entre los actores de este medio de comunicación, los emisores, y sus oyentes, en campos y ciudades.

Pero la Radio no está en crisis y, aunque su competencia moderna es el desarrollo tecnológico y el auge de las redes sociales, son sus actores, sus realizadores, los responsables del dramático bajón que sufren las emisoras de los pulpos tradicionales. Desaparecieron las palabras afiladas pero sublimes y argumentadas al servicio de las comunidades, que levantaron polvaredas espantosas entre los gobernantes; fueron remplazadas por una estirpe siniestra de menesterosos de la pauta publicitaria, especialmente de la oficial, que le puso un perfume de incienso a la actividad radial. La línea editorial de los propietarios de esos grandes medios, dirigida a la promoción y defensa de sus intereses, construyó narrativas aparentemente “Verdaderas” que, contrastadas gracias a la masificación de la información, degeneraron en la pérdida de credibilidad, el mayor patrimonio de un Medio y de un periodista. Desaparecieron los escritores de cuartillas con las noticias cotidianas y fueron remplazados por muchachos gritones, indecentes que, llenando las cabinas de locución con chismes y lambonerías, perdieron su capital, los oyentes.

Pero en el fondo de la crisis de los Medios está la concentración del capital económico, que va de la mano  con el llamado capital informacional, la información transformada en un negocio.

Los Medios alternativos, las emisoras de Internet que conservan el espíritu de la Radio, pueden crecer entre los escombros que deja la decadencia de los pulpos de las comunicaciones, y recuperar para la comunidad la magia de las palabras que se meten por entre un micrófono, caen a un equipo transmisor, ascienden por una antena, desde donde saltan al vacío y se convierten en patrimonio colectivo. Los radiodifusores auténticos, se aferran al concepto clásico de la belleza de la palabra oral en los labios de quienes la pronuncian con espontaneidad, con claridad, con amenidad y siempre en función de los intereses del colectivo, como un contrapoder que lleva la vocería de aquellos que regularmente no son escuchados, llavecitas.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Aquellos diciembres...


La edad madura, por no decir la tarde de la vida, cuando a falta de esperanzas nos refugiamos en los recuerdos, nos trae deslumbramientos encantadores, chispazos de reminiscencias de los episodios que nos emocionaron hasta casi cegarnos las pupilas.
El pesebre, las novenas del Niñodios, los villancicos y los aguinaldos que “casábamos” con los amigos y familiares, fueron los principales ingredientes de esa ternura amable e inocente que disfrutamos en medio de incipientes revelaciones artísticas, libres del egoísmo, la mentira y la violencia que predominan y mueven el mundo contemporáneo.
Paradójicamente, la felicidad, ternura y afecto de aquellas horas bellas y felices de nuestra niñez, estuvieron soportadas en dos grandes mentiras, tal vez las únicas de aquella época: el Niñdios que nos dio regalos en navidad, y la cigüeña que nos trajo a los hermanitos.
Momentos divinos cuando, por mandato de nuestros mayores, molimos ladrillo y vidrio, recolectamos musgo en jornadas inolvidables regularmente con las primos y amigos de la infancia; cortamos cartón para las casas e iglesias del pesebre y “apachurramos” tapas de cerveza y gaseosa para la elaboración  de las panderetas, esenciales en el cántico de los villancicos.
El arte de la fraternidad propiciado por un Niñodios que trajo regalos para los niños estudiosos y obedientes que, además, asistieran devotamente a las novenas alrededor del pesebre infaltable en todas las casas. Esta mentira piadosa vivió en mi mente hasta cuando tuve 12 años, a punto de ingresar al bachillerato, cuando descubrí a mi papá en calzoncillos, quien a hurtadillas ponía los regalos debajo de las almohadas de mis hermanos.
La heroica fortaleza de nuestras mamás para atender sus partos inusitadamente frecuentes, asistidas por una misteriosa señora de avanzada edad que también entraba a la casa a escondidas, fue atribuida a la cigüeña, el ave zancuda responsable de la superpoblación mundial. Y el encierro casi hermético para pasar los 40 días de la “dieta” fue mencionado como una grave enfermedad.
Como peregrinos de la idealidad y la inocencia, rezamos las novenas de aguinaldo en casas hospitalarias de vecinos, en el campo y en la ciudad, entre abundante natilla, buñuelos, dulces de papaya y breva, principalmente y entretenidos con los aguinaldos “casados” de hablar y no contestar; pajita en boca; dar y no recibir y el de pie, que lo perdía aquel que fuera sorprendido sentado. Para ganar la singular apuesta navideña, muchas personas acudieron a recursos extremos, como anunciarle a su adversario la muerte de un ser querido con lo que se obtenía una respuesta o fingir regalos en paquetes atractivos que tentaron a los apostadores.

Los niños pobres solo pedimos carros de plástico y pelotas de letras al Niñodios, porque “él no tiene tanto dinero para comprarle regalos a todos los niños del mundo”, según nuestros papás. Pero ese mismo muchacho-dios, les regalaba bicicletas a los niños de los patrones, aunque ellos no asistieran al rezo de las novenas. Mi padre no pudo responderme, un 25 de diciembre, por qué el  Niñodios siendo tan bueno y yo tan obediente, no me trajo el triciclo que le pedí; y Liliana, mi hermana menor, se enojó no solo con mi papá sino con los hermanos mayores cuando supo que el Niño Dios era un fantasma inventado para condicionar la conducta de los niños. 
-“No puedo explicarme su tacañería", nos dijo, al recordar que durante los últimos 5 años pidió, en vano, una muñeca grande.

Apartemos los ojos de esas respuestas imposibles y entremos en los pueblos que construyeron  en los pesebres nuestros mayores, con casas de cartón, espejos como lagos en los que nadaban cisnes y patos; potreros con cercas de piola, ovejas y otros animales de plástico; el buey y la mula, así como los caminos y avenidas demarcados con polvo de ladrillo. Y en el sitio más alto, la pesebrera en donde construyeron la cuna que estuvo lista para poner al niño el 25. 
Recuerdo gratamente que debido a mi nombre, por mis excepcionales condiciones físicas y por mi fenotipo de "muchacho bonito", una familia rica, de la vereda Golconda, en el coregimiento "El Caimo", de Armenia, le propuso a mi papá que me dejara representar al Niñodios, en vivo, en un pesebre gigante que armaron en su hacienda. Mi mamá no aprobó dicha petición y a cambio les regaló un muñeco de trapo que armó para representar al año viejo. Me quedó la fama y entonces era común escuchar comentarios entre las señoras, relacionados con esa propuesta:
-Ese muchachito es el que se pelean los vecinos para ponerlo de Niño Dios en los pesebres...
Entre esos himnos de alabanza, con esas visiones cariñosas del mundo, nunca imaginamos que muchos años después el corazón del hombre pudiera alojar las pasiones individualistas y violentas que predominan en la actualidad.
No conozco villancicos nuevos porque el tema ya es anacrónico y en las pocas casas que mantienen la devoción del pesebre, se entonan los mismos nanita nana, campana sobre campana, vamos pastores vamos, el burrito sabanero, el niño del carpintero, antón, noche de paz, tutaina y zagalillos, como los más populares.
Los avances tecnológicos cambiaron el mundo positivamente, es claro, pero el  progreso material puso el mundo en un desequilibrio que lo lanzó al mar de angustias en el que vivimos y en el que nos ahogamos en medio de la desigualdad. El consumismo capitalista, impulsado por el conductismo de masas que crea falsas necesidades e ídolos de barro, mataron la calidez humana y la convivencia se mueve alrededor de la conveniencia. De la conveniencia comercial y política, principalmente.

De las confidencias de corazón a corazón,  pasamos a la lucha feroz por el dinero y los aplausos. Murió el Niñodios, nació el nuevo Dios, el dios de la ambición que no cabe en el pesebre. Y por eso, al volver los ojos, solo vemos un triste placer sobre el sendero recorrido.
La vida es apenas un sueño de las cosas que no realizamos y los lazos que nos atan al pasado nos confirman que le debemos todo a nuestros predecesores. Para los mayores, el presente es tan pasajero que apenas tenemos tiempo de vivirlo.
Otra navidad entre los vapores de la violencia, los heraldos del terror y los inquisidores modernos. Y, lo más desalentador, entre el conformismo y la indiferencia que no permiten dimensionar la importancia de los cambios urgentes que necesita el país. Qué bueno sería el mundo si mantuviéramos la armonía y cordialidad que se palpa por estos días de consumismo e hipocresía. El "Niñodios" de esta noche nacerá entre los escombros de la guerra, la injusticia, la corrupción, los escándalos y el miedo de la gente. ¡Y entre el abrazo tartufo de Caín!!.


miércoles, 7 de mayo de 2025

Cataño en TransMilenio



Solo, en medio del tumulto; resignado ante el frío que sopla quemando; atento a las palpitaciones del corazón que retumban en mis oídos; con una respiración sucia, de aire contaminado por los gases de los automóviles y por una cloaca gigante paralela a la avenida, espero impaciente la llegada del alimentador del Transmilenio mientras observo las caras de preocupación y ansiedad  en ese grupo inquieto por el paso de los minutos.
Me asombro ante  la disputa feroz por el ingreso y, empujado, casi levantado por el grupo, caigo a una de las sillas del bus, que se pone en movimiento después de los sonidos intermitentes que anuncian el cierre de las puertas.Es un retrato fiel del individualismo voraz que se asume como un instrumento de supervivencia en las grandes ciudades, en una clara deshonra de la organización social de la raza humana, en una apostasía colectiva contra la solidaridad. Es un espanto que se agita a medida que el automotor se sacude en los huecos de las vías y en los arranques de los semáforos.
En medio de esta anarquía y como movidos por un pánico general, los ocupantes se lanzan veloces a la plataforma para iniciar una nueva disputa: el acceso a los vagones de los buses articulados. Algunos tienen tarjetas, otros hacen cola para comprarlas, angustiados, cobijados y temblorosos.
En el interior de la estación del portal norte siento un aire de devastación porque todo el mundo corre, nadie habla, pero la mayoría mira sus relojes y los tableros de las rutas en el horror de esa hora pico de la mañana. Es un apuro instintivo pero emblemático de la lucha por la supervivencia de un pueblo que no tiene tiempo para la reflexión.
Movidos por gestos espontáneos y con desconfianza mutua, los viajeros entran igualmente veloces a los vagones y aquellos que encuentran una silla vacía se sienten vencedores en ese fugaz momento, previo a las horas de desesperanza que siguen en su actividad cotidiana.
Me senté junto a una jovencita. Su belleza y agradable fragancia mañanera fueron un premio para este heroico triunfo presentido de obtener puesto entre 200 aspirantes que, como náufragos, se disputan las últimas opciones, los últimos palos, las últimas tablas. Que empujan y presionan ferozmente en busca de un lugar en el vagón que está a punto de arrancar.
La voz lenta y plana producida por el ingenio electrónico para manipular sonidos, anuncia las primeras paradas y el destino del gusano que avanza veloz por su carril exclusivo ante la mirada envidiosa de los cientos de conductores atascados en un embotellamiento monumental en la autopista norte. En cada estación se repite la disputa, un vómito abrupto, un desembarco y una invasión colectiva ajena a los pasajeros que, sentados o de pie, sienten en su corazón la esclavitud de la rutina y algunos de ellos, como Yo, pensamos en los caudillos que se proclaman redentores, o soñamos con algunos métodos para construir, la justicia social, la equidad, el bienestar y la felicidad en un país que se preocupa mucho más por la piernas de algunos futbolistas que por sus necesidades insatisfechas, Y hasta nos reímos y dibujamos memes sobre las payasadas y manipulaciones mediáticas de toda la clase política. ¡Colombianadas!


A diferencia del  chofer del bus convencional, quien representa al trabajador multifuncional por las diversas operaciones que ejecuta de manera simultánea con manos, pies, ojos y su procaz locuacidad, el conductor de Transmilenio solo mueve su pie derecho, entre el acelerador y el freno, pues las máquinas son automáticas. Y su mano izquierda presiona un botón para la apertura y cierre de las puertas. Por reglamento, no puede hablar con los pasajeros y entonces es apenas una silueta representativa de la amarga y creciente automatización de nuestras vidas. Muchas personas piensan que las voces  robotizadas que anuncian las estaciones y próximos destinos, son las de los conductores imperturbables y elegantes que manejan esas larvas rojas que forman una gran mancha en calles y avenidas de la nevera bogotana.
Los que sí echan mano de su capacidad multifuncional son los pasajeros que cuidan sus bolsillos, sus pertenencias, miran con recelo y miedo al vecino, mientras escuchan atentos los anuncios automáticos, se prenden con fuerza y con cuidado a la vez. Son momentos de tensión, pánico, insolidaridad; de soledad y ansiedad que viven los usuarios de este servicio público de transporte. Las mujeres sufren el doble pues, además de los robos de celulares principalamente y otros objetos, se han denunciado numerosos casos de acoso sexual y abusos reales en el interior de las vagones
Al desembarcarme en la estación "Corferias", tuve un sentimiento combinado de asombro y satisfacción por la rapidez del viaje, y de soledad cuando, a lo lejos,  apenas pude distinguir el vivo color de esa oruga gigante y anillada, que levanta multitudes sin convencerlas y las  riega en una expectoración crónica que se desvanece en las estaciones finales. ¿En qué frío rincón del mundo estamos?, le pregunté al paisa "Eusajo" al salir de la estación en medio de una llovizna suave, caminando hacia la Filbo 2025, pero no encontré retórica posible  porque el silencio, la soledad y el temor no son la vida…tres minutos después, sentí un fresco alentador cuando vi la torre del Hilton Corferias.