sábado, 8 de agosto de 2026

Laguna de la Cocha, prehistórico sitio de comunión con la naturaleza...y de serenidad para los espíritus modernos fatigados



Recuerdo que en la escuela, mis profesores se refirieron a la laguna de la Cocha como "un sitio muy importante para los indios, en donde el agua contenida por un lago colosal, es una divinidad intocable por los blancos". Y sin siquiera informar sobre su localización, nos metieron miedo por la supuesta condición "salvaje" de nuestros ancestros. 

Desde luego, esa percepcion cambió con el paso del tiempo y entró a formar parte de las numerosas rupturas que nos toco hacer con los mitos y relatos fantásticos transmitidos por los maestros de primaria, la familia, los Medios de comunicación y la religión. Y transformarloss en dudas productivas, a medida que aumentamos el conocimiento.


Por una vía adoquinada, paralela al canal que se mete a la laguna, cuya calidad se degrada al llegar al sitio de avistamiento del colosal cuerpo de agua, el segundo natural más grande, después del lago de Tota, en Boyacá, entre pintoresca arquitectura de madera, bordeando la "Venecia Colombiana", contemplamos el inmenso espejo. Y escuchamos voces misteriosas que nos trajo el viento...y sinfonías de aves, especialmente garzas y patos; el silencio voluptuoso e irrespetuoso que nos pone a soñar con una caricia allá, al frente, en la soledad de la isla La Carota, declarada como el santuario de fauna y flora más pequeño de todo el sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia.

La armonía perfecta de la Naturaleza, un santuario en donde la conexión espiritual es tan fuerte que podemos especular con que el origen de la vida estuvo en el agua. Para los geógrafos, la Cocha es la conexión vital entre los Andes y la Amazonia. Para mí, es el corazón del universo, le dije a una viajera frustrada pues no pudo hacer el recorrido en lancha por causa de la lluvia.

- Usted es muy lírico o está ebrio -me dijo- porque me puso a pensar si la belleza tiene cuerpo y alma.

-No estoy ebrio, pero sí se me calentaron las orejas con un hervido de maracuyá y otras frutas, mezcladas con un licor artesanal, basado en técnicas de los indígenas Quillacinga. Y me tocó sentarme durante 15 minutos en uno de los puentes de la Venecia, custodiado por una jovencita. Confío en que mañana no me denuncien por acoso, le respondi a la dama.

El Encanto -también le dicen El Encano por sus canales de agua- es un poblado lacustre, de arquitectura en madera y balcones color pastel, muy encendidos, en donde funcionan negocios de artesanías, restaurantes, bebidas y la famosa aguapanela con queso. Un queso campesino de textura suave, como un polvo sacado de una presa. Vendedores ambulantes, con su gracia y carreta, recicladores y expediciones de estudiantes, se mezclan con los vehículos en movimiento y la algarabía de los pasajeros que usan las canoas para recorridos que van desde un vueltazo corto hasta la Corota y expediciones por toda la laguna. Ah, y como en todo pueblo pequeño, no falta el personaje popular, vimos a un hombre con una foto enorme de Petro, sentado sobre papeles, que lloraba y reía alternadamente.



Situada a 30 kms de Pasto, el servicio de transporte es barato, desde muy temprano y hasta las 7 de la noche, de acuerdo con el flujo de turistas. El plato que domina el mercado y es ya caracteerístico, como una identidad, es la trucha, en distintas formas de preparación, lo cual genera una gran actividad, como el cultivo,la venta de alevinos y las especializaciones para su preparación.

En el atardecer de la vida ya soy indiferente ante muchos asuntos, pero mantengo intacta la capacidad de percepción  de la belleza, las ventanas de mis ojos siempre están abiertas y me perturbo severamente con las bellezas naturales. porque son las únicas realidades profundas y sagradas. Todas la teorías son especulaciones...y la teoría política es una mentira.

Para los pueblos ancestrales quillasingas, mocoas, camsá, ingas y cofanes, la laguna de la Cocha fue un territorio sagrado, de conexión espiitual. Para la humanidad robotizada de hoy, debe ser un escenario para que se postre de rodillas ante el dolor por la pérdida de la calidez y la solidaridad.