miércoles, 29 de abril de 2026

Un lustro sin "Concho", nostalgias de su rica oralidad y los anhelos de vida


Nunca olvidaré la emoción, la satisfacción que se me salió de los sentidos y me movió el piso, aquella tarde cuando, después de 20 años, me reencontré con "Concho", en USA, a donde llegó en busca de opciones para su salud maltrecha. Tras abrazarlo, me quedé en silencio porque no supe qué hacer con tanta dicha.
Hoy, cuando se cumplen cinco años de su partida prematura, me parece que fue ayer cuando lo vi escondido tras un sillón de la sala de espera en el aeropuerto de Richmond, Virginia, con la intención de agrandar la sorpresa por el encuentro, y entonces sentí que el destino me hacía una ofrenda con un monumento a mis sueños.
La muerte definitiva ocurre cuando somos olvidados, en vida, o después de la muerte, pero Concho", un luchador solitario y un soñador al mismo tiempo, vivirá por siempre, pues fue una persona excepcionalmente simpática, dotada de una chispa repentista singular, con habilidades expresivas y afectivas que perfumaron  las relaciones familiares. En sus conversaciones siempre desfilaron sueños, castidades y violaciones de todo tipo; flores, amigos, café, guadua, gobieno, profesores, mujeres castas y de la otras; y hasta el soplo del primer zarpazo de la parca que le cambió su destino y el de su familia; su desamparo, su soledad, sus pensamientos, con sobre dosis de clientelismo, politiquería y corrupción. Pero, no obstante su contacto permanente con el  dolor, su alma  estuvo llena de sonoras melodías.

En nuestra familia, ya son tres huecos abiertos por los vientos tenebrosos de la parca, que primero nos arrebató al viejo Jesusma y poco más de un año después de "Concho", doblegó a mamá Alicia. Pero nuestro faro sigue la corriente del deber cotidiano que, de manera inapelable, ya empezó a mostrar los escombros de nuestras vidas, esa conflagración tormentosa de los acontecimientos acumulados, que abonan la germinación de los arboles que le van dando sombra a nuestra vejez...y, flotando a expensas de los políticos dominadores que gobiernan al país y al mundo, le ponemos mucho cerebro a estos recuerdos para que se detenga el sangrado del corazón, por causa de aquellos que, como dijo el poeta, "se prendieron primero que nosotros al pezón inagotable de la madre Tierra, siempre joven".
La fanfarria de la muerte siempre se escuchará más fuerte que los gritos de la vida. Pero la voz armoniosa y entusiasta de "Concho" brota desde su tumba para alegrarnos, para decirnos que duerme tranquilo en su calma infinita.
Quise ensayar un poema de esperanza, como un paliativo, pero, ¡ay!, no pude, porque son muchas las emociones juntas que se reavivaron con motivo del primer lustro del viaje de "Concho".






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