jueves, 30 de mayo de 2019

Cumpleaños: el laberinto de la soledad


Mi vuelo por la vida, que ha sido una cascada de negaciones, entró en zona de huracanes en la cual la única certidumbre es la horrible soledad que atrapa a quienes vemos morir, despacio pero de manera inevitable, la tarde de la vida.
Y así como la luz llora sobre los picos de las montañas en la hora del crepúsculo, el aire de la soledad se trasforma en borrasca que arrastra nuestras ilusiones, nuestros amigos, nuestra familia, nuestras fuerzas, nuestra voluntad, y devora nuestra salud.
Del mismo modo, se cierran los horizontes de la esperanza y con tristeza observo que a estas alturas del viaje, la vida se metió por una larga avenida de cruces de mis amigos y parientes, rodeada de árboles desnudados por el viento y el paso de los años, en uno de cuyos recodos se embosca la parca con su arco envenenado. Es el espanto de quien ha visto morir sus ilusiones.
Es un gran contraste con los campos ya lejanos de la juventud bajo el sol efervescente de la lucha, del heroísmo, del sacrificio por un ideal de justicia social que no pudimos materializar mediante la movilización de voluntades y de masas y nos puso a dudar sobre el secreto de los veredictos históricos arrancados con la fuerza de las armas. Deserté en una trinchera pero los dos grandes amores de mi vida, la libertad y la duda, nunca me soltaron de sus manos enérgicas.
Hoy, al levantarme y con el primer saludo de cumpleaños, me atropelló una gran duda, sin resolución: ¿Las luchas fueron miserablemente estériles  porque, igualmente, fueron cándidamente heroicas?.
Después, cambió la perspectiva de la lucha pero no su esencia. Con el periodismo, clavé muchas veces mis garras sobre el crimen, la corrupción y la asquerosa politiquería que como bestias destruyen al país, pero fui vencido por sus poderosos apéndices, a los cuales mi indisciplina e inestabilidad les facilitaron su progreso. Y también por el poder de las amenazas pues la intimidación es un procedimiento horriblemente desestabilizador.
Está pendiente el incendio que destruirá los males colombianos.Será una llamarada, una gran columna de fuego. Y no es solo un deseo romántico porque ya se escuchan voces juveniles amantes de la libertad. Como me lo dijo una tarde Jaime Bateman, el insigne comandante del M-19, una tarde de agosto de 1982 en las selvas del Putumayo: "Mientras exista una sola persona dispuesta a morir por una causa justa, habrá esperanzas".
En esta época del derrumbamiento de los sueños hechos polvo, no quedan sino recuerdos para hacerle el duelo a la muerte de todas las ambiciones. Con mi mamá Alicia, con mis hermanos, con mis hijos, con mis parientes, con mis amigos del alma, busco de manera permanente la chispa que inicie, que desate los recuerdos. Las historias de mi madre, con sus 98 años de sabiduría, son confidencias divinas, relatos besados por los labios de la belleza, con suaves cadencias y frecuentes enlaces con otros episodios. No es una poetiza pero sus recuerdos tienen la musicalidad de los versos que los traigo a cada momento como nuevas revelaciones.
Paisajes, personas, acontecimientos y especialmente las risas, alcanzan dimensiones formidables con la recordación, aunque muchas veces un vaho doloroso se escapa de las praderas del recuerdo y hace temblar las voces de los relatores...y mi alma se perturba. Evocar el pasado es revivirlo y muchas veces vemos los laureles y otras las llagas miserables de la vida.
Para distraer la soledad en esta hora crepuscular del viaje terrenal, revivo mis sueños rebeldes que siempre escoltaron mi juventud batalladora y como único deleite y compañía vivo en contacto con la naturaleza y escribo sobre los sitios mágicos que visito. El sol, el azul del firmamento, las montañas, el jardín del eje cafetero, la calma del atardecer, las promesas de la aurora, el mar que lo contiene todo, el corazón de la selva caqueteña, el desierto de La Tatacoa, las aves pensativas en reposo y en vuelo; la gente, la coyuntura política nacional caracterizada por la mentira, la vanidad, el miedo, el odio y el conformismo; las expectativas de paz, los ríos y en general el milagro de la belleza natural, me empujan hasta las páginas en blanco del computador para "garrapatear"  mis impresiones.
Y aunque mis ojos  todavía no se han fijado en el rostro inmutable e indiferente de la parca, tengo una cita sucesivamente aplazada con el irreverente Gustavo Álvarez Gardeazábal para visitar el cementerio libre de Circasia y sus leyendas que han peregrinado por mi sensibilidad desde niño, como una flota de fantasmas que viajan constantemente entre Armenia y Pereira, en el eje cafetero.
Con las manos en el teclado, repasando las manifestaciones de afecto, cariño y solidaridad recibidas desde muy temprano, durante el programa radial "Puntos de Encuentro", de la Oficina de Paz-UDLA,con el ingeniero Esteban Cabuya, y después, del colectivo de compañeros de la Oficina de comunicaciones de la Uniamazonia, y de muchas personas quienes con una alegría cruel nos recuerdan que cada vez estamos más cerca de la losa fría, y  mirando el último párrafo de esta nota de cumpleaños, me propuse transformar el huracán de la vida en armonía permanente a través de la risa. 
Porque el mamagallismo es el abrevadero de los genios.

lunes, 29 de abril de 2019

Taita Gregorio Garcés, un grito y una cátedra desde la Amazonia ultrajada

Sus relatos espontáneos y curiosos, pero también objetivos y absolutamente verdaderos, fueron una voz terapéutica en medio de los quebrantos estrepitosos de la civilización y los lamentos entre las ruinas provocadas por los abusos del hombre contra la madre Naturaleza, la Pacha Mama.

Sus relatos espontáneos y curiosos, pero también objetivos y absolutamente verdaderos, fueron una voz terapéutica en medio de los quebrantos estrepitosos de la civilización y los lamentos entre las ruinas provocadas por los abusos del hombre contra la madre Naturaleza, la Pacha Mama o Mama Pacha, esa divinidad protectora y proveedora que representa no solo el suelo sino todo el planeta. El símbolo de la fecundidad y la fertilidad.
Entre la agonía de la Pacha Mama, asaltada y violada por el tropel codicioso y cruel del Homo Sapiens, las palabras del Taita Gregorio con las que describió las actividades ancestrales de cuidado, preservación y restauración de los recursos naturales, provocaron un silencio de selva entre los investigadores, ponentes y asistentes al Congreso, que lo escucharon atentamente, sorprendidos por sus conocimientos. Fue una cátedra de sabiduría, de empirismo científico regulador y protector de los recursos naturales, un ejercicio rutinario para las comunidades indígenas.
“Nosotros abrimos la Chagra, la cultivamos durante 2 años, la abandonamos y entonces regresan los animales que traen semillas y nos regeneran el bosque, al que volvemos pasados 3 o 4 años. Del mismo modo, los frutales siguen creciendo y muchas veces encontramos abundante producción”, dijo el Taita. “Es decir, que rotamos los terrenos sin hacer nuevas intervenciones porque el bosque es nuestro patrimonio, nuestro laboratorio medicinal y nuestra fuente de alimentos”, añadió.
Contó que desde siempre, las comunidades indígenas aprenden a relacionarse de manera respetuosa con la naturaleza porque, insistió, “ella debe servir de alimento, de refugio, de trabajo, de remedio y de sustento para las generaciones futuras”.
El cuidado de los territorios se hace por órdenes de sus propias autoridades que a su vez constituyen la expresión del sentimiento del colectivo, recogido en las asambleas, su máxima jerarquía organizativa. “Nuestro territorio es, del mismo, el hospital de la comunidad porque allí obtenemos las plantas que nos curan y a ellos solo pueden ingresar los curacas y las personas autorizadas. Los nacimientos de los caños merecen una protección especial porque el agua es, con el fuego y el aire, fundamental para la vida, añadió.
La presión de los colonos sobre sus territorios es una verdadera amenaza porque “los occidentales” o “blancos” son despojadores y devoradores. compulsivos, no tienen corazón ni les importa la preservación ni la conservación de los recursos. Con el apoyo de investigadores y activistas medioambientales, las comunidades indígenas salieron al encuentro con los invasores y se puede afirmar que en muchos casos los han obligado a detenerse, a devolverse desde sus fronteras de violación, de su codicia.
Después de varios intentos, se logró llegar a algunos acuerdos sobre las medidas de protección y de restauración de los bosques talados en los alrededores de los resguardos indígenas. Para los “blancos”, el indígena es perezoso porque no tumba montaña sino que la cuida como una joya.
 “La montaña es, además, el gran hospital de las comunidades, allí está la medicina tradicional que nos cura de todas las enfermedades, es una riqueza que debemos cuidar”, dijo el Taita Gregorio en un diálogo con los periodistas del programa “Puntos de Encuentro”, de la Oficina de Paz, de la UDLA. Así como ustedes cuidan, limpian y quieren sus hospitales, nosotros amamos la montaña que nos alivia.
Contó cómo los colonos que destruyeron la montaña a veces llegan hasta el resguardo pidiendo un árbol para construir una casa o un puente. “Nosotros no podemos regalar ningún árbol porque esa es nuestra riqueza que utilizamos para satisfacer las necesidades. Es como si fuéramos a la finca del colono a pedir una vaca. Esa es la riqueza del colono”, comentó el Taita. “Tendríamos que tener una montaña gigante para darle un árbol a todos los “blancos”, o a los colonos que nos los pidan”, remató.
Reconoció que muchos colonos empezaron a tener conciencia del cuidado de los recursos y se han sumado a las actividades de restauración lideradas por la Fundacion Natura y su proyecto Amazonia 2.0 y en muchos casos se han obtenido apoyos reales para las actividades programadas.
El Taita Gregorio también dio cátedra sobre la conservación de las especies animales y señaló que por los conocimientos ancestrales pueden determinar los tiempos cuando la boruga, el guara, la pava, los loros, los micos y otros animales tienen sus crías pequeñas y entonces no se pueden cazar. Asimismo, los peces tienen sus periodos de incubación, durante los cuales no se les puede atrapar.
El proyecto Amazonia 2.0 es un programa de fortalecimiento de los modelos de gobernanza forestal en territorios indígenas y campesinos del bioma amazónico y sus objetivos principales son contener la deforestación y degradación de los bosques amazónicos, la pérdida de su biodiversidad y servicios ecosistémicos, entre ellos los climáticos, empoderando a un conjunto de organizaciones indígenas y campesinas para actuar y responder organizadamente junto con ONGs nacionales e internacionales, ante las amenazas a sus bosques en cada uno de los países del proyecto.
Uno de sus objetivos específicos es el establecimiento de una plataforma amazónica de intercambio de información y respuesta rápida, de aprendizaje, interactiva y constructiva, en el marco de una articulación de seis territorios indígenas y campesinos, permitiendo el registro, análisis y reporte de información en tiempo real que contribuya al monitoreo de la deforestación (presiones, amenazas y tráfico ilegal de recursos silvestres), y con la vigilancia de los procesos de gobernanza y vigencia de las salvaguardas de REDD+.
El proyecto se desarrolla en una zona limítrofe de los departamentos de Caquetá y Putumayo, en las comunidades campesinas de Mononguete y del Resguardo Indígena Inga, “Niñeras”, en el municipio de Solano, en donde reside el Taita Gregorio.
En el tropel devastador de las hachas, las motosierras y las lanchas que cruzan los ríos de la Amazonia, los únicos que pueden detener ese vehículo de bárbaros y devolverlos desde la frontera de la deforestación, son los académicos activos y las comunidades indígenas paradas en sus fronteras.
Porque a pesar de eventos académicos tan importantes como El Primer Simposio Internacional y IV Congreso Nacional de Restauración Ecológica, realizado en la Universidad de la Amazonia, existen muchas personas deliberadamente sordas a los gritos y lamentaciones de la civilización que avanza en medio de las tinieblas agónicas de la contaminación.
Y cuando el Cóndor emblemático de la Libertad ha desaparecido.

Recorrido por el horizonte purificador del recuerdo

Aunque la hora del poniente esté opuesta al alba, nunca será una hora triste, es como un árbol que ha perdido sus ramas por los vientos y tormentas…un árbol que ya no puede sostener los nidos armoniosos pero que embellece el paisaje, como la ceiba legendaria y moribunda de El Dorado.


 186
En un emocionado regreso al huerto en donde regaron las semillas de sus  anhelos y ambiciones, nueve egresados de la primera promoción del programa de Ciencias Sociales de la entonces Seccional Florencia de la Universidad Surcolombiana, que fue el embrión de la Universidad de la Amazonia, recorrieron el campus Porvenir y verificaron el crecimiento de la que fue su casa durante 4 años, entre 1974 y 1978.
Con el sol oblicuo a sus espaldas, como las viejas palmas que desde la colina vigilan el legendario Valle de Cocora, en Salento, Quindío, cuyas ramas se inclinan reverentes ante el viento, tres hombres y seis mujeres doblaron sus cuerpos con respeto ante el desarrollo de su universidad, se devolvieron 40 años  y con la lupa de sus recuerdos observaron sus vidas juveniles.
El rector Gerardo Castrillón les dio la bienvenida, les mostró los avances en materia de infraestructura y les informó sobre los desarrollos académicos de la Universidad de la Amazonia que hoy tiene casi 10 mil estudiantes, 25 programas, Especializaciones, Maestrías y un Doctorado. Reconoció a los visitantes porque, dijo, “en aquellos años Yo comencé mis estudios de pregrado”.
El regocijo de este grupo alrededor del rector de UDLA y de su profesor, Juan Antonio León, de quien recibieron clases, hizo imprescindible una reflexión sobre la tarde de la vida, como el vuelo de los pájaros que regresan a sus nidos, que nunca puede ser una hora triste, es una hora tranquila, solitaria, calmada, y sus cabellos blancos –o su ausencia- contienen las hazañas y las leyendas que protagonizaron y algunos escribieron en su fogosa juventud.
Como releyendo las páginas de un viejo libro, el profesor Juan Antonio León, nostálgico ante los senderos de la evocación, mencionó detalles de aquellos tiempos cuando las clases se dictaban en las instalaciones que ocupa hoy la DIAN y recordó que la sala de profesores era pequeña, para unos ocho, entre ellos Blanca Barajas y Wildamiro Trujillo. También evocó la figura del rector, el entonces sacerdote Luis Augusto Castro, hoy reconocido obispo, quien fue presidente de la Conferencia Episcopal.
Sin proponérselo, se montó en su reconocido coloquio de hombre profundamente analítico y tras hacer una fría y desgarradora descripción de la coyuntura política nacional y las esperanzas derivadas de la firma de los acuerdos de Paz, les habló con tono de apremio:
“Independiente de que compartan mis reflexiones, los invito a que desde sus espacios mantengan una participación activa en la lucha por la Paz porque aunque estén retirados, ustedes tienen mucha influencia en sus núcleos familiares y sociales”.
Bety Cuéllar Ibañez asumió la vocería del grupo y aseguró que los reencuentros no tienen como objetivo despertar nostalgia sino alegrías derivadas de la tranquilidad, y muchas risas entre un tropel de anécdotas y gritos que salen desde los corazones de quienes comparten este tipo de momentos. “Reposados y analíticos observamos la juventud radiante y vibradora, algunas veces incendiaria, rítmica y ajena a toda pena”.
Al encuentro asistieron, además de Bety Cuéllar, Ricardo Garzón, Gustavo Agudelo Gonzáles, José Lubin Chaux, María Inés Peña, Cielo Cárdenas Serrato, Ludivia Méndez Perdomo, Amanda Orozco Gómez y Luz Miryam Toledo Guevara.
Aunque la hora del poniente esté opuesta al alba, nunca será una hora triste, es como un árbol que ha perdido sus ramas por los vientos y tormentas…un árbol que ya no puede sostener los nidos armoniosos pero que embellece el paisaje, como la ceiba legendaria de El Dorado.
 De verdad, los recuerdos de la juventud desprenden un extraño perfume que acaricia, porque, como lo dijo también Bety Cuéllar Ibáñez, los recuerdos tocan los corazones…
Y de golpe, el olvido se convierte en memoria.

Historias de Vida. Anderson Ramírez observa el mundo desde el templo silencioso e imperturbable de los sordos


Absorbidos por el silencio espléndido, calmado y sereno; alertas a las confidencias de sus secretos que les resuenan en sus almas con las voces de las estrellas, los sordos no son personas solitarias y muchos de ellos sienten compasión por los “oyentes” que no quieren oír las voces de la naturaleza, de la sociedad y de sus propios semejantes.
Libres de la creciente contaminación auditiva, su silencio profundo es violado constantemente por la presencia del dolor  que les provoca un país que no quiere autocontemplarse, que se niega reiteradamente la autocrítica y que se empeña en la construcción de castillos en el aire a partir de las ruidosas promesas de su clase política.
Libres de la tragedia del tumulto, su aislamiento los perfecciona como verdaderas almas de selección, dotadas de un excepcional espíritu de vuelo y de una admirable capacidad de transfundirse con el otro, con sus interlocutores, a través del lenguaje de señas, entrelazado con gestos y sonrisas que efectivamente cumplen las funciones de comunicar estados del alma y percepciones especiales desde su discreto pedestal, que es, además, como una ventana desde donde se mira hacia la eternidad.
El estudiante Anderson Ramírez Ramírez, quien ganó un cupo para los juegos nacionales paralímpicos que se realizaron a finales del 2019 en la disciplina de ajedrez, ratificó que las personas sordas, libres del ruido, prácticamente dejan la vida y entran en la eternidad, escuchan su Yo interior de manera permanente y crecen constantemente en una sociedad que todavía mantiene altos niveles de discriminación y exclusión con las personas que padecen algún tipo de discapacidad.
El joven ajedrecista Ramírez mostró cómo  su espíritu se refleja y se rebela contra los convencionalismos, a partir de su lenguaje de señas, con sus manos moviéndose en un aleteo constante, mientras su sonrisa contagia a los interlocutores y sus ojos alegres se mueven como una balinera. Esas particularidades lingüísticas y comunicativas son las mismas que reclaman  del Estado la formación de docentes, el desarrollo de procesos de investigación, la producción de materiales educativos y la implementación de tecnologías para que la población sorda tenga acceso equitativo a la educación.
El diccionario básico de la lengua de señas, diseñado y publicado por el MEN, constituye un gran paso hacia la estandarización de la lengua, es un compendio que facilita los proceso educativos de la población sorda y una herramienta muy importante para docentes, intérpretes y modelos lingüísticos, pero es urgente la implementación de otras ayudas educativas que permitan la superación de las actuales barreras para la comunicación de las personas sordas, en la perspectiva de equiparar las oportunidades.
Doña Gladys Ramírez, madre del destacado estudiante, relató su drama cotidiano, los esfuerzos que realiza en medio de las exclusiones y discriminaciones y, de manera puntual, narró el doloroso momento del descubrimiento de la sordera de su hijo, la catarsis y el efecto purificador y liberador que causó el conocimiento de la condición de Ánderson.
El silencio es el templo imperturbable y bello de los sordos y ellos ingresan a él de manera tan profunda que prácticamente no se reconocen en otros lugares. Y es allí en donde nacen todas sus ideas, como manantiales que riegan las praderas de sus corazones libres.
El aislamiento es su refugio y es desde su silencio que se vuelven elocuentes e inertes ante las ambiciones estridentes de los “oyentes”.
Y desde ese templo, los sordos también construyen sociedad y anhelan la conviviencia, sustentadora de la Paz a la que nos aferramos tras la firma de los acuerdos.
Los sordos no son ni solitarios ni tristes…tienen el culto apasionado del ritmo que obedece al mandato de sus armonías interiores…

miércoles, 27 de marzo de 2019

¡Hasta luego, Mucharejo Silvio Rubiano!!






Como huyendo al derrumbamiento de los principios que guiaron su ejercicio político, hechos polvo por la corrupción y la politiquería, “mi caro amigo” Silvio Rubiano entró en el silencio inmutable de la muerte, cuando desaparecen todas las ambiciones.
Hace apenas una semana, mientras compartimos un café espantoso, sin sabor, aroma y color en el “abrevadero azul”, la cafetería que fue su oficina durante los últimos años, hablamos tranquilamente sobre nuestras edades avanzadas y de cómo con el paso del tiempo nos transfundimos, nos esparcimos y también nos diluimos en el alma de los demás, hasta convertirnos en apacentadores de los espíritus juveniles.
Esta mañana de miércoles pasé por el tal “abrevadero” y me pareció verlo allí sentado en la mesa habitual, entre sus contertulios que gozaron con su excepcional ironía repentista, unas veces mordaz, otras veces cómica y con sus frases demoledoras cuando de poner apodos se trata. Un vaho letal me pegó en la cara, sentí el zarpazo cercano de la Parca y entonces me convencí de que, efectivamente, el “mucharejo” se fue con sus picardías, con su solidaridad y con sus historias a beber en las linfas tenebrosas del espacio eterno.
Para despedirlo, retomo apartes de su perfil, que escribí para el libro “Viaje por la Vida”, publicado hace apenas dos años, que recoge sus luchas políticas y periodísticas, así como su extenso y ameno anecdotario y la memoria histórica de los últimos 50 años en el departamento del Caquetá. Desde los jardines de su infancia, con todo el encanto  y el vigor de sus años mozos que pasaron al otro lado del río Hacha, Silvio reconstruyó con las energías que le dio el paso del tiempo, su propia historia, que es un retazo de la historia regional.

Formado a pulso, en el mano a mano con la vida, nunca dejó de ser el místico y contemplativo muchacho que desobedecía a su mamá y después entraba en sana reflexión  y entonces Dios apareció en cada momento de su existencia. Su vida siempre fue como un oratorio constante, en la inocencia de los primeros años y en la sabiduría de madurez. Tranquilo y sereno, pero vehemente en la defensa de sus creencias políticas y religiosas, tuvo una chispa incendiaria y socarrona que muchas veces prendió disputas y en otras apagó el enojo de sus contertulios. En ocasiones, sus flechazos de buen humor necesitaron mucho tiempo para ser comprendidos.
Iluminado por los ojos cariñosos de su madre, desarrolló un sentido de solidaridad, afecto y cercanía con sus amigos, aún con aquellos con quienes sostuvo contradicciones políticas y religiosas, hasta el punto de convertirse en referente obligado en la solución de pequeños conflictos interfamiliares y disputas administrativas. Utilizó de manera frecuente con su amigos y conocidos el término “mucharejo”, muy tierno y familiar, quizás como herencia semántica de sus padres.
Azotado por varias tempestades del corazón y algunas borrascas del pensamiento, confesó haber derramado lágrimas en la soledad, que le sirvieron como consuelo para los contratiempos y motor para tomar impulso hacia los nuevos retos personales, profesionales y familiares.
Aunque muy niño salió del campo a la ciudad, mantuvo vivos los recuerdos del bosque, el rumor del río Hacha cercano, el perfume de los árboles, la brisa vespertina y las luces lejanas de la ciudad que disfrutaba en el regazo de su madre. Cree que esas estampas son las más interesantes de su vida y marcaron definitivamente su existencia, clavadas como una impronta en su cerebro.
Con las ilusiones perdidas y con los laureles conquistados construyó un poema porque para Silvio fueron igualmente importantes los triunfos y las derrotas. Tan importantes como su familia que siempre fue el principal pilar en su vida. Lo repitió constantemente: “mis hijos son mi  refugio, orgullo y alegría de todos los momentos  de mi existencia”.
Más elocuente con la expresión escrita que con la oral, su paso por el concejo de Florencia y la Asamblea del Caquetá dejó importantes intervenciones y participó con éxito y valentía en los debates que se suscitaron en las dos corporaciones alrededor de distintos temas de la coyuntura político-administrativa de la región. En su vida pública, como en la privada, fue un genuino antídoto contra la izquierda, a cuyos militantes denominó, “mamertos”, en serio y en broma. Pero tuvo buenos amigos en esa ala del pensamiento.
Guiado por sus ambiciones espirituales e ideológicas, hizo del periodismo su estilo de vida, y su amada del alma, "Evaluación", fue su biblia, la representación de los hechos de su Caquetá querido y vivió cada cierre de edición como un acontecimiento fabuloso porque siempre creyó que su revista fue una gran proveedora de noticias y opiniones.
Persuasivo y original, con sus recursos retóricos algunas veces se salió de tono y fue interpretado como blasfemo por sus copartidarios más radicales, pero Silvio siempre tuvo una conciencia y un lenguaje para hablarle a su gente, en los tertuliaderos que no han faltado en el centro de Florencia, y en las páginas de su revista.
Considerado el decano del periodismo regional por sus constantes aportes al gremio y a la sociedad, recibió la distinción “a la vida y obra”, reservada para quienes en sus labores cotidianas ponen el pragmatismo por encima de las teorías académicas sobre el funcionamiento de la sociedad y la responsabilidad de los actores principales del desarrollo regional.
Muy cercano a los  80 años, su alma siempre estuvo vivamente emocionada, como la de un niño alegre que lo observa todo y quiere estar en el centro de todos los temas…
Cada amigo que entra en los dominios de los desconocido es un paso adelante en la fila, en la búsqueda de la ventanilla por donde nos precipitaremos hacia el infinito…
Hacemos cola, avanzamos y más temprano que tarde llegaremos.¡Hasta luego, Mucharejo!!


miércoles, 27 de febrero de 2019

Rompiendo matrices disciplinarias y paradigmas escolares, brotan investigadores en “El Caraño”

 En una victoria colectiva, comandada por las directivas del plantel, secundada por sus docentes, interpretada de manera magistral por sus estudiantes, patrocinada por los padres de familia y dirigida por el inquieto profesor Luis Emiro Ramírez, la Institución Educativa Avenida El Caraño ha brillado en las últimas semanas en las páginas de los principales Medios escritos y su imagen se ha visto en los noticieros de televisión.
Su entorno campesino y pueril, solo conocido en las montañas que la circundan, entre los dramas de la vida cotidiana, noble y sincera de sus habitantes que se mueven en el péndulo de los problemas y las pequeñas conquistas, fue modificado por la presencia constante de periodistas, fotógrafos, investigadores y curiosos que quieren conocer el proceso de transformación de sus sueños en una realidad objetiva con la que se destruyeron los paradigmas y estereotipos que caracterizaron la educación rural en el país.
Los viejos modelos para resolver problemas y avanzar en el conocimiento planteado en la escuela, en los que el aula es el eje del aprendizaje fueron rotos y los estudiantes salieron a otros escenarios como el río, la huerta y el laboratorio para confrontar una realidad y proponer cambios en el proceso formativo.
Apoyado en la racionalidad lógico-empírica de la investigación, el profesor Ramírez  propuso enunciados y los contrastó paso a paso. “En particular, en el campo de las ciencias empíricas, se construyen hipótesis —o sistemas de teorías— y se contrastan con la experiencia por medio de observaciones y experimentos”, nos dijo durante una visita a la institución.
Agregó el profesor Luis Emiro que las ciencias empíricas se caracterizan por su método inductivo, y aunque la ciencia es inductiva en primera instancia, un aspecto importante también es la parte deductiva. Frente al problema de la inducción, algunos expertos proponen una serie de reglas metodológicas que permiten decidir cuándo se debe rechazar una hipótesis. Los expertos proponen un método por el cual se deducen las consecuencias observables y se ponen a prueba. Es lo que hacen los estudiantes, precisó el docente.
Asombrados por sus propios descubrimientos y guiados por el talento del profesor Luis Emiro, sus alumnos se enfrentaron al combate con las herramientas elementales de la investigación, una protoboard o también llamada Tabla de pruebas, una herramienta indispensable para el reconocimiento de las funciones de los diferentes circuitos electrónicos que crearon para las primeras investigaciones.
Para muchos, las primeras jornadas fueron de soledad y abandono, pero a medida que empezaron a encontrar aplicaciones prácticas, se despertaron su entusiasmo y su espíritu creativo. 
Como dos amigos recién conocidos, los estudiantes y las protoboard estrecharon sus lazos y se tornaron pensativos y solemnes en ese momento de fusión, no solo en el aula sino también entre el viento y el frío de la huerta, y a la orilla del río Hacha que desciende espumoso entre piedras enormes a pocos metros de los salones de clase.
Allí, en presencia de los realizadores del programa radial “Puntos de Encuentro”, de la oficina de Paz-UDLA, probaron un sistema de alertas tempranas sobre el aumento del caudal, cuyo funcionamiento verificaron primero en el aula, a partir de sensores introducidos en un vaso con agua que activan un mecanismo de notificaciones del crecimiento del caudal. Automáticamente, el sistema puede hacer una llamada telefónica y activar una sirena.
La clorofila absorbe la luz del sol y la utiliza como su propia energía.  Los niveles de clorofila son un indicador del estado del nitrógeno en las plantas.  Aquellas plantas eficazmente fertilizadas con nitrógeno presentan un color más verde en sus hojas, en comparación con aquellas sometidas a una fertilización deficiente. Los estudiantes de la Institución Educativa El Caraño construyeron un pulsómetro para medir la cantidad de clorofila en las plantas y determinar su estado de salud. Es una herramienta portátil de diagnóstico que estima el contenido relativo de la clorofila sin afectar la planta. Empezaron a identificar las condiciones de las plantas del entorno y a diseñar soluciones.
Del mismo modo, desarrollaron un medidor de la humedad del suelo, con el que se pretende definir las condiciones del terreno y su aptitud para los distintos cultivos en la región. El monitoreo se ha extendido a varios predios y también comenzó el planteamiento de hipótesis para establecer el tipo de cultivos en los terrenos diagnosticados.
También construyeron una incubadora de huevos de gallina, con la cual aumentarán el rendimiento de la producción avícola. Un agujero en uno de los extremos de una caja de icopor, en el que colocaron una bombilla de 25 vatios y su respectivo casquillo. Con un instrumento digital diseñado por ellos mismos miden la temperatura -y en un futuro también la humedad- que son controladas de manera automática. Finalmente, con una ventana en la tapa de la caja, sujeta con cinta termina la construcción de la incubadora básica que será mejorada en el curso de la experimentación.
La Institución Educativa Avenida El Caraño liderará, del mismo modo, una investigación social, compartida con académicos de la Universidad de la Amazonia y su grupo de Memoria Histórica, dirigida a la prevención de la violencia juvenil y entre la comunidad. La profesora Aydée Otálora, responsable del proyecto, explicó que arrancará en los primeros días del entrante mes de marzo.
Por su parte, el profesor Jaime Parra, rector de la Institución, se declaró satisfecho por el renombre alcanzado y confió en que todos los procesos se conviertan en instrumentos que ayuden a la consolidación de la Paz en el Caquetá. Reivindicó para su plantel la condición de precursora de los laboratorios bio-sistémicos en el Caquetá, sobre los cuales el profesor Emiro desarrolló sus experimentaciones.
La región de El Caraño fue escenario de episodios violentos durante el conflicto armado y el sector de San Pacho fue el punto de concentración de los comerciantes que fueron llamados sucesivamente para entregar allí las “vacunas” o extorsiones de los actores armados.
El rompimiento de las matrices disciplinarias y de los paradigmas escolares que se desarrollaron en las escuelas rurales, les abrió los ojos a los estudiantes de El Caraño sobre los misterios ondeantes y tenebrosos de la vida y con el prematuro desenvolvimiento de sus condiciones de investigadores, muy pronto figurarán en el listado de los estudiantes más brillantes del país.
Porque la disciplina escolar férrea y la pedagogía mezquina, memorística, deformadora de almas y envilecedora de caracteres es un asunto del pasado.

sábado, 2 de febrero de 2019

Gracias, te grita el Caquetá, profesor Jorge Reine Pulecio Yate


"Había un pajarito al medio día del camino,
tentado de alzar vuelo, volar y volar.
Había un camino hecho, contrahecho
desecho y vuelto a comenzar
Ahora somos dos pajaritos, un solo vuelo
y un camino por andar, andar y andar.



Este corto poema, puesto en la página 122 de su libro "Amor y Guerra en el Amazonas", parece ser la brújula que con fuerza magnética orienta el camino del economista, compañero y amigo, Jorge Reinel Pulecio Yate, quien tras dos años de largas, estremecidas y fructíferas veladas solitarias y en grupo, deja la coordinación de la Oficina de Paz de la Universidad de la Amazonia.
El valor de su trabajo, de los postulados e hipótesis demostradas o en ejecución, la palabra oral y escrita y en general el activismo que lideró en ese espacio de la UDLA, serán valorados de manera objetiva con el paso del tiempo porque se desarrollaron, justamente, en momentos en que la sombra  de la violencia empezó su devaluación por cuenta de los acuerdos de Paz firmados por el Estado colombiano y la guerrilla más antigua del mundo. Una tarea que será recordada y cuidada con esmero, como una foto vieja de la historia.
Su trabajo cauteloso, como un tigre detrás de su presa, reforzado por su rebeldía formidable, la inteligencia y los abundantes recursos académicos, despertó admiración a medida que la lucha avanzaba pero también los resplandores de la cotidianidad fueron opacados algunas veces por el insulto y la calumnia que siempre serán inferiores a los laureles cosechados.
Siento dolor por la partida de Pulecio porque, además, el trabajo a su lado nos empujó a la evocación de recuerdos queridos de la lucha sindical y social de hace 40 años, que recogimos como si fueran un ramo de rosas, los contemplamos repetidamente y corrimos el telón con el que el tiempo oculta las escenas de nuestra juventud idílica. Y entre esos recuerdos también encontramos insumos para el trabajo cotidiano.
Cálido, vehemente, persistentemente dudoso y crítico, algunas veces alto y hosco, tal vez por su naturaleza de excepción, por momentos sufre la transfiguración derivada de su severidad perfeccionista. Lo disfruto cuando vibra y deslumbra con sus posiciones de azote y sarcasmo, envuelto en el torbellino de la controversia, cegado por su elocuencia y sabiduría en temas económicos.
Su pluma tiene una rara combinación de garrote y zanahoria y en la cabina de radio, en el programa oficial de la Oficina de Paz, "Puntos de Encuentro" de la UDLA, se hizo muy familiar su posición con las brazos abiertos sobre la mesa de trabajo y su acento de pontífice, pero también de poeta.
Todos los huracanes perfumados de la selva soplan en sus escritos y en su oralidad agradable que, como en el mencionado libro "Amor y Guerra en el Amazonas, asciende a la altura de la soberbia y desciende hasta la conmiseración, tan rápido y tan fácil como los dedos de un guitarrista cambian de cuerdas en la ejecución de los tonos. Sus frases son oráculos para la historia de los pueblos amazónicos, oprimidos y olvidados y estoy seguro que Jorge Reinel guarda muchos secretos, como la misma selva amazónica. Y confío en que se retira para develarlos en nuevas jornadas en medio de la soledad, porque la noche siempre espera el amanecer.
Distintos sectores académicos e intelectuales reconocen que el trabajo de la Oficina de Paz le dio brillo a la Universidad de la Amazonia, que se hizo muy visible en el entorno universitario nacional al liderar la promoción y defensa de los acuerdos y por su constante presencia en todos los escenarios de la vida regional, nacional e internacional. La Oficina de Paz de la UDLA es referente de importancia en el sector académico y su funcionamiento ya es tema de análisis y ejemplo para distintos centros educativos de varios países.
Convencido de que la Verdad a medias es una forma de engaño, Pulecio se propuso poner en marcha un Medio para dejar constancia escrita de la búsqueda de la Verdad, precursora de la Libertad, para mirar siempre al fondo de la coyuntura social, económica y política y explorarla con actitud propositiva. Se fundó entonces, el periódico virtual AmazoniaypaZ.com, el cual, erguido, soberbio, bien escrito, ameno y en el que caben todas las opiniones, se convirtió en un otro componente del sueño por la Paz y la convivencia.

Cierro esta nota con otra alusión al libro de Jorge Reinel, "Amor y Guerra en el Amzonas"; en sus agradecimientos afirma que sus textos "se salvaron del olvido y el terror -terror al escarnio- gracias a que algunas vez los leyó Lucia Mantilla y se empeñó que debían salir a la luz pública. Luego también los corrigió con rigor. Mi hermano Herminzo contribuyó con los recuerdos enredados". Les pido, a los dos, en nombre de las letras, de la historia y de la Verdad, que empiecen a aletear sobre sobre su amigo y hermano para que lo hagan invulnerable al olvido y como una fanfarria permanente le griten los recuerdos de la selva...porque él lo dijo en su poema "caminito en voz de tango": ahora somos dos pajaritos, un solo vuelo y un camino por andar, andar, andar..."
¡¡Que se salven otros textos del misterio del silencio...que su retiro y la espera sean compensados con la emoción sagrada de la palabra, otro misterio, el misterio omnipotente de la escritura y de la vida!!!!