domingo, 1 de noviembre de 2026

NOCHE DE BRUJAS.-

El primer niño que llegó al apartamento pidiendo dulces, estaba disfrazado de Abelardo de la Espriella y, apuntándome con una pistola de agua, me dijo: ¡vivan los impuestos hasta para los aliños El Rey".

Ayer, hasta los ciudadanos más distraídos sentimos una agitación de pequeños guerreros por las calles de pueblos y ciudades, metidos entre los disfraces que ellos imaginaron, entre las figuras de su simpatía o de su odio, utilizadas como mensajes de protesta o gratitud, como expresión de un anhelo, como provocación, como denuncia, como reflejo de las opiniones de sus padres y profesores o simplemente como un instrumento para hacerse reconocer, para salir del anonimato, o para reclamar un momento de atención.

Dame amor, dame dulces por favor” fue la consigna más agitada por los pequeños, muchos de los cuales salieron acompañados por personas mayores. Tocaron la puerta del apartamento desde las 5 de la tarde hasta pasadas las 10 de la noche.

El primer grupo, se abalanzó sobre el paquete de dulces en una competencia anárquica, como la politiquería colombiana. Vamos en orden, niños, les reclamé, mientras los puse en una fila que llegó hasta la vuelta de la esquina. Y antes de comenzar la entrega de las golosinas, les pedí que cada uno explicara su disfraz a medida que recogían las golosinas al pie de la puerta.

-Soy un signo de interrogación y quiero saber hasta cuándo seguirá la guerra, se identificó el siguiente. "Porque con ese combo de ultraderecha, dirigido ahora por el fundamentalista exprocuraGODOr Ordoñez y otros personajes obsesionados por la violencia, la tendremos durante muchos años más", comentó.

Soy un verdugo, ejecutor de las penas de muerte y quiero acabar con los corruptos, con los violadores de niños y con los maltratadores de mujeres, gritó uno, entre la fila, con evidente enojo, desde el interior del disfraz de "la santa parca".


-Soy "Iván Mordisco" y reitero que el mundo no ha dado ni un paso hacia la civilización sin la ayuda de las armas y sin un ejército del pueblo...tengo las armas y un ejército que no se quiso desmovilizar, pero no tengo pueblo. Sacó dos barriletes, tres supercocos  y muchas bombas, se puso el pasamontañas y bajó veloz por la escalera.

-Soy un campesino de "El Pato" y quiero una reconstrucción histórica basada en las huellas de la sangre, en la memoria colectiva, sin reservas sobre la verdad de la violencia. Una paz verdadera, sanadora y duradera...me salió en verso, agregó, recogiendo su poncho que se le cayó cuando al saludar hizo una venia.

-Soy el alcalde de Neiva, dijo un niño bonito y suavecito, metido en un disfraz de Pinocho…llevo 7 meses sufriendo por la falta de techo del polideportivo del parque Mirador del Sur Las Tres Cruces, pero ya se me acabaron las disculpas.

-Soy congresista de la iglesia cristiana, dijo una pequeña, arrodillada ante el paquete de dulces. Dame muchos dulces y los diezmos para llevarle a mi pastor, me rogó, mientras estiraba una bolsa grande de tela, igual a las que utilizan en las iglesias de María Luisa Piraquive para recoger las vacunas de los fieles.

-Soy un puñal de luz que me quiero meter en el corazón de los Medios de comunicación porque están inundados de basura mentirosa, declaró el muchacho que llevaba un micrófono colgado en su pecho con los logotipos emblemáticos de RCN, Caracol y Semana.

-Somos dos enfermos que padecemos el calvario de las EPS, más graves que nuestras propias enfermedades, y ya no tenemos ni fuerza ni paciencia pues llevamos 6 meses a la espera de citas con el especialista y turno para una cirugía, dijeron con voces casi inaudibles dos niños metidos en esqueletos que semejan cadáveres ambulantes.

-Soy la tierra, exclamó una pequeña de 8 años, gordita y metida en un mapamundi. Todo está muriendo en Mí porque todos me han vuelto la espalda, empujados por la ambición. En el futuro amasaremos mucho dinero, pero no tendremos mercancías para comprar, pronosticó.

Me llamó la atención un niño que murmuraba debajo de las escaleras, asustado y solo, con un loro en su mano derecha, una anaconda plástica que le envolvía el cuello y un perrito pincher, amarrado con una piolita.

-Qué te pasó?, le pregunté desde arriba

-Soy el gobernador-EmperadoRUIZ, del Caquetá

-Y qué?, lo acosé

-Pues como estoy a la espera de una condena de la Corte Suprema espero mi turno, aquí escondido, anotó, oculto tras un velo sostenido por uno de sus contratistas.

-¿Y el perrito?, le pregunté

-Es inofensivo y muy obediente, se llama Marlon

Llamó la atención de los concurrentes la llegada de dos mujeres jóvenes y hermosas que trajeron a una niña dentro de un raro cajón metálico.

Apenas saliendo del singular empaque, la pequeña se confesó:

-Soy un fruto LGBTIQ+ y fui adoptada por ellas. Mi cosmovisión y mi estructura socio-política son tan inusuales como el cajón en el que llegué...pero antes de que me den dulces, quiero quejarme porque... ¡¡ustedes no se imaginan lo trágico que es aguantarse la opresión y la cantaleta de dos mamás!!.

-Estas fiestas, estos pedidos de dulces, estos disfraces están hechos para poner a la gente del común, especialmente a nosotros los niños, a pensar, a sentir y a esforzarse para vivir como los gringos, me dijo una jovencita que hizo fila pero no recibió dulces ni juguetes y tampoco estaba disfrazada.

La noche las brujitas se universalizó con distintas denominaciones, pero de todas maneras con el predominio de la versión gringa "Halloween", como consecuencia de la expansión ideológica "made in USA" que tiene como objetivo la homogenización del pensamiento y la cultura, para poner a pensar a la gente de la misma manera, para evitar la controversia que desbarata las mentiras. Ese predominio también se deriva de la sumisión a los mandatos gringos y de la falta de imaginación que limita la creación de fiestas originales, auténticas, que no reproduzcan modelos extranjeros.

En fin, los menores viven en medio del huracán de la vida social, política, científica y deportiva, no como protagonistas sino como elementos pasivos, como una especie de David, con su honda entre las manos, a la defensiva, ante los gigantes que los asedian, los amenazan, los agreden, los explotan, los manipulan y los dominan.



Para muchos niños, la vida no está siempre suspendida entre la obediencia, el miedo y las privaciones porque tienen el privilegio de vivir como reyes, en medio de la abundancia, aunque sin mucho cariño, porque sus padres son ricos... pero no tienen sino dinero.

Los hijos del pueblo, los que viven en las zonas deprimidas, aquellos que se quedan solos en sus casas mientras sus padres trabajan; los que toman aguadepanela y comen arroz diaria y persistentemente; los que sufren periódicos accidentes o son víctimas de los malvados, los que van a la escuela del barrio o de la vereda, los que sufren la guerra que tampoco entienden, de la misma manera viven la dinámica social sin comprenderla. Ellos también tuvieron este 31 de octubre un mensaje para la sociedad que no los protege de manera adecuada, que algunas veces los desprecia y en muchas ocasiones los utiliza como coraza para defenderse o para la comisión de algún delito.