jueves, 3 de septiembre de 2026

EL "EMPERADORUIZ" Y SUS PROCLAMAS DE AUTOABSOLUCIÓN

 

En una desvergonzada emulación de los Emperadores Calígula, Nerón y Cómodo, famosos por la violación de las leyes, las normas morales y las instituciones del Estado, y reconocidos por su absoluto desprecio de la legalidad, el gobernador del Caquetá, Luis Francisco Ruíz, se autoabsolvió de las graves acusaciones formuladas por la Fiscalía General de la Nación y ante un enjambre de periodistas, políticos y otros cortesanos del Imperio construido a su alrededor, proclamó que terminará su mandato, tras restarle importancia a los procesos judiciales en su contra, uno de los cuales está en la etapa previa al jucio oral.

La proclamación de su absolución la hizo pocas horas antes de que sus abogados obtuvieran una nueva dilación de los tiempos procesales al presentar una petición de nulidad de lo actuado, a sabiendas de que no sería aceptada, pero con la cual se lograría empantanar el trámite normal. Entonces, el "Emperadoruíz" logra mantener oxígeno para sus propósitos de afianzarse en el terreno político regional, mientras el momento histórico del Caquetá no permite una mirada optimista.

Porque, además del periodismo, cautivo por la pauta y el miedo, que aplaude o guarda silencio cómplice, existe una abyecta sumisión de los liberales auténticos, algunos de los cuales se dejaron permear por el discurso y las promesas del "Emperadoruíz" y otros, considerados radicales, perdieron liderazgo. Y qué decir de los pomposos "godos" a quienes el costeño se les metió por entre sus vestiduras. Y la Izquierda, fanática, atomizada y golpeada, ni siquiera se puso de acuerdo para haber jalonado asuntos benéficos  para el Caquetá durante el gobierno de Petro. Por eso, el Imperio avanza, anárquico, delirante, en un espasmo de politiquería y se percibe en el ambiente un viento de servidumbre que arrasa a los dirigentes doblegados, vencidos, como si se tratara de un enviado de la Providencia. También, entre los sectores independientes, se guarda silencio cómplice ante el avance del "Emperadoruíz". Se olvidan que el silencio ante el crimen es un acto de ignominia porque es a la sombra del delito que se destruye la sociedad. Ah, ¿y los que cacarean la caqueteñidad en todos los escenarios se quedaron sin palabras, obnubilados por el discurso y las mentiras del foráneo??

En todos los caminos del Caquetá están las huellas de las batallas que libramos contra la politiquería y el caciquismo, pilares de la corrupcion, el atraso y la exclussión del pueblo. El eco de las voces inconformes que caracterizaron el auge de masas de los años 60, 70 y comienzos de los 80, reverberan en los aires en busca de voces gemelas porque el combativo pueblo del Caquetá no puede pasar de la lucha a la genuflexión. 


Confíemos en que algún heredero de las mil batallas asuma la lucha contra este extraño "Emperadoruíz", hijo del caos político del momento en Caquetá, atrevido y feroz. Pero, mucho ojo, ¡porque es mucho menos peligroso el déspota que sus acólitos!!

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