Soy un hombre de contradicciones enriquecedoras que me ayudaron a conocer la diversidad del mundo. He saltado de la unidad a la dispersión, de la alegría a la tristeza, de la abundancia a las limitaciones materiales. He visto brotar la vida en una humilde canoa en el río Caguán y también he visto el rostro de la muerte en la selva, en los hospitales, en las calles.
Mi vuelo por la vida ya entró en zona de huracanes, en la cual, la única certidumbre es la horrible soledad que atrapa a quienes vemos morir, despacio pero de manera inevitable, la tarde de la existencia. Avanzamos en la fila hacia la ventanilla siniestra, por donde seremos expulsados de la vida. Huracanes que desencadenan tsunamis, cuya borrasca arrastra nuestras ilusiones, nuestros amigos, nuestra familia, nuestras fuerzas, nuestra voluntad, y devora nuestra salud. Pasamos la mayor parte del tiempo en las EPS, consultorios médicos, farmacias, laboratorios clinicos y de Rayos X, hospitales...y en funerarias...ya es más larga la lista de amigos muertos que la de los vivos, entre quienes hay algunos "avivatos" y otros muertos en vida.
En la vejez, las horas de la vida se viven de manera más atropellada, pasan unas tras otras, veloces, sin que podamos atraparlas. Por momentos, confundimos las cosas soñadas, con las vividas: durante mi último vuelo, a 30 mil pies, confundí el blanco de las olas con el blanco de las nubes; las reverberaciones del sol también me hicieron confundir el azul-verdoso de la selva con el azul-verdoso del mar. Del mismo modo, las actuaciones del llamado EMC de las FARC y sus variadas disidencias, ya sean de "Calarcá", "Mordisco" u otros, me hicieron confundir la lucha revolucionaria con la delincuencia.
Del mismo modo, se cierran los horizontes de la esperanza, es la espantosa perspectiva del momento, cuando vemos morir nuestras ilusiones, sentimos la decadencia y el manoseo de la justicia, la pérdida de solidaridad, la disolución de la calidez humana, la fraternidad y el buen humor, con su magia para transformar las tragedias en risas. Muchas personas, incluidas algunas de nuestra generación, funcionan como robots, deshumanizados, sin sentimientos, sin gracia. En
el pálido misterio de la tarde que llega, la vida se nos va y crece la certeza de que, de manera inexorable, todos seremos hollados por la parca, es
decir, somos parca-dependientes. También, somos cándidamente tercos, pues conociendo que la parca es invencible,vivimos luchando contra ella. Muchas cosas empiezan a perder su encanto, pero la familia y los amigos verdaderos nos tapan los abismos que rodean la curva del descenso de la vida,
Es un contraste con los campos ya lejanos de la juventud, bajo el sol efervescente de la lucha, del heroísmo, del sacrificio por un ideal de justicia social -la gran utopía, como la de Tomás Moro, la sociedad ideal, en una isla imaginaria- que no pudimos materializar mediante la movilización de voluntades y de masas, y nos puso a dudar sobre el secreto de los veredictos históricos arrancados con la fuerza de las armas. Deserté en una trinchera, pero los dos grandes amores de mi vida, la libertad y la Duda, nunca me soltaron de sus manos enérgicas.

Tres cuartos de siglo, definitivamente, son muchísimo tiempo, suficiente para ver nacer, crecer y envejecer a civilizaciones completas, para conocer la sucesión de revoluciones sociales como la cubana y la boliviana, y palpar las evoluciones tecnológicas, desde los primeros vuelos hasta la Inteligencia Artificial, así como el olvido de las referencias "siglo XX", "Unión Soviética" y "Tercer Mundo". Ah, y para presenciar, participar, deliberar, proponer y luchar en muchas campañas políticas, desde 1970, cuando se produjo el robo de las elecciones a Rojas Pinilla, hasta hoy, cuando el debate electoral se degradó a niveles de vergüenza, en el que prima el ataque al contradictor por encima del análisis de las ideas, propuestas y metodologías del adversario. La "carnicería" de la campaña que concluye este domingo, facilitada por el auge de la tecnología, las redes sociales y la rápida difusión de narrativas de odio y noticias falsas, ha reemplazado a la deliberación argumentada. La gente no votará por propuestas concretas sino por doctrinas difundidas por los más caracterizados dirigentes de izquierda, de derecha, del mal llamado "centro", que es una derecha camuflada, y de las sectas e Iglesias que apoyan y promocionan a los dominadores con su carreta de atribuir a Dios el gobierno y el desgobierno, el bien y el mal, y con la sentencia conformista según la cual "en la otra vida tendremos el premio y la gratificación por los sacrificios en este mundo". Y también serán muchos los votos vendidos al mejor postor.
-¿Cómo es posible que permitamos que los amigos de la guerra se monten en el poder para acabar con lo poco que se ha avanzado en materia de Paz, simplemente por la indiferencia alrededor de la degradacion infame del debate electoral?

Después de un accidentado proceso de rupturas con los estereotipos de educación y organización social, que nos maduran y predisponen para la subordinación, la dominación, la exclusión y la discriminación, sembrados por los sectores dominantes a través de los modelos educativos, reforzados por sus Medios de comunicación, me convertí en una especie de héroe rebelde, en un hombre de negación e inconformidad, con la duda constante como precursora de la certeza, como instrumento para la eliminación de verdades absolutas, la voz incómoda para oponerse a la unanimidad, para buscar el contraste, como dice la trillada muletilla "para ver siempre la otra cara de la moneda". "Si todas las personas piensan de la misma manera, es más sencillo manipularlas, someterlas, dominarlas y oprimirlas", le aprendí a un profesor de filosofía.
De manera simultánea desarrollé un gusto especial por las cosas simples y aprendí que detrás de ellas se esconden muchas historias, emociones, frustraciones, dramas e ilusiones. Aunque simple, cada cuadro de la realidad y principalmente del paisaje, tiene trascendencia. Soy un fanático de la risa, pues quienes saben reír y, especialmente quienes sabemos reírnos de nosotros mismos, tenemos un seguro contra la tristeza; muchas personas que charlamos por pasatiempo, que le otorgamos demasiada importancia al hecho de reír con los demás y a quienes nos gusta, del mismo modo, volvernos objetos de la risa, sentimos pena por quienes son incapaces de compartir sus emociones. ¿Dónde encontrarán placer aquellos que no le dan importancia a las cosas sencillas, aquellos que no tienen sensibilidad para disfrutar el olor del bosque, el color de las aves, el perfume de las flores, el golpe del viento y la neblina?; ¿quienes viven pegados a los bienes materiales, los que luchan por cosas que no necesitan, que a pesar de su vejez y su incapacidad física siguen amasando el pan que no se van a comer, aquellas personas solemnes, excesivamente formales, que solo tienen tiempo para sufrir, que van por la vida a toda velocidad?.
Empecé a sentir, a soñar y a describir lo que veía, de la mano de mi profesor de primaria, en la escuela Jesús María Ocampo, de Armenia, don Diego Mejía, quien al explicar las funciones de los párpados nos dijo que "son los limpiabrisas de los ojos". Aprendí a ponerle párpados a mis errores aunque muchas veces no pude limpiar todas las "cagadas". Muchos años después, prendí esa misma antorcha de la esperanza y la simplicidad entre mis alumnos, y entre algunos periodistas en el departamento del Caquetá, hasta donde me llevó la barca de la vida y en donde me dejó para siempre.
También dibujé con cierto lirismo las hazañas de la gente del común, de "mano pueblo" y las historias de vida de cientos de personas invisibilizadas por los grupos dominantes de la sociedad. Utilicé los Medios de comunicación para promover el activismo social y mostré a los verdaderos personajes de la vida cotidiana, los héroes del tejido social.
Me siento caqueteño de corazón; allí bebí en las fuentes misteriosas del ensueño y también del dolor. Allí conocí los laureles y también sucumbí periódicamente ante las tempestades de la indisciplina.
Despertando mi solidaridad, acompañé el proceso de lucha del pueblo olvidado, excluido y oprimido de la "otra Colombia". Participé en el proceso formativo, organizativo y combativo de los movimientos sociales que marcaron un periodo importante de la reciente historia de sur del país y, como muchos en la noche patética de la desesperación y auge represivo del Estado, sufrí la persecución y satanización, ese momento de la vida cuando las desgracias germinan el instinto violento de actuar. Creo que el paro cívico de 1977, por la interconexión eléctrica de Florencia al sistema nacional, fue la faena mayor -y la última de la vigorosa lucha social del Caquetá- de los años 60-70-80 del siglo pasado. Como un coletazo de las movilizaciones sociales, dos años después, el magisterio logró la expedición del Estatuto Docente -2277- tras una dura y prolongada lucha en la que participé como miembro principal del Comité Nacional de Paro, en el Caquetá.
Un día boté a mi esposa, a mis hijos, a mi familia toda, a mis mejores amigos, a mis pensamientos y mi dinero, pero no pude botar el miedo para también botar la vida. Me autoflagelé, me fundí con las personas que viven en la desesperación por no tener nada, ni siquiera esperanzas. Pero también un día me reencontré con las fuerzas latentes que animaron mi espíritu fatigado y, con los dramas de la desgracia humana pasando por mi mente a borbotones, regresé a mi entorno natural.
Me ilusioné con el proceso de Paz a pesar de la persistencia criminal de sus enemigos y del incumplimiento de los acuerdos pactados en La Habana por parte del subpresidente Duque. Y, como en la canción, "después de cada ilusión, un desengaño", es el péndulo eterno en el que vive colgada la mayoría de los colombianos. A pesar de todo, soy de los que creemos en la posibilidad de cambiar este país a punta de la lucha organizada, del diálogo, de la tolerancia, de la negociación y de la transformación de los conflictos a punta del poder de las palabras. En Colombia, la gente se acostumbró a la guerra, sostenida y fomentada por los políticos, a quienes les conviene, pues ya es conocido que durante los conflictos y en las crisis es cuando mejor ocultan sus "torcidos". Es tan poderosa su influencia que las personas comunes, las más humildes, le tienen miedo a la Paz. Con su influencia, los sectores dominantes logran la modificación de las percepciones y las respuestas de la gente que, por ejemplo, critica a los docentes cuando protestan o reclaman sus reivindicaciones, pero reelige a los politicos que roban e incumplen las promesas.
Enamorado de la tradición oral y del lenguaje coloquial, creo que también en la simplicidad del idioma se esconden grandes expresiones artísticas y elocuentes batallas por la Libertad.
Los riesgos me atrajeron de manera particular hasta el punto de convertirse en un interés morboso que, complementado con la afición por las bellezas naturales, me llevó hasta el cráter del volcán Puracé, empujado, literalmente, por mi hijo Miguel.Tal vez, mi mayor hazaña, después de la cual, en mi vida no hubo nada imposible, a pesar de mi reconocida condición de persona inmediatista, facilista e incapaz de luchar tenazmente por objetivos específicos; que me esfuerzo pero no persisto. ¡Nunca olvidaré el abrazo silencioso que nos dimos y las lágrimas que sentimos, bajando la mirada, inclinados con reverencia ante la fosa inescrutable que alberga el magma ígneo en sus profundidades!!.
Cuando comprendí que los comerciantes cuantificaron el valor de la información, y la Verdad se convirtió en una mercancía, me retiré de los grandes Medios de comunicación que, inevitablemente, expresan la voluntad de sus propietarios al imponer líneas editoriales de forzosa ejecución. En los Medios de provincia, en Medios digitales, así como desde mi blog- catanochucho.blogspot.com -mantenemos la defensa de la Libertad de Prensa como la esencia de todas las libertades porque bajo su bandera ningún crimen quedará impune.
Personalmente pienso que el mayor logro de mi vejez es estar vivo en un país particularmente violento, inequitativo, dominado y desgobernado por unos pocos clanes corruptos, infames y criminales.
La lectura, la escritura y la indisciplina, me brindan una vida alternativa y me alejan del conformismo y la hipocresía, las pestes de hoy.
Mis 76, nunca serán de agotamiento, serán un fecundo renacimiento.
Hoy temprano, durante mi habitual caminata matutina, pensativo, cuadrando caja con los escombros del huracán de la vida, pero lleno de la vitalidad y dignidad acumuladas durante siete décadas y media, contemplando el soberbio Rey rojo-amarillento de las 6 de la mañana, que iluminó y agrandó la silueta del "Cerro Neiva", mirando algunas palmas que se inclinaban reverentes, empujadas por el viento, y emocionado por la alborada de los pájaros, sentí que mi espíritu no puede albergar nuevos miedos porque ya llegué al futuro, que tanto terror me despertó cuando apenas era un niño.
¡Estoy convencido de que los afanes de la vida son la búsqueda del reposo, llavecitas!!!.
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