De acuerdo con el CSU de la Universidad de la Amazonia, el miércoles 25 de febrero terminará el proceso de designación de rector para el periodo 2026-2028, convertido en sainete, reflector de las costumbres politiqueras y maquinadoras impuestas por una tenaza corrupta al interior del máximo centro educativo del Caquetá, en vano proyectado hacia la región Amazónica colombiana.
Aunque faltan solo 4 días hábiles, les corresponde a los docenes y estudiantes proponer asambleas que les permitan definir el sentido del voto que pondrán sus representantes en el CSU que, de conformidad con la composición de ese organismo rector, son las dos instancias más sensibles al funcionamiento de la universidad. Y, paradójicamente, su indiferencia con los temas de interés universitario es preocupante y prácticamente responsable de muchos de los males que afectan al alma mater. Históricamente, sus representantes se han plegado a las políticas y propuestas del rector de turno. Es importante cambiar esa tendencia. Porque, los delegados de las directivas, de los gremios, los exrectores y los egresados son figuras decorativas dentro de CSU, que solo sirven para la manipulación de decisiones y, principalmente, para las maquinaciones y componendas que se mueven alrededor de la designación de rector, cada dos años. Y, también, paradójicamente, son los votos “más costosos”, pues son el fiel de la balanza en las pujas por obtener la mayoría. Las reformas a los Consejos Superiores Universitarios (CSU), enmarcadas en la modernización de la educación superior, buscan democratizar la toma de decisiones, fortalecer la autonomía universitaria, la participación de la comunidad educativa, la equidad de género y la transparencia en la gestión de recursos. Se busca mayor representación de estudiantes, profesores y egresados en los órganos de gobierno. Se promueve el cogobierno para reducir la influencia de grupos externos. Es urgente trabajar en estos temas.
Nueve aspirantes sobrevivieron a la cascada de suspensiones del sainete que, como en la dramaturgia criolla, le agregó elementos humorísticos, hasta un conflicto sentimental y una acción trágica -la del frustrado rector saliente- Esta forma teatral evolucionará a sainete combinado porque tomar decisiones difíciles entre múltiples propuestas requiere un enfoque estructurado, la evaluación objetiva y hasta gestionar el miedo a equivocarse, aspectos que no podrán tramitar los consejeros porque en un mismo día tendrán que escuchar las propuestas y tomar la decisión sobre el nuevo rector. Entonces, es obvio que la decisión no será producto del discernimiento sino de acuerdos previos.
Confiemos en que, por primera vez en muchos años, la designación del nuevo rector no esté manchada por las maniobras,

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