domingo, 15 de febrero de 2026

DÍA MUNDIAL DE LA RADIO

Hasta hace pocos años, quienes produjeron la radio, se proclamaron como los ojos, los oídos y la voz de sus oyentes, demostraron que la Palabra lo es todo, que la Palabra es la vida, y renovaron permanentemente su pasión por el micrófono como instrumento ideal de la comunicación que permite el diálogo para el tratamiento de las diferencias cotidianas, para la recreación, para la educación, para la reclamación, para la defensa de sus intereses, para la consolidación de la convivencia en regiones que históricamente han sido escenarios del conflicto.

Pero la Radio entró en decadencia vertiginosa, golpeada por el auge de las redes sociales que recogieron toda su magia, o mejor, que expresaron espontáneamente la imaginación, la creatividad, el buen humor y en general las condiciones que caracterizaron a la buena Radio. Además, a las cabinas de las emisoras llegaron personas sin voz, sin aliento, sin preparación, sin pasión por el oficio y entonces la crisis no es de la Radio misma sino de quienes la hacen. Es triste, pero evidente, que las emisoras de Radio se convirtieron en flautas que suenan con el aire de las pautas publicitarias y, de manera especial, por la tormenta de las líneas editoriales impuestas por sus propietarios que, en Colombia, son los grupos derivados de la concentración del capital económico, que va de la mano  con el llamado capital informacional, mediante el cual se elabora, concentra y maquilla la  información, con el propósito de homogenizar el pensamiento. Poner a la gente a percibir la realidad de la misma manera; si todos piensan igual, es más fácil imponer condiciones que favorezcan sus intereses. Pero el avance de la tecnología y la popularización de las redes sociales, permitió el acceso masivo a la información y, entonces, la gente pudo contrastar las noticias de los grandes Medios, con la realidad, se descubrieron y verificaron sus mentiras y, prácticamente, abandonó sus programas. Los recientes cambios en los pulpos RCN y Caracol son producto de la huida de sus oyentes, mamados de sus contenidos cada vez más cargados de odio y mentiras. 

La Palabra de la gente que hace la Radio cotidiana en la provincia, en pueblos y veredas, es reveladora, apasionada, solidaria y gloriosa. Las nuevas condiciones para el ejercicio de la Radio abrieron el camino para las propuestas de la Radio alternativa que ya es más que una ilusión, es una esperanza para un país dominado por el crimen y la fuerza. La Palabra es el molde en el que vaciamos las ideas. Un molde mágico y sonoro, y la Radio seguirá siendo el verboducto para transportar los pensamientos, llavecitas.


En el Día mundial de la Radio comparto esta trágica y casi coprológica anécdota de mis comienzos en la Radio: El pánico escénico, creo que fue algo peor...eso fue un gran sufrimiento catatónico, con rigidez muscular y estupor mental incluido, que me bloqueó completamente cuando  tuve que hacer mi primer informe en directo para el noticiero nacional de RCN, en 1978. Cuando el director nacional de noticias, Orlando Cadavid Correa, me presentó desde Bogotá, la señal de retorno en mis audífonos hizo una reverberación brutal que me cerró el cerebro y abrió mi esfínter vesical. Después de varios intentos en vano, el operador de sonido, Manuel Cardozo Almario, se "pegó" a la cadena e ingresó asustado a la cabina para averiguar por qué el periodista quedó completamente mudo y quieto como una estatua. Tras reponerme, Manuel me grabó el informe, que  salió al aire 5 minutos después entre vapores de sudor y ácido úrico.



No hay comentarios:

Publicar un comentario