martes, 24 de marzo de 2026

Día del locutor. DE VOCES SINFÓNICAS, CADENCIOSAS E INFORMADORAS, A GRITOS AULLADORES

“De todo lo humano, la palabra es la único eterno"” 



La ideología judeo-cristiana estableció el 24 de marzo como el día del locutor, que coincide con el momento cuando el arcángel Gabriel anunció a la Virgen María el nacimiento de Jesús. “Angelus Domini nuntiavit Mariae et concepit de Spiritu Sancto. Noli timere, Maria, invenisti enim gratiam apud Deum. Concipies in utero et paries filium, et vocabis nomen eius Iesum”.
No solo por su voz sino por sentirse atraídos, absorbidos y devorados por la soledad de una cabina, dentro de la cual escuchan las confidencias de sus propios secretos, sintiendo que dejan la vida y viajan al infinito por la magia de las ondas hertzianas, muchos hombres y mujeres se dedican a este oficio, al que le dicen también el vuelo hacia lo desconocido.
El locutor fue considerado como el anunciador y, por extensión, el hablador, el locuaz, el poseedor de abundante oralidad, el más comunicativo, el que se relaciona con mayor facilidad. Pero, en realidad, la fecha se asoció con las personas dotadas de voces especiales que desde una cabina de radio se meten a todas partes, sin pedir permiso, y con quienes se dedicaron a la lectura de noticias, cuando los periodistas escribían más y hablaban menos babosadas.
La magia de la Radio y las higiénicas operaciones semánticas realizadas por periodistas -entonces embriones de escritores- nos permitieron disfrutar durante muchos años de verdaderos poemas noticiosos declamados por voces cadenciosas, sinfónicas, explosivas, vehementes, verdaderos oradores de la información que, de a poco y por causa de los cambios en los procesos informativos, fueron desapareciendo de los medios de comunicación. Esa misma magia también nos permitió disfrutar de los locutores comerciales cuyas palabras musicales fueron producto de su fecundidad artística, usada para convencer a los consumidores. Y en declamación, disfrutamos con los paisajes hermosos o misteriosos alumbrados por el sol de la elocuencia, en una amalgama de la elaboración y la expresión verbal. Ah, y qué decir de las voces evocadoras de grandes recuerdos en programas especiales.
Para los de mi generación, son inolvidables y sus voces reverberan al recordarlos: Julián Ospina Mercado, Armando Osorio Herrera, Eucario Bermudez, Heliodoro Otero, Fabio Becerra Ruíz, Eduardo Aponte, Narciso de La Hoz, Jorge Antonio Vega, Gustavo Niño Mendoza, Jesús Alzate Arroyo Fernando Calderón España, Edwin Paz, Uriel Cardona, Julio Nieto, Juan Harvey Caicedo, Vicente Cortés, fueron las voces que escuché con mayor agrado en la lectura de noticias. Muy reducida por la época fue la presencia de mujeres, entre las que recordamos voces femeninas pioneras como María Emma Revollo, considerada la primera locutora; Gloria Valencia de Castaño, ícono cultural; Judith Sarmiento, Teresa Gutiérrez, fundamentales en la radio colombiana desde sus inicios, aunque la mayoría hicieron transición a la locución cultural y radionovelas y algunas pasaron a programas de opinión y entretenimiento. 
Con pocas excepciones, hoy escuchamos una feria de voces fatigadas, aulladoras de comerciales y de elogios a empresas y gobiernos. Y aunque ahora los periodistas hablan más que los locutores, sus gargantas se han refugiado en el silencio por causa del miedo y muchos se dedicaron a la fabricación de telones para taparle las desnudeces al despotismo y a la corrupción; asustados por la Verdad o presionados por la necesidad, construyen mantos para esconder los senos voluptuosos a la Venus mutilada de Milo, la Justicia y la Libertad. Se apartaron del principio universal de la palabra, que siempre debe dibujar la realidad con fidelidad.
¡Feliz día para todos los habladores!!!

 
   
 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario