miércoles, 11 de marzo de 2026
DOBLEGADO POR EL MINITECLADO CELULAR
Sin conexión Wi-Fi por causa del cuasi tornado del domingo en Neiva, tengo severas limitaciones para el manejo del miniteclado telefónico…solitario, como naúfrago en playa, mirando las olas soñadoras de los resultados electorales y algunos ganadores-traidores en potencia- con sus pupilas abiertas y el azote siniestro levantado sobre los hombros de sus ingenuos electores. Ahora, siguen las campañas, el Marqueting electoral y sus herramientas de comunicación utilizadas para posicionar candidatos, aumentar su visibilidad y persuadir al electorado, regularmente con mentiras. A propósito, ya muchos “genios” se precipitaron a descalificar a la indígena nasa Aida Quilcué como fórmula vicepresidencial de Cepeda…”porque no registra bien en las cámaras”. Pero lo que SÍ registra es una historia de lucha contra las élites caucanas esclavistas, en las que sobresalió el abuelo de la “Paloma”, Guillermo Valencia. Los fanáticos, de izquierda y derecha, son la mejor madera para construir lacayos campeones, llavecitas
LA SOLEDAD Y TRISTEZA DE “LLERAS”
Con el peso de una gran derrota, pero recordando las victorias, especialmente las risas y enojos provocados por el uso de la rica oralidad de su jerga popular, dinámica, informal y procaz, Daniel Tovar Vargas, conocido como “Lleras”, quiere hacer poner de pie a su colega “Guatuzi”, con quien compartió lustradas de zapatos, amores, despechos, farras, fútbol, mujeres, abundancia y escasez, durante 54 años.
Todas las mañanas, al iniciar actividades de “embellecimiento de calzado”, como ahora les dicen a las emboladas, en el histórico punto del primer piso de la alcaldía de Florencia, “Lleras” se inclina frente a una foto de su compañero fallecido y con una voz insonora y débil, dialoga con la muerte, como asomado a la eternidad y evoca, recuerda, patea y llora…
Y ese cuadro que resume la miserable fragilidad humana, pero también la fidelidad, conmueve a los clientes de zapatos sucios, especialmente funcionarios del gobierno y directivos del comercio, que se unen al rito, confirmando que, efectivamente, un muerto une más que un vivo. Y entonces, se escuchan murmuraciones sobre las celebraciones ruidosas del viejo “Guatu” cuando la “Mechita” ganaba un partido, celebraban la ganada de un chance, el nacimiento de un nieto o la pelea con sus mujeres.
“Lleras” recuerda que el grupo de lustrabotas, formado después del incendio del café Morgan, donde comenzaron su “sociedad”, se disolvió con la partida del viejo “Guatu” y mencionó a Joselín Díaz, y al más borracho del grupo, Jorge Gutiérrez, con quienes inauguraron la caseta donada por Postobón en el parque Santander. Pero de ese torbellino de polvo tenebroso, se ha salvado, además del mismo “Lleras”, doña Rocío Arango, fundadora con ellos del actual punto de trabajo, a la entrada del edificio de la alcaldía. Como una madrina y legionaria, ha sido su apoyo, su intermediaria, su confesora y su plañidera, pero no como las de la leyenda bíblica a las que les pagaban para llorar, sino como una depositaria sincera y comprensivas de sus dramas.
“Hay que seguir camellando con berraquera, antes de ir a dormir con los difuntos”, me dijo por teléfono el sobreviviente, “porque esta es una gran pasión que comencé en Pitalito, Huila, desde donde cargo con esa “Chapa” de “Llleras”, por cuenta de su visible macrodoncia. Ellos, como todos los personajes de la vida cotidiana, los humildes, los trabajadores, los obreros y profesionales de todos los oficios, en fin, la gente de “mano pueblo”, solo tienen pasiones por la vida, por el trabajo, por la familia, por sus compañeros; no tienen intereses, ni apetitos, y esos recursos son sus potencialidades. La mayoría no tienen partido, porque no se venden y su único anhelo es la justicia y la libertad. Sueñan con la ciudad ideal, son personas sin reconocimiento social y aunque hacen parte del paisaje cultural, no son importantes sino durante las campañas políticas.
Ah, y cuando mueren, pues saliendo de la circulación laboral, por edad o por enfermedad, entran al laberinto de los problemas y al olvido total, quedan muy cerca de su tumba abierta de manea prematura porque los discursos de amor y solidaridad se quedan entre los templos y entre las paredes de las oficinas gubernamentales, llavecitas.

