Crónicas Chucho Cataño
domingo, 9 de febrero de 2025
miércoles, 5 de febrero de 2025
Parque de la Vida, un jardín abandonado que perdió su encanto
El lago, turbio y con evidentes señales de revolturas dudosas, mantiene la admiración de su aislamiento, adornado por peces, patos y gansos de distintas especies, atractivo principal de niños y adultos que los alimentan con trozos de pan y galletas lanzados en distintos ángulos para estimular bruscos movimientos de las aves en su disputa por la comida.
Las altas y verdes siluetas proyectadas por los guaduales se alzaron, se mostraron majestuosamente, brillaron con el sol perpendicular del medio día y también hicieron reverencias, movidas por el viento, como engrandecidas para llamar la atención de los visitantes, Pocas cosas tan bellas como esa estampa llena de sensualidad que domina el paisaje del parque con una mirada controladora y alegre.
Los senderos de la periferia, musicales, llenos de armonías extrañas producidas por el canto de pájaros, grillos, insectos, mariposas brillantes y por la numerosa presencia de guatines -guaras, en otras regiones- de distintos tamaños, pierden su encanto por falta de mantenimiento, como las fincas de las viudas. Una quebrada impresionantemente contaminada con aguas negras, una cloaca pestilente, desarma los espíritus y nos llena de enojo. Es una mancha, un fantasma denso y venenoso, un madrazo contra el medio ambiente. Sentimos y percibimos el esfuerzo de la gente para transitar por este sector, como si se enfrentara a una desviación del camino y entonces un sordo rencor los empuja a salir de ese paraje.
El triunfo por el contacto de la naturaleza se torna angustioso y entonces pensamos que en estas condiciones, al parque le ha pasado la edad para provocar emociones, es un sitio sin ambiciones después de una época dorada, amada y disfrutada por los cuyabros y por miles de visitantes. Ahora es una gran superficie para homenajear a la negligencia y al desamor. La negligencia, principalmente, de la Sociedad de Mejoras Públicas que se olvidó de ese joven 36 años que hoy luce como un viejo que por cansado de tantas victorias, ya no merece otras.
Entre la sombra de los guaduales y el gorjeo de los pájaros, nos sentimos como en medio de una pompa celestial y desde las ventanillas naturales por donde entra el sol, vimos garzas meditativas y muchos gansos que hunden sus plumas y sus picos en el lago tranquilo que empieza a recibir el tributo de las cascadas ficticias y silenciosas. Un ibis café oscuro se posó cerca al lago y con su pico curvo y largo nos trajo a la memoria la novela de Vargas Vila, en la que Teodoro, apasionadamente enamorado, es traicionado por Adela, su mujer. Como el pueblo, traicionado y burlado por los políticos que menosprecian la imporancia de este trofeo de la Naturaleza. Y en la densidad del follaje, una pareja que empieza la ceremonia tempestuosa del amor, tranquila, alejada de la vista del público, indiferente a los comentarios, en la sinfonía de las promesas, encendida por la pasión. El parque tiene todas las virtudes, comentamos .
Los pocos asistentes son rigurosamente disciplinados en el manejo de los desechos, pero los excrementos generados por la superpoblación de palomas se esparcen por todo el parque, como mancha grisácea.
Recobrada la calma y serenada la atmósfera, tomamos otro sendero que, poco a poco, pierde sus señales de transitabilidad, lleno de musgo y con tímidos signos de vegetación, nos indicó que el flujo de personas es poco, tal vez por la pérdida de atractivos. Al devolvernos, tomamos un nuevo rumbo que nos puso después de unos pocos minutos en la pista de patinaje, en donde resucitaron las sensaciones emocionantes, por su magnituid y belleza, por la espectacular vista del histórico cerro de las antenas y otros picos de la cordillera central, así como algunos edificios del norte de Armenia que con indiferencia se asoman en el paisaje.
El crepitante malabarismo de los patinadores de todas las edades nos elevó la pasión de esta visita y sus gritos triunfales refrendaron el éxito de la jornada mientras el sol avanzaba en su apoteosis de las 4 de la tarde.
Miles de personas visitaron el parque en diciembre, en las horas de la noche, atraídas por la campaña publicitaria Navidad Encantadora para disfrutar del espectáculo de luces y colores que las "Empresas Públicas" montan anualmente. Es decir, que la belleza del campo, la limpieza de su perspectiva, la novedad del paisaje, su vegetación, sus atractivos naturales y sus distintos espacios para la realización de eventos especiales y permanentes, ya son menos importantes que las luces artificiales.
El escenario principal es un tapete de excrementos de palomas, porque no existe agenda para que los artistas populares actúen diariamente, los espacios de exposición están vacíos, mientras artesanos, músicos, pintores y escultores exhiben sus trabajos en las calles.
Los estudiantes de las distintas Instituciones educativas deben ser los usuarios permanentes de sus instalaciones, pero es urgente la recuperación y aseo del parque. El tema de las palomas y su manejo debe ponerse al orden del día pues estas aves son transmisoras de graves enfermedades a través del contacto con sus heces, de forma directa o indirecta, pues los excrementos, al secarse y convertirse en polvo, pueden ser inhalado por las personas o contaminar las superficies, el agua o los alimentos, sostienen los expertos. Es urgente una labor interinstitucional para el manejo de la creciente densidad poblacional de esas aves y en general para la recuperación de esta joya medioambiental.
El parque es un joven enérgico que todavía ruge formidable, con una rima de poema, que reclama una manito que le cambie su lúgubre encanto. Porque si persiste la negligencia y el desinterés, el texto de Alejandro Gonzáles, en el que se invita al funeral de la Naturaleza, podría ser, muy pronto, el epitafio para el parque de la Vida.
Con todo su irresponsable abandono, así descuidado, el parque conserva su esplendor magnífico y al momento de salir sentimos un aire de satisfacción al volver la mirada sobre este espacio ideal para los espíritus fatigados en busca de reposo. Disfrutamos ese paisaje, que aunque está a punto de convertirse en un antro tenebroso, es como un beso de placer, e imaginamos su belleza si fuera retocada por un gesto de solidaridad y responsabilidad del gobierno municipal.
domingo, 22 de diciembre de 2024
jueves, 5 de diciembre de 2024
Requiem por la muerte de los sitios non sanctos de Armenia
Es injusto el olvido que se extiende como un laberinto sobre la tumba de los otrora rimbombantes tertuliaderos y sitios de diversión de la gente non sancta de la capital quindiana.
En un recorrido lleno de ansiedad morbosa por los sitios en donde funcionaron aquellos refugios de regocijo y descuadernación de la gente de a pie, de “mano pueblo”, esos falsos altares de belleza y cariño en donde muchas personas se postraron para meter sus penas entre el torbellino del alcohol y la prostitución, no encontramos señales de esos triunfos efímeros, de esas rosas de pantano, de aquellas lágrimas arrancadas por la traición o por la muerte de un ser querido.
Foto de Diana Maria Duquev facebook Eje cafetero memoria fotográficaDesde la antigua galería o plaza de mercado –hoy sede del CAM- y a lo largo de las carreras 18 y 19, hasta Tres Esquinas y Arenales, existió el principal cordón del licor y el pecado que amarró fatalmente a varias generaciones de cuyabros pero en donde, del mismo modo, nacieron y crecieron numerosas manifestaciones artísticas y literarias en medio del aguardiente “tapetusa”, fabricado en el sacatín de Rincón Santo muy cerca del Parque Uribe.
Veteranos contertulios, retoños de críticos, periodistas, políticos y hombres de radio, así como empleados oficiales, obreros de la construcción, choferes y hasta estudiantes, alimentaron sus musas entre la euforia de los tragos y la ardiente pero postiza sensualidad de mujeres de todas las edades que también disfrutaron con la virtuosidad de la rima, el canto, la controversia encendida, o con la simpleza de la charla sobre la cotidianidad.
Otros, dominados por el impulso apasionado del olvido o por sus ímpetus de orgullo, le dieron la espalda a las celebraciones colectivas y se disolvieron frenéticamente en sus soledades, en un rincón de los muy famosos cafés Las Olas, Lux, El Ajedrez, El 5 y 6, La Montaña, el Polo, El Pielroja, El Águila, El Bengala y El Partenon, en el centro; El Caribe, de Sixta Tulia; o en la cadena de cantinas situadas entre las calles 36 y la 50, en los contornos de la cárcel San Bernardo.
Obedientes de la sentencia popular según la cual “después de prendido -picado- uno va a cualquier parte”, muchos contertulios y algunos solitarios terminaron atados por el nudo taciturno pero efervescente formado por esa otra gran colonia de antros de placeres deshonestos en los contornos de la antigua estación del ferrocarril, cuyos vestigios se observan actualmente, transformados en macabras guaridas del vicio y el delito, con La Aldea como máxima expresión y en donde murieron lentamente sus ímpetus y sus presupuestos.
Foto de Samuel A. Osorio Eje cafetero memoria fotográfica
Después de la calle 30, por las mismas carreras 18 y 19, también funcionaron famosos eslabones del placer y la concupiscencia, que encadenaron a muchos paisanos en medio del rumor de la música de carrilera, boleros, rancheras y damiselas de distinta arquitectura corporal, perversas, y hasta de lindas jovencitas recién ingresadas a la profesión más antigua del mundo.
El “pastuso”, doña Bertha y su hija Dolly, Carmenza, la coja Ligia, la Pisahuevos, la Jeep, una enana reconocida en el medio de la rumba, proclamaron su hegemonía como los lugares de “mayor pasión, a los mejores precios”. Pero Tulia Rendón Guzmán, conocida como La Ñata Tulia, mujer excepcional en ese negocio que manejó durante 60 años la más famosa casa de ‘citas’ de la región del Quindío, en el sector de Arenales. Por su casa, y por su lecho, pasaron los más famosos hombres de la política, la economía cafetera, el gobierno, el poder judicial y ciudadano de Armenia. Es la más mencionada por numerosos hombres, ya en decadencia, consultados por el cronista y muchos de ellos se refirieron a ella con inocultable nostalgia y emoción. “El mejor colegio”, dijeron algunos al recordar sus faenas etílico-sexuales.
Carrera 18, calle 22
Fueron como una impronta desgraciada de las energías juveniles a través de esas casas artificiosas, disimuladas, encantadas de idealidad en donde se ofrecieron amores ficticios con el peligroso efecto de provocar fanatismos dolorosos entre muchos de sus visitantes. Algunos recordaron episodios puntuales, como su llegada a esos antros, cuando las “muchachas” se abrieron en dos filas para saludar al entonces triunfador feliz. En algunas oportunidades le lanzaron flores y a ninguna de las anfitrionas se le ocurrió disputárselo, pues era un macho colectivo.
Algunos de los consultados compararon sus visitas a esos sitios con el recorrido de un arroyo, manso y rumoroso, que viaja tranquilo por el valle, pero que en ocasiones tiene sobresaltos con ingredientes de violencia que los hicieron romperse en espumas abundantes. Uno de ellos se enamoró de una linda jovencita que encontró en la casa de Arenales, en el sur de la ciudad, de la cual se había vuelto cliente habitual. El encanto de su charla y el de sus carnes le cambió el destino porque “la saqué a vivir juiciosa” y a pesar de ese fondo de tinieblas, siguió amándola toda la vida y con ella tuvo 3 hijos que ya son profesionales.
Cafe Pielroja, carrera 18, calle 22. Su segundo piso fue convertido en la mayor "olla" de la ciudad hasta su demolición. Foto de Diana Maria Duquev facebook Eje cafetero memoria fotográfica.De tales vuelos de curvas armoniosas, de esas playas que recibieron los besos de todas las olas, que por momentos tuvieron rostros de poesía, que funcionaron escoltados por los celos y por el miedo, no queda sino el recuerdo pues el desarrollo urbanístico los empujó a sitios desconocidos por los héroes gloriosos de entonces que somos los prostáticos de hoy, que rumiamos esas imágenes con emociones impotentes entre sueños y sonambulismo.
Los contertulios vigorosos, quienes persiguieron tanto a las mujeres que los conquistaron por sus perfumes sugestivos, por las sonrisas rebuscadas y por el contacto de sus manos cuando recibieron el dinero, entraron en aislamiento, se separaron de esos reinos de la mentira y aterrizaron en la vida real sin los tormentos de esos pasajes de la existencia regalada y sensual.
Foto deDiana Maria Duquev facebook Personajes de Armenia en Eje cafetero memoria fotográfica
Durante esas maratones de gimnasia etílico-sexuaal, muchos personajes populares de la ciudad se cruzaron por esos caminos: Repollito, El Mocho Jaramillo, Pinga Pérez, Buche, entre otros.
Y aunque fueran repotenciados, ya solo queda, de ese abanico del vicio, el bar El Pescador, en la calle 18, a pocos metros de la esquina de la carrera 18, junto al cadáver de su hermano, el café El Polo, resucitado como un almacén de mercancías. El Pescador no alcanzó a ser pecador y hoy es un negocio pasivo, nostálgico y casi anónimo entre el bullicio del concurrido comercio de la cuadra.
Y es evidente, en la plazoleta del CAM y en las esqunas de sus contornos abundan las ofertas sexuales porque, a diferencia de ayer, hoy la mayoría de prostitutas no trabajan en grupo en sitios especializados que entraron en decadencia, sino en las calles, y muchas de ellas se disfrazan de damas de compañía con acceso a los más lujosos hoteles y sitios de recreación. Existen las prepago VIP, de agencias, las independientes y las modelos a la carta, surgidas de la insdustria del entretenimiento.
Esos campos de batalla fueron famosos. Pero, como en casi todos los casos, el más ingrato homenaje que recibe la fama, es el olvido, el silencio, el marchitamiento de sus laureles.
Y los viejos morimos evocando las visiones de nuestro pasado ingenuo, sobre las ruinas de la vida.
sábado, 2 de noviembre de 2024
Luis Ángel Sánchez, Eusajo, culto apasionado y trepidante de la oralidad y el mamagallismo
Cuando hace poco más de un mes me informaron que Luis Ángel Sánchez, el popular Eusajo, cumpliría 70 años en noviembre, me sentí "metido en la grande", como decíamos de jóvenes cuando nos planteaban un gran reto. Porque ya lo he dicho, hay momentos en la vida cuando uno lo siente todo pero no puede decir nada, cuando las emociones son tan fuertes que tardamos más tiempo para asimilar la complacencia que se nos sale de los sentidos.
En momentos en que el país vive una desbandada de los ideales, el paisa Luis ha estado a punto de sucumbir ante una indigestión producida por la revoltura de sus chistes, anécdotas, opiniones y su escepticismo burlón, reprimidos en su cabeza durante años porque, dice, "ya no tenemos tiempo para temas trascendentales, tenemos que bajarnos de aquella profundidad que nos privó de muchas cosas buenas...un fiambre pequeño nos alcanza para el corto camino que nos queda".
Caracterizado por su mamagallismo, que es algo más serio de lo que la gente cree, sin un ejercicio en la escritura y menos en la literatura, apoyado por su memoria prodigiosa, empezó a pagar la deuda que tiene con sus amigos cercanos, quienes desde hace muchos años le hemos pedido que comparta las fantasías completas correspondientes a los fragmentos que relata durante las charlas con la gente.
La chispa repentista y creativa que posee Lucho produce frases que recogen la cotidianidad de manera simple pero explosiva que, irremediablemente arrancan sonrisas y aproximan a sus interlocutores. Y muchas veces, del mismo modo, son tempestades devoradoras llenas de sátiras implacables que destruyen monumentos ideológicos y posiciones políticas.
En la decoración personal de Lucho, y entre los sueños desvanecidos de la lucha social por la posibilidad de construir sociedades ideales, sobrevive su capacidad para acercarse a las personas tocadas por la soledad y el abandono. El dolor ajeno lo pone pensativo y hasta solemne; personalmente, lo he visto demasiado sensible con asuntos penosos que aunque no son de su incumbencia les pone el alma con la misma actitud imperiosa e infatigable que tiene para sus asuntos personales y familiares.
Su rigurosa disciplina lo marcó como uno de los dirigentes sindicales y políticos distintos, ajeno al licor y a las farras, con una constante pedagogía sobre la mística que debían cultivar quienes defendían la utopía de convertirse en elementos fundamentales para reflexionar sobre la sociedad, la política y la naturaleza humana. La utopía de la justicia y la igualdad.
Ha sido un animador permanente de reuniones y encuentros de amigos y académicos porque es un idólatra de la fuerza y de la sublimidad del afecto que, del mismo modo, le permitió la construcción de una familia vigorosamente unida no solo en los momentos tormentosos sino en los éxitos profesionales y comerciales.
Hoy, cuando la mayoría de sus coetáneos –que fuimos volcanes rugientes- estamos transformados en inofensivos “cuchachos” líricos que rumiamos recuerdos; cuando el paso del tiempo nos transformó en gocetas observadores de laureles y dolores, el querido Eusajo nos quiere acompañar con sus relatos, en la casa o durante los viajes. Es como otro canto que se les agrega al manual del buen vivir.
Secretos que hace 45 años fueron parte de la Seguridad Nacional y de la guerra misma del Estado contra los rebeldes armados, y de estos contra las instituciones, ya se pueden hacer públicos, del mismo modo como el fraude académico mencionado. Sueños, pilatunas, amores, arrepentimientos, imprudencias y una que otra infidencia respetuosa, desfilan iluminados por la chispa o por la tiranía, ambas exquisitas, del viejo Lucho, con destino a todo público, pero principalmente para los individuos de su generación que hemos llegado a la época de la vida cuando comienza el desaprendizaje y el olvido forzoso por cuenta del enemigo alemán. Para quienes disfrutamos de las buenas conversaciones, para quienes saben reír y, especialmente, para quienes sabemos reírnos de nosotros mismos. Porque el buen humor es una expresión de la genialidad para las personas que charlamos por pasatiempo, que le otorgamos demasiada importancia al hecho de reír con los demás y a quienes nos gusta, igualmente, volvernos objetos mismos de la risa. Como una selfie del mamagallismo.
Para quienes hemos sobrevivido a la violencia y a las injusticias, y hoy cultivamos la más alta forma de la belleza y la armonía que se llama amistad. Estoy seguro que estas ilustraciones de Eusajo serán escoltadas por la risa y la gratitud, que son las sombras de este viejo parsimonioso que todavía lleva en su interior una cordillera volcánica con las llamas y el humo de sus propias combustiones.
Muchos lingüístas afirman que el mamagallismo es una de las formas remotas de la seriedad. El caso de Lucho es la comprobación de esa teoría pues con su disciplina, laboriosidad, imaginación y análisis, logró forjar, con su hermano Hernando, la empresa símbolo de los huilenses, Gaseosas Cóndor, que logró sobrevivir a pesar de los ataques leoninos de los empresarios del monopolio en el mercado de las gaseosas. A punto de sucumbir, Lucho convirtió la empresa en un referente comercial y, lo más importante, la metió en el corazón de los opitas. Es decir que, muy seriamente, les mamó gallo a Postobón y a Coca-Cola.
Porque la sabiduría de Lucho nos repite con frecuencia que los paisajes, las personas, acontecimientos y especialmente las risas, alcanzan dimensiones formidables con la recordación, aunque muchas veces un vaho doloroso se escapa de las praderas del recuerdo y hace temblar las voces de los relatores...
Es un gran contraste con los campos ya lejanos de la juventud bajo el sol efervescente de la lucha, del heroísmo, del sacrificio por un ideal de justicia social que no pudimos materializar mediante la movilización de voluntades y de masas, y nos puso a dudar sobre el secreto de los veredictos históricos arrancados con la fuerza de las armas.
Hoy, al recorrer la vida de Lucho, me atropelló una gran duda, sin resolución: ¿Las luchas fueron miserablemente estériles porque, igualmente, fueron cándidamente heroicas?
sábado, 17 de agosto de 2024
¡Hasta pronto, Richmond!!
Llegamos a USA por segunda vez hace tres meses. La aproximación al aeropuerto internacional Washington-Dulles nos muestra los principales íconos del poder gringo dispersos sobre la meseta del río Potomac: el obelisco blanco de 169 metros que amenaza con chuzar el avión; la Casa Blanca, el Capitolio y otros muchos edificios de arquitectura clásica también sobresalen en la panorámica de la capital. Tras el aterrizaje, las primeras imágenes están asociadas al nuevo entorno, en lo visual, en el lenguaje, en la organización, en la pulcritud. Con nuestro inglés caquetindio pasamos los lentos protocolos de inmigración en los que gastamos más de dos horas, entre quejas y reclamos, porque como dice Inés, mi esposa, "después del ciclismo, ese es tu deporte favorito". Y el de ella, ¡tirar la jaquima!!.
Una broma de mi hermana Nena, quien se ocultó por instantes a la salida de la terminal aérea, nos hizo sentir como campesinos perdidos en la gran ciudad, desamparados como un niño perdido de su mamá. Pero su esposo Alberto nos rescató mientras ella salía del tumulto con una carcajada y varias fotos de los "niños sin mama".
Mientras avanzamos hacia el llamado "Nacional Mall", corazón de la ciudad, las vías y las megaobras nos hablan de manera efectiva sobre el desarrollo y nos dibujan la cara de este país. Mientras nuestros anfitriones nos describen algunos rasgos y mencionan con nombres los distintos sitios por donde transitamos, percibimos una espontánea explicación a la influencia política, ideológica, cultural y económica que ejerce USA a escala mundial. Y de la dinámica de la historia, construida sobre un enfrentamiento de fuerzas, cuya correlación siempre estará determinada por el capital, el trabajo y los medios de producción. Por quienes se han convertido en los dueños de los países y del planeta.
En un agitado recorrido por los sitios emblemáticos, nos emocionamos con la siluetas de los campanarios, de las casas grandes, de las telarañas de puentes y avenidas; de algunos museos y otros sitios sobrios en Washington; de muchos edificios que parecen hundirse en las riberas del majetuoso Potomac. Desde lejos, en ese marco especial, también vi, con nostalgia, a la patria amada, como a una madre desolada llamando a sus hijos dispersos por el huracán de la violencia, la politiquería y la corrupción, invocando a sus hijos rebeldes para defender los cambios que necesita el país después de 200 años de despotismo y exclusión.
Llegamos a Richmond, el destino principal de nuestro viaje y una de las ciudades más grandes y antiguas de los Estados Unidos, en donde se inció la guerra de independencia del país, tras el incendiario y célebre discurso de Patrick Henry y su vehemente exhortación "denme la libertad o denme la muerte". Fue la capital de la Confederación durante la guerra civil y su localización, en la línea de caída del río James, donde los barcos ya no podían avanzar río arriba debido a los rápidos formados por el cambio de elevación, fue estratégica durante el conflicto.
Hicimos dos visitas al Parque Estatal Pocahontas, un impresionante espacio muy cerca del centro de Richmond, invitados por "La casa de la Salud", una fraternidad de latinos. Se siente el vértigo del bosque homogéneo horadado por un laberinto de carreteras. Muchas viviendas de Chesterfied, VA, son refugios en medio de bosques vírgenes muy cercanos a las grandes avenidas interestatales. Los árboles le dan vida a nuestra vejez.
Tambié fuimos al Museo de Arte de Virginia, en cuyo entorno vimos paisajes que, por sus imágenes, son dignos de vaciar el alma sobre ellos. Y los disfrutamos montados en una flaca, mejorada en un taller especializado, animado y acompañado por mi sobrina Karina, con quien durante la temporada rodamos, al menos, 100 millas por la esplendorosa Virginia Capital Trail. Esta ciclo-vía de 50 millas me cautivó, la contemplé amorosamente y la disfruté apasionadamente; rodando sobre ella, pude meditar más tranquilamente que sobre mi computadora y muchas veces pensé que la belleza solo se le revela ante quienes tenemos la capacidad para admirarla. Algunos artistas tienen la capacidad privilegiada de producirla.
Entre los perfumes que se desprenden de su paisaje -que es un refugio de la Naturaleza para recibir ciclistas entusiastas como holocausto- percibimos, el aroma del respeto y la honestidad: los granjeros dejan sus productos expuestos, los consumidores los recogen y depositan el dinero en la caja, en un acto de increíble confianza. Gracias al culto que le rendí, el derroche de resistencia provocó también un derroche de lirismo heroico porque cada día fueron mayores mis emociones montado sobre la *flaca* gringa.
En una visita relámpago a La Gran Manzana, después de 6 horas por la colosal carretera interestatal 91, visitamos a Gladys, la hermana mayor, y disfrutamos la belleza y precisión de las obras vanidosas y soberbias construidas por el hombre para acomodarse armónicamente en el planeta. Los titanes del diseño y la ingeniería son la encarnación de lo formidable.
Manhattan es un conjunto de dioses narcisistas y soberbios que se miran en las aguas del brillante río Hudson, con su moles de acero, hierro, vidrio y cemento, que se imponen en su cielo casi siempre de un azul nítido. Y nos tomamos fotos con el soberano de las alturas neoyorkinas destronado hace 45 años pero el más legendario: el "Empire State Building", construido en 1930, con 381 metros en sus 102 pisos, más los 62 metros de su pináculo y las 21 mil personas que trabajan en su interior.
Como el ciclismo, el arte, la escritura y la oralidad, son manifestaciones del fanatismo por la belleza, nos fuimos al Museo de las Bellas Artes de Virginia y confirmamos la capacidad que tienen los artistas para mover el cerebro y el corazón con su poder encantador. Toda obra de arte es un misterio, todas las fuerzas físicas y mentales residen en ella, las manos de los artistas tocan en un pentagrama milagroso que produce notas eternas, un tropel de símbolos que pueden convertirse en un huracán o en una caricia. Y los espectadores sufrimos de impotencia idiomática para describir lo que vemos.
Por causa de una tempestad, nuestro reencuentro con el charco grande fue efímero en Virginia Beach , pero disfrutamos con la raya del horizonte infinito degollando las nubes y sentimos la eternidad auténtica y viva que envía voces incesantes y rumorosas desde sus entrañas.
Por feroces que sean, todas las olas se devalúan, inevitablemente, en la playa. Las mareas de grandes olas no solo se mueven en el mar, también en el continente. Eso explica la vigencia de las distintas pasiones: heroicas y salvadoras, viles e infames, que se mueven en el planeta y dan identidad a los humanos que la mayoría de las veces no son capaces de resolver sus diferencias a través del diálogo.
Estamos a pocas horas de convertirnos en fugitivos de la costa este de USA y por siempre soñaremos con sus rascacielos, sus avenidas, sus puentes colgados por la magia de la ingeniería, por debajo de los cuales circulan miles de vehículos -en los que viaja casi siempre una sola persona- empujados por el frenesí de la modernidad.
Este país es, del mismo modo, la sede del reinado del diseño, la ingeniería, la arquitectura, las comunicaciones, la alta cocina, los negocios y la delincuencia de alta alcurnia, que influyen en las decisiones de todo el mundo a través de sofisticados sistemas y aparatos ideológicos.
Son generadores de políticas que tienen por objetivo principal la provocación de oleajes conductuales para manipular la humanidad, para modificar hasta su sangre y administrar todas sus desgracias. Cuando no pueden persuadir sobre una tendencia o una decisión, la imponen por la fuerza inapelable de las armas.
Desde luego a mis sobrinas Lily y Karina, simpáticas y ambiciosas, que trabajan duro y ordenadas, con la perspectiva de abrir surcos nuevos en terrenos distintos, pero siempre juntas. Karina, conocedora de mi pasión por la bicicleta, me animó y acompañó en las jornadas con la flaca y me puso a gozar y a pensar en la inolvidable Virginia Capital Trail.
El contacto con la Naturaleza nos transforma y nos aumenta la sensibilidad para percibir su belleza, para aumentar el espíritu de Libertad que nos libre de los vientos tenebrosos y vertiginosos de la hora crepuscular.
¿A quién podrá interesarle todo esto?
Pregunta sin respuesta.