miércoles, 14 de enero de 2026

De a poco, se hunde la radio de los grandes Medios

 

Primero, RCN, ahora Caracol, hacen piruetas, se revuelcan, en un intento por frenar su hundimiento en la derrota ante el veredicto implacable de los receptores de su trabajo, los oyentes, alejados de sus propuestas hasta dejarlos con bajísimos registros de sintonía que, a su vez, provocaron la crisis económica por la disminución de anunciantes.

La cercanía, la inmediatez, la amenidad, la imaginación, la dicción, la inspiración, el servicio y la Verdad, hacen de la Radio un instrumento mágico para la información, para el  tratamiento constructivo de las diferencias, para el cultivo de la tolerancia y para la promoción de la convivencia. A pesar del auge de la tecnología y las redes sociales, la Radio es el medio de comunicación más dinámico y atractivo gracias al vínculo siembre renovado e imperturbable entre los actores de este medio de comunicación, los emisores, y sus oyentes, en campos y ciudades.

Pero la Radio no está en crisis y, aunque su competencia moderna es el desarrollo tecnológico y el auge de las redes sociales, son sus actores, sus realizadores, los responsables del dramático bajón que sufren las emisoras de los pulpos tradicionales. Desaparecieron las palabras afiladas pero sublimes y argumentadas al servicio de las comunidades, que levantaron polvaredas espantosas entre los gobernantes; fueron remplazadas por una estirpe siniestra de menesterosos de la pauta publicitaria, especialmente de la oficial, que le puso un perfume de incienso a la actividad radial. La línea editorial de los propietarios de esos grandes medios, dirigida a la promoción y defensa de sus intereses, construyó narrativas aparentemente “Verdaderas” que, contrastadas gracias a la masificación de la información, degeneraron en la pérdida de credibilidad, el mayor patrimonio de un Medio y de un periodista. Desaparecieron los escritores de cuartillas con las noticias cotidianas y fueron remplazados por muchachos gritones, indecentes que, llenando las cabinas de locución con chismes y lambonerías, perdieron su capital, los oyentes.

Pero en el fondo de la crisis de los Medios está la concentración del capital económico, que va de la mano  con el llamado capital informacional, la información transformada en un negocio.

Los Medios alternativos, las emisoras de Internet que conservan el espíritu de la Radio, pueden crecer entre los escombros que deja la decadencia de los pulpos de las comunicaciones, y recuperar para la comunidad la magia de las palabras que se meten por entre un micrófono, caen a un equipo transmisor, ascienden por una antena, desde donde saltan al vacío y se convierten en patrimonio colectivo. Los radiodifusores auténticos, se aferran al concepto clásico de la belleza de la palabra oral en los labios de quienes la pronuncian con espontaneidad, con claridad, con amenidad y siempre en función de los intereses del colectivo, como un contrapoder que lleva la vocería de aquellos que regularmente no son escuchados, llavecitas.